EL PENSAMIENTO POLÍTICO DE LA DERECHA ESPAÑOLA EN EL SIGLO XX. DE LA CRISIS DE LA RESTAURACIÓN AL ESTADO DE PARTIDOS (1898-2000) – PEDRO GONZÁLEZ CUEVAS
EL PENSAMIENTO POLÍTICO DE LA DERECHA ESPAÑOLA EN EL SIGLO XX. DE LA CRISIS DE LA RESTAURACIÓN AL ESTADO DE PARTIDOS (1898-2000) - PEDRO GONZÁLEZ CUEVAS
Procedo a realizar la recensión de El pensamiento político de la derecha española en el siglo XX. De la crisis de la Restauración al Estado de Partidos (1898-2000), editada en Madrid por la Editorial Tecnos y que inauguró su Colección Biblioteca de Historia y Pensamiento Político. Estamos ante una obra elaborada por el profesor titular de Historia de las Ideas Políticas y de Historia del Pensamiento Español en la UNED, Pedro González Cuevas. He utilizado la primera edición de 2005. Posteriormente una segunda edición en 2016 amplió su ámbito temporal para incluir el análisis de la primera década del siglo XXI.
Pedro González Cuevas se ha especializado en la historia de la Derecha, los conservadores y sus diversas tradiciones en España. Su bibliografía contiene monografías especializadas sobre figuras de la misma como Ramiro de Maeztu o Gonzalo Fernández de la Mora, sobre publicaciones como Acción Española e incluso ha editado varios trabajos generales sobre la Historia de las Derechas en España desde la Ilustración. Así mismo, dentro de su labor como profesor de Historia de las Ideas, también ha coordinado diversos manuales de Historia del Pensamiento Español.
Si bien numerosos especialistas han estudiado las bases ideológicas de las diversas corrientes o partidos de las derechas españolas del siglo XX (así Canal con el Carlismo, Tusell con la democracia cristiana y la oposición democrática a la dictadura, Montero Gibert con la CEDA, o Elías Díaz con el pensamiento franquista), son aún escasas las monografías que podemos encontrar sobre el tema en conjunto. Entre las más recientes estarían La Derecha contra el Estado. El liberalismo autoritario en España (1833-2008) de José Antonio González Casanova, la Historia de la derecha en España de José Manuel Cuenca Toribio, o la nueva publicación Julio Gil Pecharromán, La estirpe del camaleón: Una historia política de la derecha en España 1937-2004. Entre la bibliografía más clásica encontramos trabajos de Tierno Galván en su obra Tradición y modernismo, las diversas obras de Tuñón de Lara o Ricardo de la Cierva, y sobre todo las publicaciones de Payne, centradas especialmente en el estudio de Falange y el fascismo.
Entre el listado que la asignatura ofrecía para elaborar esta primera recensión, he elegido esta obra por considerarla en un principio la que mejor podría ayudarme a hacerme una idea general respecto al temario, al tener un ámbito dilatado y general, y al centrar su estudio en los componentes ideológicos, que se podrían adecuar mejor a mi especialización en Ciencias Políticas.
Estamos ante una obra breve, 285 páginas en total, que resume de manera sintética los intelectuales y las corrientes que han protagonizado el espacio de las derechas durante el siglo XX en España. El autor estructura este periodo en cinco etapas delimitadas por el Desastre del 98 como momento inicial, la I Guerra Mundial, el advenimiento de la II República, el franquismo y el régimen del 78.
En la introducción establece primero una clara línea divisoria entre los conceptos de izquierda y derecha, desestimando el concepto de “centro”, pues considera que “desde el punto de vista ideológico o de la historia de las ideas el ‘centro’ es un concepto mínimamente esclarecedor”[1] (pg.12), para después clarificar en que consistiría esa derecha: “pesimismo antropológico, la defensa de la diversidad cultural, de la religiosidad, de las desigualdades, de la tradición; y del reformismo social frente a la Revolución”(págs. 12-13). A continuación, formula una de sus principales tesis: “no puede hablarse de una derecha históricamente monolítica y homogénea: hay derechas”(pg. 13). Dos serían las principales corrientes de esta derecha durante los siglos XIX y XX, la conservadora liberal (con Cánovas como más claro ejemplo) y la “teológica-política” o tradicionalista (que incluiría al carlismo y el conservadurismo autoritario). Durante el resto del capítulo introductorio analizará someramente el origen y el desarrollo de ambas corrientes, hasta su confluencia en el régimen franquista. El fin de la dictadura y la transición vería aparecer nuevas corrientes en la derecha, una tecnocrática y la que finalmente aparecerá triunfante a final de siglo, la liberal-democrática.
A continuación, en cada uno de los capítulos destacará las principales figuras de cada una de las corrientes, esquematizando sus lineás de pensamiento, los diferentes movimientos y partidos que han contenido esas derechas y el desarrollo histórico de las mismas. A lo largo del texto descubriremos que para el autor Azaña se convierte en la línea divisoria entre derecha e izquierda. Así, el presidente de la República y todos aquellos autores a su izquierda delimitarían la enorme heterogeneidad del pensamiento de derechas español. Desde Costa a Jiménez Losantos, pasando por Ortega como gran figura, Unamuno, Azorín, Maeztu, Maura, Vázquez de Mella, Pradera, Salaverria, Herrera Oria, Gil Robles, Ledesma, José Antonio, Giménez Caballero, Madariaga, D’Ors, Arrese, González de la Mora, Marías, Herrero de Miñón, Fraga y Aznar, serían los principales faros de dichas derechas, siempre bajo la constante influencia de otras figuras decimonónicas como Menéndez Pelayo, Cánovas, Donoso o Balmes.
El catolicismo y las tendencias autoritarias y antiliberales / antidemocráticas aparecen como las principales líneas de enmarcación de las derechas españolas antes de su conversión final al discurso liberal. Derechas que a lo largo de todo el texto se nos presentan como enormemente diversas, incluso contradictorias y en lucha constante las unas con las otras, quizá unidas en su apego contrarrevolucionario y antiparlamentario. No aparecen a lo largo de los capítulos referencia apenas a derechas democráticas o parlamentarias (especialmente del último cuarto de siglo de la Restauración), e incluso parece que la influencia sobre los gobiernos de las mismas habría sido puramente circunstancial, pues estas se configuran la mayoría de las veces en contra de los mismos.
El último libro publicado por González Cuevas hasta la fecha es Vox. Entre el idealismo conservador y la derecha identitaria, volumen donde muestra su simpatía hacia el éxito de esta formación, pues encarnaría una propuesta “contra lo más caduco y cínico del conservadurismo español contemporáneo, una derecha permanentemente disfrazada de ‘centrismo’[2]”. Estamos por tanto ante un autor empático hacia una parte de las ideologías que analiza. Y probablemente esta “empatía” sea el mayor defecto del volumen. En la mayoría de las ocasiones tenemos la sensación de estar ante un volumen más doctrinal que académico, su objetivo principal estaría más en remarcar ciertas tendencias ideológicas y denostar otras, que analizar las mismas.
De este modo, todo aquello que exceda del ámbito reservado a las derechas es directamente satanizado. Así “el totalitarismo, aunque desde luego haya existido o exista una derecha totalitaria (…) ha sido uno de los rasgos de la izquierda […] el antisemitismo fue patrimonio de la izquierda revolucionaria” (pg. 10), “si algo destaca en la historia del pensamiento español contemporáneo es la inanidad ideológica de la izquierda, consecuencia, en parte, de la debilidad de nuestro liberalismo” (pg. 19). Esta satanización llega a su culmen en Azaña, a quien, pese a no estar dentro de la nómina de pensadores de derecha, no se priva de analizar ampliamente. Azaña es un burgués, mal escritor, débil intelectualmente, criticón, superficial pero revolucionario, y muy sectario. Esta visión de la izquierda se extiende a todo lo que huela ligeramente a liberalismo, pues “históricamente, la trayectoria doctrinal y política del liberalismo español se ha caracterizado por su debilidad” (pg. 25), así como al nacionalismo, claramente denostado. Prat de la Riba y los catalanistas son presentados como antiparlamentarios, antiliberales y profundamente reaccionarios, Herrero de Miñón es presentado como un filonacionalista heredero del carlismo. Los intentos de acceder al poder de las derechas autoritarias a lo largo del siglo XX se justifican en base a estos excesos revolucionarios y nacionalistas y a la necesidad, a los defectos de los demás. La dictadura de Primo viene dada por “una clara extensión de los sentimientos particularistas, que provocaron un claro ‘conflicto entre nacionalismos’” (pg.64), así como la bolchevización de los trabajadores. En otra página; “como reconoció Manuel Azaña, los sucesos revolucionarios de 1934 y la acción gubernamental subsiguiente fueron ‘el prologo de la guerra civil’” (pg. 169), incluso el golpe de estado del 23-F llegó por “un peligroso vacío de poder, que fue aprovechado por un sector del ejercito [y que fracasó] a causa de falta de coordinación entre los conspiradores” (pg. 239). La Transición aparece directamente como una evolución del franquismo. También son numerosos los intentos de limpiar la imagen de estas derechas, así dedica numerosos intentos a negar el carácter fascista tanto de Falange como del inicial régimen franquista, la ausencia en las derechas españolas de actitudes racistas, o a glosar la moderación de las mismas frente a la radicalidad de muchas derechas europeas.
Si bien en un principio pudiera discutirse la inclusión de pensadores como Ortega, Costa, Alba, Unamuno o Madariaga como teóricos de la derecha, en mi opinión creo que sí habría posibilidad de incluirlos en la misma basándose en parte de su pensamiento. Pero aquí el problema del libro radica claramente en el uso que se da a cada uno de estos autores, pues se prima claramente aquellos aspectos de sus ideologías que mejor enmarcan dentro de los objetivos del autor, obviando, en ocasiones, visiones más generales o imparciales. No entendemos la ponderación de Ortega, gran factótum del liberalismo español, cuando se denostá sistemáticamente al resto de liberales, ya no solo aquellos de la restauración y la república, sino incluso Marías o un Aznar que “insistió en dar una imagen ‘centrista’ de su partido” (pg. 251). El catolicismo es también objeto de sus críticas, pues su articulación aparecería como “el intento de salvar la pretensión de competencia de la jerarquía eclesiástica y su aparato institucional en la dirección de la sociedad civil” (pg. 65), Herrera Oria es “un serio retroceso, tanto a nivel de método como de perspectiva”, o usa constantemente el adjetivo “católico” como recordatorio constante y con calidad peyorativa a la hora de referirse a otros pensadores como Aranguren, Ruiz Jiménez, o los tecnócratas del Opus Dei.
Por último, a lo largo del volumen asistimos a cierta intención de ponderar aquel pensamiento más radical dentro de la derecha española. Esto llega a su paroxismo en el capítulo dedicado a la transición, donde dedica prácticamente el mismo espacio a desgranar el pensamiento de la extrema derecha y la evolución o intentos de figuras como González de la Mora, que al resto de procesos, cuando los primeros fueron claramente irrelevantes, histórica, política e ideológicamente. De forma contraria, más allá del maurismo, no destaca a ninguna figura del partido conservador restauracionista o denigra aquellas derechas “accidentalistas” como Alcalá Zamora, Suarez o el mismo Aznar. Frente a ellas, figuras como Ledesma o González de la Mora si reciben un tratamiento más positivo, de la misma forma que lo hacen publicaciones como Acción Española o las aparecidas durante el franquismo, como Escorial o la Revista de Estudios Políticos.
En el capítulo introductorio asegura que “la tarea del historiador de las ideas es mostrar, ante todo, la forma en que éstas actúan recíprocamente con la realidad social y política” (pg. 14). Creo que el autor naufraga claramente respecto a esta intención inicial. Si bien estamos ante un volumen que nos puede ayudar mucho a tener una panorámica general de estos autores y movimientos de derecha, su parcialidad y la falta de contextualización en ocasiones no ayuda a ese objetivo.
[1] GONZALEZ CUEVAS, P.C. El pensamiento político de la Derecha española en el siglo XX. De la crisis de la Restauración al Estado de Partidos (1898-2000). Madrid. Editorial Tecnos. Biblioteca de Historia y Pensamiento Político. 2005. Pg. 12.
[2] GONZÁLEZ CUEVAS, P.C. Vox. Entre el liberalismo conservador y la derecha identitaria. Donostia-San Sebastián. La Tribuna del País Vasco. 2019. Pg. 279

