Política

Popper – Reformismo versus Revolución

Popper - Reformismo versus Revolución

«El ingeniero fragmentario sabe, como Sócrates, cuán poco sabe. Sabe que sólo podemos aprender de nuestros errores. Por  tanto, avanzará paso a paso, considerando cuidadosamente los resultados esperados con los resultados conseguidos, y siempre alerta ante las inevitables consecuencias indeseadas de cualquier reforma; y evitará el comenzar reformas de tal complejidad y  alcance que le hagan imposible desenmarañar causas y efectos, y saber lo que en realidad está haciendo (…) La ingeniería social utópica u holística como opuesta a Ia ingeniería social fragmentaria, nunca tiene un carácter «privado», sino sólo «público». Busca remodelar a “toda la sociedad” de acuerdo con un determinado plan o modelo; busca apoderarse de las posiciones clave y extender el poder del Estado…hasta que el Estado se identifique casi totalmente con la sociedad; y busca, además, controlar desde posiciones clave las fuerzas históricas que moldean el futuro de la sociedad en desarrollo, ya previendo su curso y adaptando Ia sociedad a dicho curso.»

POPPER: Miseria del historicismo.

Popper publica Miseria del Historicismo en 1961. El título ya es orientativo de su contenido: parafrasea la Miseria de la Filosofía de Marx, que a su vez parodiaba La Filosofía de la Miseria de Proudhon. Con esta obra critica un grupo de doctrinas que denomina “historicismo” y que bajo el claro influjo de Hegel y Marx otorgan cientificidad al curso de la Historia, otorgando capacidad a la sociología de predecir el mismo.

El pensamiento político y social de Popper es un claro reflejo de sus postulados científicos. Así su racionalismo crítico, el principio de falsación y el método popperiano establecen que todo conocimiento sigue el mismo proceso básico: dada una problemática, debemos realizar una conjetura sobre ella, a continuación, contrastaremos con la experiencia en busca de la eliminación del error (principio de falsación) para terminar consiguiendo una nueva determinación del problema, una nueva situación del problema. Todo conocimiento que no se ajuste a este esquema, que no permita el método deductivo, la búsqueda continua en pos de la refutación de sus conocimientos mediante el principio de falsación, no deja de ser una pseudociencia, pues aún se encuentra en su fase dogmática cuando la verdadera ciencia debe poder someterse a contrastación experimental. Son dogmáticas todas aquellas ciencias que tengan la pretensión de llegar a verdades definitivas.

En este texto enfrenta dos métodos contrapuestos para la resolución de los problemas políticos y sociales. Apuesta claramente por un método reformista, denominándolo de ingeniería fragmentaria en oposición a la ingeniería social utópica.  El ingeniero fragmentario seguirá el único método posible, el científico, contrastando los resultados conseguidos, alertando contra las consecuencias indeseadas de las reformas. Su objetivo es reformar las instituciones y proyectar nuevas, abandonando la idea de una sociedad perfecta. Estamos ante lo que denomina “sociedad abierta”, reformista, que busca la eliminación gradual de los problemas sociales concretos.

Por el contrario, el ingeniero utópico apostará por la revolución, buscará la imposición de un modelo determinado, dogmático, naturalmente erróneo.  Su objetivo es el control del Estado, la adaptación de la sociedad al mismo. Es la “sociedad cerrada”, profética, insostenible y determinista. El destino de esta renacida sociedad cerrada está inevitablemente unido al desarrollo de los totalitarismos. Para Popper, Hegel será el padre de los nacionalismos, el racismo y el totalitarismo alemán, Marx el de los totalitarismos socialistas.