Familia Real Española (1931-1945)

4.6. Renovación Española, testaferro de Alfonso XIII. Las elecciones de 1036 y el Gobierno del Frente Popular.

POLÍTICA E IDEOLOGÍA EN LA FAMILIA REAL ESPAÑOLA (1931-1945)

4.6. Renovación Española, testaferro de Alfonso XIII. Las elecciones de 1036 y el Gobierno del Frente Popular.

En 1934 había desaparecido el comité de enlace electoral creado por los distintos partidos de derechas, desarrollándose una gran tensión entre los mismos en los meses anteriores a la celebración de las elecciones que llevaron al gobierno al Frente Popular.

También desde 1934, Goicoechea buscaba alianzas que ensancharan el campo de acción monárquico. La Revolución de Octubre multiplicó estos esfuerzos, con continuos movimientos buscando un golpe militar que no acaba de llegar[1]. En marzo de aquel año Goicoechea (en compañía del carlista general Barrera) había firmado con Mussolini un compromiso para suministrar armas y dinero “con el fin de derribarlo [el régimen republicano] y reemplazarle por una Regencia que prepararía la restauración completa de la monarquía”[2] En agosto de 1935 selló un segundo acuerdo con Falange, que se malogrará en los siguientes meses. El protagonismo de Goicoechea en todos estos movimientos nos muestra que Alfonso XIII, pese a su discurso público, conspiraba para derribar la República. Y para ello no dudó en buscar alianzas con los sectores más extremistas. Pero del mismo modo las diferencias programáticas entre alfonsinos, bloquistas, carlistas, falangistas o accidentalistas no fueron tantas como pudieran parecernos. Todos ellos coquetearon en un momento dado con doctrinas autoritarias y totalitarias, intentaron formar organizaciones paramilitares y declararon su admiración a los nuevos regímenes extremistas europeos. El propio Alfonso XIII emitió continuas manifestaciones contra la deriva de la República, “desastrosa”, “espiritualmente desmembrada, divida, perdida la unidad moral”, “dividida en banderías”[3], aunque nunca renunció en su discurso al pasado liberal o llegó a realizar una identificación con los nuevos postulados ideológicos del modo que sí lo hará posteriormente con los sublevados militares. La verdadera diferencia entre todos estos grupos de derecha consistió en quién pudiera encabezar la jefatura del Estado y como se configuraría la misma.

Ante las elecciones de febrero de 1936, todo parece indicar que Alfonso XIII siguió jugando a dos barajas. Toman visos de verosimilitud las famosas declaraciones que le hizo a Cortes Cavanillas: “estimo mucho la labor de Renovación Española, pero hay que convencerse de que es un reducido y escogido grupo de monárquicos entusiastas, pero de salón, no podrán obtener grandes ventajas en el camino de la Restauración monárquica”[4].  Mientras crecía el enfrentamiento entre Calvo Sotelo y Gil Robles, peligrando la coalición electoral, fue de nuevo Goicoechea el elegido por el monarca para liderar sus intereses, aun a costa de quedar diluidos en la unión con los accidentalistas, que no accedieron siquiera a firmar un programa común. En este momento, el exrey llegó incluso a negarse a apoyar la línea oficial del Bloque, contraria a la colaboración con los cedistas, recibiendo el mismo día a representantes de ambos partidos a los que aseguró que “deseaba ver a los diversos partidos de la derecha afrontar la batalla electoral sin otro compromiso recíproco que el de revisar la Constitución, así como su convicción de que no había llegado todavía el momento de jugar la carta de la restauración”[5].

Los resultados fueron desastrosos para los partidos de derechas. La CEDA bajó hasta los 88 escaños y RE consiguió 12, con otros 9 para Comunión Tradicionalista.  Gil Robles y su partido entraron en un estado de consternación y letargo del que no se recuperarán[6]. Pero para RE supuso una implosión, Goicoechea había perdido su acta y prácticamente todas las obtenidas por los alfonsinos pertenecían a militantes comprometidos con el Bloque. Así, Calvo Sotelo se convirtió en el verdadero líder de la oposición durante los siguientes meses, la estrella ascendente de la derecha española. Ya desde la campaña había ofrecido un discurso “antimarxista, antirepublicano y antidemocrático”[7], totalitarista, con continuos llamamientos a la sublevación militar. Su éxito y el desmembramiento de RE le permitieron una independencia total hacia Alfonso XIII, que se vio postergado durante esos meses.

[1] GONZÁLEZ CUEVAS (2000) p.343. Nos dice que tras octubre de 1934 “los monárquicos vieron entonces la ocasión propicia para su ansiado golpe de Estado militar. Incluso planearon traer a Sanjurjo desde Estoril”

[2] PLATON (1998) p.379. La cita es directa del documento firmado.

[3] CARRETERO NOVILLO (1934) p. 86

[4] CORTES CAVANILLAS (2000) p. 418

[5] GIL PECHARROMÁN (1984) p.115. Son declaraciones del monarca recogidas por la prensa próxima a RE

[6] GONZÁLEZ CALLEJA et alii (2015) pp. 1166-1167. “entre 10 y 15.000 miembros de la JAP se pasaron a FE con armas y bagajes”, “el traspaso de la titularidad de la oposición derechista de Gil Robles a Calvo Sotelo son indicios plausibles de un tránsito bastante generalizado de la derecha católica hacia posturas antidemocráticas”.

[7] ÁLVAREZ TARDÍO (2017) p. 68