Política

Clasificando las libertades políticas y civiles. La base de datos de Freedom House

Clasificando las libertades políticas y civiles. La base de datos de Freedom House.

Analizamos la clasificación de regímenes políticos que realiza Freedom House intentando constatar la hipótesis de Samuel Huntington respecto a que tras la 3º ola de democratización iniciada en 1974, más de la mitad de los países del mundo son democráticos. 

  1. ¿Cómo define Freedom House los regímenes políticos? ¿Cuáles son las ventajas e inconvenientes que plantea una clasificación de los casos dicotómica o gradual? Utilice un ejemplo de un país con una clasificación intermedia o mixta.

Freedom House, FH, es una ONG con sede en Washington D.C. con más de 75 años de historia y que desde 1972 elabora una clasificación comparativa de estándares de derechos políticos y libertades civiles en todos los países del mundo. Según sus estados financieros de 2016, el 85% de sus ingresos provienen de fondos federales del gobierno estadounidense.

En la metodología para elaborar su clasificación asumen dos principios: por un lado la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 es aplicable en todos los países y territorios, independientemente de sus condiciones; y por otro lado, la mejor libertad se consigue mediante sociedades democráticas liberales. Eso sí, nos avisan que en sus decisiones de clasificación ponen el énfasis en la implementación de las garantías legales de los derechos, no tanto en el cumplimiento de los mismos, si bien los tienen en cuenta.

Basándose en todo tipo de fuentes, incluyendo material periodístico y académico, informes de otras ONGs o contactos individuales, FH califica a los países en función de una puntuación en 25 indicadores. Estos indicadores se dividen en dos grandes categorías: derechos políticos y libertades civiles. Con la puntuación obtenida se elabora una escala de tres clases de regímenes: estado libre, parcialmente libre y no libre, así como un ranking de países de más a menos libre según dicha puntuación.

De esta forma, FH elabora una clasificación tricotómica que proviene de una gradual. Ventajas e inconvenientes para ambos tipos de clasificación son intercambiables, si establecemos una clasificación lo más limitada posible reduciremos la complejidad del objeto a estudiar, pero identificaremos más claramente las pautas de diferenciación entre unos casos y otros, al agrupar numerosos ítems descriptivos en categorías más simples. A la vez corremos el peligro de simplificar excesivamente el resultado de nuestra investigación o incluso clasificar incorrectamente aquellos casos fronterizos entre las distintas categorías. Una clasificación gradual nos hace más complicado simplificar nuestras conclusiones, pero nos permite ofrecer un mayor detalle en las mismas, así como permitir que el destinatario de nuestra investigación pueda establecer de forma más libre sus propias conclusiones.

Como ejemplo utilizaremos el caso de Seychelles. FH lo califica como país parcialmente libre, si bien la puntuación que obtiene en la escala gradual de 1 a 100 es 71, mayor que el caso de El Salvador, que con una puntuación de 70 sí es calificado como país libre. Esto se debe a la diferente ponderación en los resultados finales que otorgan a las dimensiones de los derechos políticos frente a las libertades civiles. Además, dentro de los países parcialmente libres podemos encontrar casos como Bolivia y México (puntuaciones graduales de 68 y 65)  categorizados en la misma clase que Jordania, Kuwait o Myanmar, con puntuaciones de 37, 36 y 32 respectivamente. Sería difícil justificar que sean situaciones comparables según esta misma puntuación.

  1. ¿Cómo define Freedom House los países libres, semilibres y no libres? ¿Qué dimensiones utiliza? ¿Qué otras dimensiones propone Gil Calvo en su texto? ¿Qué beneficios o inconvenientes se derivan de elegir la categorización de Freedom House o la de Gil Calvo a la hora de llevar a cabo un estudio comparado?

En su propia metodología FH establece que define los países libres, semilibres y no libres según una escala operacionalizada en base a un cuestionario que evalúa dos dimensiones diferentes: derechos políticos y libertades civiles. Para ello se establecen 25 indicadores respecto a estas dos dimensiones, 10 para los derechos políticos y 15 para las libertades civiles. A cada indicador se le asignan 4 puntos, siempre de más “libre” a menos “libre”. La suma de puntos obtenidos por cada país (máximo 100 / mínimo 0) determinará su posición en la tabla. Pero junto a esta gradación, según la puntuación conseguida en cada dimensión se establece una escala de 1 (mayor grado de libertad) a 7 (menor grado de libertad). Posteriormente se establece una nueva escala, también de 1 a 7 mediante la media aritmética de las dos dimensiones. El país que obtenga en esta última media una puntuación entre 1 y 2,5 puntos será considerado como libre, si consigue entre 3 y 5 puntos semilibre, y por último entre 5,5 y 7 será clasificado como país no libre.

Analizando las dimensiones que FH utiliza, su categoría Derechos Políticos se subdivide en tres grupos de indicadores relacionados con el proceso electoral, el pluralismo político y la participación, y el funcionamiento del Gobierno. Para ello se analizan 10 preguntas para constatar si las elecciones son universales, libres, periódicas y competitivas, que la oposición y las minorías tienen garantizados el derecho de asociación y electoral, que el establecimiento del gobierno y legislativo proceden de esas mismas elecciones y si estos últimos tienen independencia a la hora de establecer su agenda. Por último también  cuestionan el grado de institucionalización de la corrupción.

La categoría Libertades Civiles se subdivide a su vez en cuatro grupos de cuestiones relacionadas con la libertad de información, expresión, opinión y creencias, de asociación y sindicación, el respeto al imperio de la ley, la imparcialidad judicial , la presencia de garantías procesales y penales, la existencia de conflictos armados o el control y actuación democrática de las fuerzas de seguridad, así como una serie de derechos individuales como propiedad, libre comercio, empresa, empleo, residencia,  educación, no discriminación por género, derecho familiar y una pregunta sobre igualdad de oportunidades y ausencia de explotación económica.

Gil Calvo en un ejercicio similar, nos propone en su artículo identificar aquellas variables que nos permitan estimar la medición de la calidad democrática, que no la libertad, entendida tanto en su vertiente cualitativa como cuantitativa. Para ello se basa en el modelo de análisis propuesto por Leonardo Morlino, quien identifica tres dimensiones distintas de la calidad democrática: en función de sus procedimientos normativos (grado de respeto a las reglas), sus rendimientos efectivos (el contenido, el respeto efectivo a los derechos de los ciudadanos, tanto civiles, políticos, sociales o culturales) y sus resultados (satisfacción de las expectativas de los ciudadanos).

Para estas tres dimensiones se establecen seis valores o criterios asociados. Así, con el procedimiento se indagaran los niveles de legalidad o respeto a la ley y de responsabilidad o rendición de cuentas. Para el contenido investigaremos la libertad o autonomía personal y la igualdad o justicia social. Por último respecto a los resultados nos fijaríamos en la legitimidad o percepción de la confianza ciudadana y la responsividad o grado de respuesta a las demandas ciudadanas. Con estos seis valores, Gil Calvo nos propone una tabla, donde desglosando los valores negativos y positivos de cada uno podríamos establecer una serie de variables con los que valorar la calidad democrática de un Estado en concreto.

Ahora bien, Gil Calvo plantea un listado de variables que sentarían las bases para medir dicha calidad, pero no define en ningún momento como operacionalizar dichas variables. No indica cuáles serían necesarias, y en qué grado, para establecer por ejemplo si un país es democrático o no, libre o tiránico.

Si comparamos ambas categorizaciones, está claro que Gil Calvo profundiza en mayor medida en variables que FH no contempla. Así por ejemplo, en FH no encontraremos prácticamente referencias a los valores de Legitimidad o Responsividad de la dimensión Resultados. Tampoco encontraremos reseñas al valor Igualdad de la dimensión contenido que propone L. Morlino. En su propia metodología, FH nos asegura que su objetivo es un estudio comparativo de la libertad en los países, no de su calidad democrática. Esta organización, si bien con los años ha ido adaptando su modus operandi a la evolución de las ideas sobre derechos políticos y libertades civiles, sigue basando su balance de la libertad más en la existencia e implementación de los derechos políticos y civiles que en el cumplimiento de los mismos por parte de los gobiernos y otros actores. Desde esta perspectiva, la diferencia entre ser un país libre o no vendrá definida por la existencia de estas garantías políticas y civiles al estilo de las sociedades democráticas liberales, no tanto por la existencia de derechos sociales, culturales o de otro tipo, y ni siquiera por su grado real de observancia y desarrollo. En muchos casos, la simple constatación de estructuras e instituciones formales sugerirá para FH un avance en la libertad; presentan una visión minimalista en comparación con los objetivos que Gil Calvo nos propone.

Resumiendo, FH nos ofrece una categorización que permite puntuar y comparar a los diferentes países, mientras Gil Calvo esboza un conjunto de variables desde donde podríamos partir a la hora de realizar una comparación más profunda respecto a la calidad misma de la democracia y la libertad en estos países.  La ventaja del método de FH es que nos ofrece una operacionalización, que puede ser discutible respecto a la elección de variables, al peso que da en el conjunto a cada uno de los ítems o al resultado final, pero que nos permite establecer comparaciones. La ventaja del método que propone Gil Calvo es la posibilidad de elaborar un estudio más adecuado a las distintas dimensiones relacionadas con lo que podemos entender por regímenes democráticos, yendo más allá de su estructura formal.

  1. Partiendo de la base de datos de Freedom House, ¿cuál sería la situación en el mundo en la actualidad? ¿Qué desafíos entraña para los estudios comparados? ¿Considera que introducir el resto de categorías propuestas por Gil Calvo cambiaría sustancialmente la clasificación de muchos países como democracias? ¿En qué sentido?

Queremos ahora contrastar la hipótesis de Samuel Huntington respecto si desde la 3º ola de democratización de 1974, más de la mitad de los países del mundo son democráticos, basándonos en la base de datos de FH. 

Este estudio nos presenta un informe de 196 países (no incluimos territorios), clasificando 87 de ellos como libres, 57 como parcialmente libres y 51 como no libres. Si nos basamos en la puntuación obtenida, nos encontramos con 71 países (el 37%) que obtienen más de 80 puntos sobre los 100 posibles, 107 casos (55%) más de 60,  y 124 países (64%) más de 50 puntos, un “aprobado” formal en libertad. 

Ahora bien, deberíamos establecer como determinar dentro de este listado si un país es democrático o no. Gil Calvo en su artículo ya nos indicaba que “el mínimo denominador común a todas las democracias es (…) el respeto a las reglas del juego electoral como condición necesaria y suficiente”. A parecida conclusión llega también FH al establecer en su estudio el concepto de Democracia Electoral, que serían aquellos países que mantendrían unos mínimos estándares de derechos políticos. Para ello estima que son Democracias Electorales los que consigan una puntuación de al menos 7 (sobre 12) en sus tres indicadores referidos al Proceso Electoral junto con un mínimo de 20 puntos (sobre 40) en la dimensión Derechos Políticos. Aplicando estos criterios, tendríamos 123 Democracias Electorales, un 63% del total. Esta cifra nos permitiría afirmar que la hipótesis de Huntington se cumple: más de la mitad de los países del mundo serían democráticos.

Posiblemente introducir las variables propuestas por Gil Calvo a la hora de medir la calidad democrática de unos u otros países nos llevaría a resultados diferentes. Tener en cuenta otras variables relacionadas con la Igualdad o los Resultados nos llevaría a una definición de lo que es una democracia más amplia que los valores propuestos por FH, probablemente reduciríamos el número de aquellos países que denominaríamos como democráticos.

Para ver si es así, vamos a combinar la clasificación de los países que FH confirma como Democracias Electorales con otros baremos comparativos que introduzcan nuevas variables en la línea de lo indicado por el artículo de Gil Calvo y que puedan ayudarnos a profundizar en la medición de la calidad de dichas democracias. Utilizaremos tres escalas diferentes: el Índice de Desarrollo Humano de 2016, el Índice de Corrupción de Transparencia Internacional de 2016 y la población de cada país según el Banco Mundial. Estimaremos que además del plácet de FH, una democracia también necesitaría mantener unos resultados mínimos de estos nuevos baremos.

 

FREEDOM HOUSE

 PNUD

TRANSPARENCY INTERNATIONAL

BANCO MUNDIAL

TABLA Nº1

Clasificación 2017

Puntuación 2017

 IDH 2016

Corruption Perception 2016

 Población 2016

Albania

SEMILIBRE

68

0,764

39

         2.876.101  

Andorra

LIBRE

95

0,858

              77.281  

Antigua and Barbuda

LIBRE

83

0,786

            100.963  

Argentina

LIBRE

82

0,827

36

       43.847.430  

Australia

LIBRE

98

0,939

79

       24.127.159  

Austria

LIBRE

95

0,893

75

         8.747.358  

Bahamas

LIBRE

91

0,792

66

            391.232  

Bangladesh

SEMILIBRE

47

0,579

26

     162.951.560  

Barbados

LIBRE

97

0,795

61

            284.996  

Belgium

LIBRE

95

0,896

77

       11.348.159  

Belize

LIBRE

87

0,706

            366.954  

Benin

LIBRE

82

0,485

36

       10.872.298  

Bhutan

SEMILIBRE

55

0,607

65

            797.765  

Bolivia

SEMILIBRE

68

0,674

33

       10.887.882  

Bosnia and Herzegovina

SEMILIBRE

55

0,750

39

         3.516.816  

Botswana

LIBRE

72

0,698

60

         2.250.260  

Brazil

LIBRE

79

0,754

40

     207.652.865  

Bulgaria

LIBRE

80

0,794

41

         7.127.822  

Burkina Faso

SEMILIBRE

63

0,402

42

       18.646.433  

Canada

LIBRE

99

0,920

82

       36.286.425  

Cape Verde

LIBRE

90

0,648

59

            539.560  

Chile

LIBRE

94

0,727

66

       17.909.754  

Colombia

SEMILIBRE

64

0,497

37

       48.653.419  

Comoros

SEMILIBRE

55

0,776

24

            795.601  

Costa Rica

LIBRE

91

0,474

58

         4.857.274  

Cote d’Ivoire

SEMILIBRE

52

0,827

       23.695.919  

Croatia

LIBRE

87

0,856

49

         4.170.600  

Cyprus

LIBRE

94

0,878

55

         1.170.125  

Czech Republic

LIBRE

94

0,847

55

       10.561.633  

Denmark

LIBRE

97

0,925

90

         5.731.118  

Dominica

LIBRE

95

0,726

59

              73.543  

Dominican Republic

SEMILIBRE

68

0,722

31

       10.648.791  

Ecuador

SEMILIBRE

57

0,739

31

       16.385.068  

El Salvador

LIBRE

70

0,680

36

         6.344.722  

Estonia

LIBRE

94

0,865

70

         1.316.481  

Fiji

SEMILIBRE

59

0,736

            898.760  

Finland

LIBRE

100

0,895

89

         5.495.096  

France

LIBRE

90

0,897

69

       66.896.109  

Georgia

SEMILIBRE

64

0,769

57

         3.719.300  

Germany

LIBRE

95

0,926

81

       82.667.685  

Ghana

LIBRE

83

0,579

43

       28.206.728  

Greece

LIBRE

84

0,866

44

       10.746.740  

Grenada

LIBRE

89

0,754

56

            107.317  

Guatemala

SEMILIBRE

54

0,640

28

       16.582.469  

Guyana

LIBRE

74

0,638

34

            773.303  

Hungary

LIBRE

76

0,836

48

         9.817.958  

Iceland

LIBRE

97

0,921

78

            334.252  

India

LIBRE

77

0,624

40

  1.324.171.354  

Indonesia

SEMILIBRE

65

0,689

37

     261.115.456  

Ireland

LIBRE

96

0,923

73

         4.773.095  

Israel

LIBRE

80

0,899

64

         8.547.100  

Italy

LIBRE

89

0,887

47

       60.600.590  

Jamaica

LIBRE

75

0,730

39

         2.881.355  

Japan

LIBRE

96

0,903

72

     126.994.511  

Kenya

SEMILIBRE

51

0,555

26

       48.461.567  

Kiribati

LIBRE

92

0,588

            114.395  

Kosovo

SEMILIBRE

52

36

         1.816.200  

Latvia

LIBRE

87

0,830

57

         1.960.424  

Lesotho

SEMILIBRE

64

0,497

39

         2.203.821  

Liberia

SEMILIBRE

62

0,427

37

         4.613.823  

Liechtenstein

LIBRE

91

0,912

              37.666  

Lithuania

LIBRE

91

0,848

59

         2.872.298  

Luxembourg

LIBRE

98

0,898

81

            582.972  

Madagascar

SEMILIBRE

56

0,512

26

       24.894.551  

Malawi

SEMILIBRE

63

0,476

31

       18.091.575  

Malta

LIBRE

96

0,856

55

            436.947  

Marshall Islands

LIBRE

92

..

              53.066  

Mauritius

LIBRE

89

0,781

54

         1.263.473  

Mexico

SEMILIBRE

65

0,762

30

     127.540.423  

Micronesia

LIBRE

93

0,638

            104.937  

Moldova

SEMILIBRE

62

0,699

30

         3.552.000  

Monaco

LIBRE

84

..

              38.499  

Mongolia

LIBRE

85

0,735

38

         3.027.398  

Montenegro

SEMILIBRE

69

0,807

45

            622.781  

Namibia

LIBRE

77

0,640

52

         2.479.713  

Nauru

LIBRE

81

..

              13.049  

Nepal

SEMILIBRE

52

0,558

29

       28.982.771  

Netherlands

LIBRE

99

0,924

83

       17.018.408  

New Zealand

LIBRE

98

0,915

90

         4.692.700  

Nigeria

SEMILIBRE

50

0,527

28

     185.989.640  

Norway

LIBRE

100

0,949

85

         5.232.929  

Pakistan

SEMILIBRE

43

0,550

32

     193.203.476  

Palau

LIBRE

92

0,788

              21.503  

Panama

LIBRE

83

0,788

38

         4.034.119  

Papua New Guinea

SEMILIBRE

64

0,516

28

         8.084.991  

Paraguay

SEMILIBRE

64

0,693

30

         6.725.308  

Peru

LIBRE

72

0,740

35

       31.773.839  

Philippines

SEMILIBRE

63

0,682

35

     103.320.222  

Poland

LIBRE

89

0,855

62

       37.948.016  

Portugal

LIBRE

97

0,843

62

       10.324.611  

Romania

LIBRE

84

0,802

48

       19.705.301  

Saint Kitts and Nevis

LIBRE

89

0,765

              54.821  

Saint Lucia

LIBRE

92

0,735

60

            178.015  

Saint Vincent / Grenad.

LIBRE

91

0,722

60

            109.643  

Samoa

LIBRE

80

0,704

            195.125  

San Marino

LIBRE

97

..

              33.203  

Sao Tome and Principe

LIBRE

81

0,574

46

            199.910  

Senegal

LIBRE

78

0,494

45

       15.411.614  

Serbia

LIBRE

76

0,776

42

         7.057.412  

Seychelles

SEMILIBRE

71

0,782

              94.677  

Sierra Leone

SEMILIBRE

66

0,420

30

         7.396.190  

Slovakia

LIBRE

89

0,845

51

         5.428.704  

Slovenia

LIBRE

92

0,890

61

         2.064.845  

Solomon Islands

LIBRE

71

0,515

42

            599.419  

South Africa

LIBRE

78

0,666

45

       55.908.865  

South Korea

LIBRE

82

0,901

53

       51.245.707  

Spain

LIBRE

94

0,884

58

       46.443.959  

Sri Lanka

SEMILIBRE

56

0,766

36

       21.203.000  

Suriname

LIBRE

77

0,725

45

            558.368  

Sweden

LIBRE

100

0,913

88

         9.903.122  

Switzerland

LIBRE

96

0,939

86

         8.372.098  

Taiwan

LIBRE

91

..

61

                      –    

Tanzania

SEMILIBRE

58

0,531

32

       55.572.201  

Timor-Leste

SEMILIBRE

65

0,605

35

         1.268.671  

Tonga

LIBRE

74

0,721

            107.122  

Trinidad and Tobago

LIBRE

81

0,780

35

         1.364.962  

Tunisia

LIBRE

78

0,725

41

       11.403.248  

Tuvalu

LIBRE

94

..

              11.097  

Ukraine

SEMILIBRE

61

0,743

29

       45.004.645  

United Kingdom

LIBRE

95

0,909

81

       65.637.239  

United States of America

LIBRE

89

0,920

74

     323.127.513  

Uruguay

LIBRE

98

0,795

71

         3.444.006  

Vanuatu

LIBRE

80

0,597

            270.402  

Como podemos comprobar en la Tabla Nº1, si añadimos el factor población a los resultados de FH, veremos que también constatan la hipótesis de Huntington, 4.362 millones, un 59% sobre un total de 7.442 millones de personas viven bajo regímenes que son Democracias Electorales.

El Índice de Desarrollo Humano nos puede indicar mejor la calidad de estas democracias. Elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, nos permite acercarnos a la dimensión de la igualdad, mediante una medición que indaga en “tres dimensiones básicas del desarrollo humano: una vida larga y saludable, conocimientos y un nivel de vida digno”. Como dice el Informe PNUD para el año 2016, “el desarrollo humano tiene que ver con (…) la libertad de desarrollar el potencial de cada vida humana”. Un índice 1 sería el mayor nivel de desarrollo, 0 el menor. El país mejor valorado es Noruega con un 0,949 y el peor la República Centroafricana con 0,352. PNUD establece que puntuaciones por encima 0,700 suponen un desarrollo humano alto y por encima de 0,800 un desarrollo muy alto.

Si combinamos las puntuaciones de FH y el IDH nos encontramos que de las 123 Democracias Electorales, 79 de ellas superan un nivel de desarrollo alto, y de estas solo 43 tendrían un nivel muy alto. Si consideramos que un país democrático además de considerarse Democracia Electoral debería tener un Índice de Desarrollo Humano al menos alto, ya no podríamos constatar la tesis de Huntington, pues estos 79 países suponen un 40% de los países, pero solo un 23% la población mundial. Solo podríamos confirmar la hipótesis si aceptamos también como democracias aquellos países con un nivel de desarrollo medio, según PNUD aquellos que superan un índice de 0,550. En este caso añadiríamos a las democracias otros 23 países y (sobre todo gracias al subcontinente indio) incluiríamos al 54% de la población mundial.

En tercer lugar combinaremos la clasificación de FH con el Índice de Percepción de la Corrupción que elabora Transparencia Internacional. Para elaborar este índice de 176 países (no aparecen las menos pobladas de nuestras Democracias Electorales) se tiene en cuenta la percepción de corrupción en el sector público, así como los niveles de libertad de prensa, acceso a la información, integridad de los oficiales públicos y la independencia del poder judicial. Un índice de 100 nos presentaría un país completamente libre de corrupción, un 0 completamente corrupto. En la práctica, las puntuaciones fluctúan entre los 90 puntos de Noruega y Nueva Zelanda y los 10 de Somalia. Si para definir un país como democrático establecemos un baremo bajo, por ejemplo un aprobado de 50 puntos en este Índice, nos encontramos que solo 48 países (25%) y una población solo del 14%  mundial vivirían dentro de un régimen democrático, muy lejos de la hipótesis de Huntington.

Por último, si combinamos a la vez los tres baremos, FH (Democracia Electoral), IDH (con un nivel de desarrollo al menos medio) y el Índice de corrupción (mínimo 50), nos encontraremos con los mismos resultados que nos daba el caso anterior, pues todos los países con un Índice de Corrupción mayor a 50 tienen un Índice de desarrollo de al menos 0,550. Parecidos resultados tendremos si optamos por definir democracia como países con Índice de desarrollo alto (más de 0,700), conseguiríamos 44 países (22%) y también un 14% de la población mundial.

Nuestra conclusión es clara, el resultado dependerá de la propia definición que demos a Democracia. Samuel Huntington defiende una noción de democracia mínima, “establece una concepción homogénea, al plantear  que  la  democracia  consiste  básicamente  en  que  la  mayoría  de  quienes toman  las  decisiones  colectivas  sean  seleccionados  mediante  elecciones  limpias, honestas y periódicas, en las cuales se compita abiertamente y casi toda la población adulta tenga derecho al voto”. Desde este punto de vista, la definición y los resultados del estudio de FH se adaptan perfectamente a este postulado y constataríamos su hipótesis. Pero si partimos de una concepción más amplia de la democracia, como propone Gil Calvo, donde establezcamos unos mínimos para definirla más allá de esta democracia mínima, difícilmente podremos constatar la tesis de Huntington. La elección de variables a calificar, la ponderación y la gradación entre las mismas definirán nuestros resultados.

Para terminar, debemos indicar el problema que podemos encontrar al establecer como universales determinadas variables a la hora de construir un estudio comparativo. FH y Transparency International parten de considerar sus indicadores como universales, medibles y deseables a nivel mundial. Pero siempre será difícil establecer conclusiones empíricas con indicadores que en la mayoría de los casos proceden de investigación cualitativa, pudiendo incurrir en errores a la hora de establecer equivalencias, un sesgo de valor, sesgo de selección en las variables a estudiar o relaciones espurias.