Política

Cicerón- El primer deber, servir a la Patria

Cicerón- El primer deber, servir a la Patria

«Dada mi situación, yo he podido disfrutar del ocio y obtener de él mayores frutos que los otros, a causa de la variedad de los estudios que han sido mi delicia desde la niñez. (…) Mas con todo, yo no dudé un momento en exponerme a las más duras tempestades, y diría que incluso a los rayos, para salvar a mis conciudadanos y asegurar a todos los demás, sin ahorrar ningún peligro, una vida tranquila. Porque esta patria no nos ha engendrado y educado sin contar con que, a su vez, nosotros contribuyamos a su subsistencia; ni solamente por servir a nuestros intereses nos ofrece un refugio seguro para nuestro ocio y un lugar tranquilo para nuestro descanso; por el contrario, ella debe retener para su uso la mayor parte de nuestra alma, de nuestro ingenio, de nuestra sabiduría, dejando para nuestro uso privado lo que reste después de tomar su parte.»

Marco Tulio Cicerón, La República

De la República fue redactada en torno al año 52 a.C, y narra un supuesto encuentro producido 80 años antes en los jardines de Escipión Emiliano. Varios personajes dialogan a lo largo de tres jornadas; como introducción a cada una de ellas Cicerón desliza un preámbulo donde presenta en primera persona la materia a tratar. Este fragmento es parte del preámbulo a la primera jornada, durante la cual los personajes debatirán sobre la superioridad de la vida política activa sobre la vida puramente filosófica.

Y esta es una de las ideas centrales que despliega el texto seleccionado. Cicerón nos traslada su predilección por la filosofía, “he podido disfrutar del ocio (…) estudios que han sido mi delicia”, pero en cualquier caso su prioridad siempre ha consistido en estar al servicio de la patria, la República Romana. La filosofía debe pasar a segundo plano, solo podremos dedicarle el tiempo y el esfuerzo que deje libre nuestra responsabilidad con la patria.

El texto nos presenta una concepción omnipresente de la comunidad, Roma: es la patria quien nos define, “nos ha engendrado y educado”.  Encontramos aquí la influencia del zoon politikon aristotélico, el hombre como animal que desarrolla sus fines en el seno de una comunidad. Desde su punto de vista, esta comunidad exige sacrificio y dedicación, debemos ser activos a su favor, nuestra principal misión es servirla, poner todos nuestros dones al servicio de los “conciudadanos”. Roma exige que “contribuyamos a su subsistencia”, su razón de ser no puede ser “nuestro ocio y  (…) descanso”. Claramente la filosofía no puede ser una razón en si misma, solo tendrá sentido si está orientada al objetivo principal, el servicio a la comunidad.

Ahora bien, a lo largo de todo el texto se muestra elitista, es un aristócrata, un privilegiado por su “situación” respecto a “los otros”. En el momento de redactar esta obra, Cicerón ha realizado todo el cursus honorum, gobernado Roma con mayor o menor éxito, manteniendo siempre una clara defensa de unas instituciones republicanas que ya en aquel entonces están en crisis. En consonancia, el compromiso con la comunidad es una responsabilidad que presenta como un “compromiso” personal. Es él quien se ha expuesto a “tempestades y (…) rayos” con el objeto de asegurar “a todos los demás, sin ahorrar(se) ningún peligro, una vida tranquila”. La segunda parte del texto donde exhorta a la responsabilidad de toda la comunidad se nos antojaría más un plural mayestático o una incitación a quien considera sus iguales.

Por último, relacionaríamos el texto con las corrientes estoicas de gran influencia en el mundo romano, especialmente en su propensión respecto a la participación del sabio en los asuntos públicos, el carácter moral del compromiso con la comunidad o en su idea de una ley universal que obligaría a todos los hombres. Pero sobre todo por el papel central de la ética pública y privada tienen tanto en las corrientes estoicas como en este fragmento.