Política

NEOLIBERALES, ¿EN URGENCIAS HOSPITALARIAS?

NEOLIBERALES, ¿EN URGENCIAS HOSPITALARIAS?

1.    Introducción

No hay camino más seguro para equivocarse que intentar analizar el momento exacto en el que uno está. Aun así, intentaré reflexionar respecto que camino está tomando la derecha en Occidente ante la crisis del Covid-19. ¿Qué proponen o que están haciendo los principales actores neoliberales al respecto? ¿Tienen razón los que aseguran que la situación actual es una herida de muerte para el neoliberalismo? ¿O están tan ricamente confinados en sus ajardinadas casas a la espera de que el tiempo escampe? Me voy a centrar sobre todo en el caso español y algo en el europeo, pues si uno va a meter la pata, mejor sobre lo conocido.

2.    FAES ve la luz

El pasado 21 de abril, FAES publicó un artículo titulado “Una propuesta eficiente frente a la renta mínima[1].  Lo de menos es que propusieran en dicho texto una renta “transitoria”, “temporal” y vinculada a la “búsqueda efectiva de empleo”, que para justificarlo citen a Milton Friedman (¿?), o que dediquen más de la mitad del artículo a demostrar que crear una renta mínima “personal” (=permanente) es un error gravísimo que destruiría España. Todo eso da igual. El caso es que FAES dice que es sensato implementar ahora una renta mínima, sea esta lo mezquina que sea. 

Si me lees fuera de España, probablemente pensarás, pues vale, vaya cosa. No te equivoques. Esto es una revolución. Imagínate que mañana leyeses que Trump abandona la idea del muro en la frontera y ha decidido que a partir de ahora todos los martes y viernes va a invitar a cenar a ilegales en la Casa Blanca, para pedirles disculpas por las molestias y que disfruten de las delicias eslovenas cocinadas por las mismísimas manos de Melania. Pues algo igual. WTF.

FAES es el think tank del principal partido de la derecha española. Fue fundado por José María Aznar para combatir la dictadura progresista que nos atenaza. Crear un espacio de pensamiento para difundir y debatir las ideas “liberales”. La verdad es que después de algunos años, pensamiento poco, pues FAES simplemente duplica, promociona y vitorea las doctrinas más neoliberales que encuentra en el mercado, llegando a extremos ridículos e incluso rompiendo consensos existentes dentro de esa misma derecha. Hasta tal punto que gobernando el sucesor de Aznar, nombrado por él a dedo, asistimos a la ruptura entre fundación y partido. FAES se independizó del Partido Popular porque su propio gobierno se estaba volviendo inadmisiblemente progre. En resumen, FAES es la punta de iceberg del neoliberalismo español, el faro que nos guía sin ningún tipo de complejo.

El hecho de que FAES acepte hablar de un concepto como el de renta mínima, que hasta hace un mes era un anatema absoluto, una típica propuesta comunista totalitaria, el mayor ejemplo de cómo los progres quieren comprar votos a base de arruinar a los decentes, es un signo clarísimo de que o bien han perdido el Norte o que algo puede estar cambiando. Y sin descartar que estamos todos en un momento de shock, de crisis e incertidumbre, donde no sabemos ni a donde vamos, quizá también debemos reconocer que este trance del coronavirus puede marcar un punto de ruptura respecto a la trayectoria que hasta ahora llevábamos.

Definamos muy esquemáticamente que entendemos por neoliberalismo. Hablamos de un capitalismo desorganizado, basado en tres premisas fundamentales, la apertura de fronteras, la privatización de los bienes públicos y la desregularización. Lo único que genera automatismo y seguridad es el mercado, solo el mercado es el principio de confianza para gobernar la sociedad, garantizando una distribución más equitativa de la riqueza y la organización correcta de la vida colectiva. Su resultado es una mercantilización total de todos los aspectos de nuestras vidas, la reducción del Estado al mínimo, el vaciamiento de las democracias, un incremento del autoritarismo. Durante un periodo donde el capitalismo no se sentía amenazado, no tenía necesidad de hacer concesiones, el neoliberalismo ha conseguido incrustarse en nuestras democracias como hegemónico, una ideología convertida en sentido común, capaz de dar explicaciones y soluciones fáciles a cualquier dilema que nos enfrentemos.

Todo este sentido común neoliberal parece haber saltado por los aires en las últimas semanas. Ya no es solo que se hayan cerrado las fronteras, sino que en todos los países de nuestro entorno se discute como es posible que hayamos llegado a estos niveles absurdos de deslocalización en la producción, donde somos incapaces de autoabastecernos de los productos más básicos. ¿Cómo es posible que estemos a merced de piratas especuladores que están haciendo negocio con la salud de todos? Ya no es que se haya frenado en seco la privatización de lo público, sino que tanto los gobiernos como las diferentes opiniones públicas se han caído todos del caballo y ahora lo inexcusable es estatalizar lo privado: la sanidad privada, los proveedores sanitarios, los grandes centros de distribución. Todo tiene que estar a merced de las necesidades de la comunidad, y no al revés como hasta ahora. Ya no es que desregularicemos, ahora el sentido común es regularizar para evitar la monstruosidad que supone dejar todo en manos del mercado. Así, en España se imponen precios fijos para las mascarillas, se obliga a los bancos a moratorias en los pagos de sus deudores, o se establece hasta cuantos niños pueden salir a la calle, a donde, en base a que circunstancias e incluso en que horarios. La mano invisible ya no es la gran panacea, ahora cualquier capitalista o empresario, ante esta situación de crisis, lo primero que hace es exigir al Estado que asuma su responsabilidad y cargue con las consecuencias de la crisis (lo que tampoco es nuevo, siempre han intentado lo mismo). 

No cabe discusión, le hemos visto las orejas al lobo y todo Occidente está en una carrera frenética hacia quien es más keynesiano. A la mierda Milton Friedman, todos los estados a endeudarse, a insuflar dinero y reactivar economías. Que Trump saca 1,5 billones $ para infraestructuras, pues la Unión Europea 1,6 de €, que no se diga. ¿Qué somos gobiernos de derechas? No hay problema: los británicos sacan 330 mil millones £ para financiar empresas, los franceses 300 mil millones € y suspenden el pago de alquileres, impuestos, y recibos de luz, gas y agua; Alemania aprueba un programa por 122 mil millones y planea otro por 156 mil más.

Con este panorama, nos preguntamos como se reconfigurará el neoliberalismo para defender sus argumentos o simplemente explicar lo que ha pasado. Por nuestra parte creemos que ante un enemigo real, lo que antes era puro sentido común y constantes éxitos, se han derrumbado y aparecen como un sinsentido y el camino seguro hacia el desastre. Pongamos un ejemplo claro: las políticas sanitarias. Es una lucha vieja, en la propia España (similar en el resto de Europa) se ha privatizado constantemente la sanidad. A un sistema público y universal se le ha degradado constantemente, infrafinanciandolo y desincentivando a sus profesionales, mediante imposición de direcciones privadas en los centros públicos, beneficios fiscales a los privados y trasvases de pacientes a una floreciente sanidad privada. Sin acabar de hundir el sistema público, es claro que en los últimos años se ha apostado (hay diferencias entre regiones) por modelos privados, exclusivos y de calidad, con el excelente negocio que supone la salud. Existía antes del coronavirus cierta mayoría de la sociedad que aun promovía la necesidad de una sanidad pública fuerte frente a esa privatización. Hoy esa mayoría se ha convertido en una hegemonía indiscutible, inapelable. Durante los primeros días de la crisis, tanto los medios, como los diferentes gobiernos o personalidades declaraban constantemente como en España teníamos la “mejor sanidad del mundo”, “un ejemplo”, “la envidia del resto del planeta”. Dias después, ante la evidencia del desastre de falta de medios, falta de personal, desorganización, decadencia del sistema público, ya nadie dice que somos ese “ejemplo”. Probablemente dentro de las causas de habernos convertido en uno de los países más afectados, esté ese abandono al que estaba sometida la sanidad pública. Porque la privada, ni está, ni se la espera. Por ello, todo el mundo tiene muy claro que la situación inicial tiene que cambiar radicalmente. Hay que dejarse de tonterías y no jugar con aquello que es verdaderamente necesario. Hasta los más partidarios de privatizar la sanidad cantan ahora las alabanzas de la sanidad pública y la necesidad de reforzarla, de financiarla adecuadamente, de cuidar a sus profesionales.

3.    Conclusiones

La renta básica es otro concepto radicalmente opuesto al neoliberalismo. Es contrario a su concepción de un Estado mínimo. Para un neoliberal, la renta básica es paternalista, antieconómica, injusta y un error absoluto. De ahí que el hecho de que el principal foco neoliberal español, FAES, simplemente asuma su necesidad, es una revolución copernicana. Y un signo del estancamiento e implosión en el que puede haber entrado el neoliberalismo. Cuando un sentido común entra en contradicción con la realidad, desaparece.

Es muy pronto aun para ver si estas contradicciones pueden significar el comienzo del fin de dichas doctrinas. Al fin y al cabo, si algo ha caracterizado al neoliberalismo es su capacidad para reinventarse a si mismo, buscar justificaciones que parezcan lógicas y seguir propagándose. En cierto modo no deja de ser otro virus que infecta poco a poco todas las células y lucha por expandirse hasta hacerse fuerte en los órganos principales del cuerpo.

Pero no hay duda de que tendrá un enorme trabajo por delante para encontrar esa nueva configuración. También es probable que buena parte de la derecha abandone hasta cierta parte los postulados neoliberales y busque acomodo en cierta resucitación de antiguas premisas cristianodemócratas. A día de hoy, la identificación de los partidos de derecha europeos con el neoliberalismo ha sido simbiótica.

Por otra parte, toda esta crisis supondrá un aliento para los diferentes partidos y movimientos de extrema derecha europea. Junto con la estupefacción ante el absurdo que ha significado confiar todo en el mercado, también asistimos a una preocupante potenciación de los niveles de rabia y desconfianza ante el sistema, de búsqueda continua de culpables y estigmatización. Hoy por hoy, toda esa rabia es recogida mayoritariamente por esta extrema derecha, que a diferencia de la “derecha más centrada”, es sumamente poliédrica y diferente según el país en que se trate. De esta forma, encontramos extremas derechas que han abrazado sin complejos el credo neoliberal, pero también hay extremas derechas con premisas mas nacionalizadoras, incluso keynesianas. Estas serán probablemente las que puedan colocarse mejor en la casilla de salida de esta crisis.

Eso si, de FAES no esperéis mucho. Si el día 21 nos sorprendían con la mención a la renta básica, el 23 de abril sus principales figuras, Aznar a la cabeza (con Macri, Uribe, Zedillo, Sanguinetti, Cristiani y unos cuantos “referentes españoles”), emiten un manifiesto reclamando “que la pandemia no sea un pretexto para instaurar el autoritarismo”[2]. Este no lo firma FAES, sino una fundación que preside Vargas Llosa (escritor sublime, horripilante pensador), pero, vamos, que son los mismos. “Impera un confinamiento con mínimas excepciones, la imposibilidad de trabajar y producir, y la manipulación informativa”. La pandemia es pretexto para aumentar la persecución política y la opresión. ¿Quiénes son esos poderes desmedidos?, pues esos gobiernos “de marcado sesgo ideológico”: España, Argentina y México. Y naturalmente los dictadores de Venezuela, Cuba y Nicaragua. Todos son malvados estatistas, intervencionistas y populistas. “El ogro filantrópico”.

[1] ROTELLAR, José María, 2020, Una propuesta eficiente frente a la renta mínima, FAES, Madrid, en https://fundacionfaes.org/es/contenido/47115/una-propuesta-eficiente-frente-a-la-renta-minima

[2] Manifiesto FIL “Que la pandemia no sea un pretexto para el autoritarismo”. Fundación Internacional para la Libertad. FIL. 23 de abril 2020. En https://fundacionfil.org/manifiesto-fil/