Familia Real Española (1931-1945)

3.5. El inicio del exilio. Acción Española

POLÍTICA E IDEOLOGÍA EN LA FAMILIA REAL ESPAÑOLA (1931-1945)

3.5. El inicio del exilio. Acción Española

La principal iniciativa monárquica durante estos primeros meses republicanos fue la creación de Acción Española (en adelante AE), que vio su primer número en diciembre de 1931. Se convirtió en el “auténtico laboratorio ideológico de la extrema derecha antiliberal”[1], aglutinando todos los sectores monárquicos, por encima de los partidos, aproximando al alfonsismo y el tradicionalismo carlista, dando uniformidad y doctrina a los diferentes grupos, e imponiendo una beligerancia irredenta hacia la República.

Vegas Latapié fue su primer secretario de dirección y principal animador, pero dentro estuvo incluido todo el universo monárquico de aquellos años, figuras que posteriormente sustentarán ideológicamente al primer franquismo, al alfonsismo y al propio juanismo: Ramiro de Maeztu como gran estrella, Pedro Sainz Rodríguez, José María Pemán, José Pemartín, Víctor Pradera, Joaquín Arrarás, Marcial Solano, Ernesto Giménez Caballero, César González Ruano, Isidro Gomá, José María de Areilza, Jorge Vigón, Rafael Sánchez Mazas, el conde de Rodezno, el marqués de Lozoya, el marqués de Saltillo, o el marqués de Quintanar, quien fue su primer director[2]. Morodo define como teología política la doctrina que produjeron, de carácter elitista y mesiánico, buscando la creación de una minoría directora que regenere finalmente el país, en cierta concomitancia con la teoría de la hegemonía gramsciana. Sus tres grandes constantes fueron la monarquía, el catolicismo y el corporativismo[3]. Para el grupo, el concepto de monarquía constitucional no dejaba de ser una república con presidencia honoraria (el rey poste que aducía Vázquez de Mella), proponiendo en cambio una monarquía tradicionalista y activa como reacción a la cultura dominante. Maeztu argumentaba que el primorriverismo fracasó por su incapacidad de encontrar un soporte ideológico. Para que no volviera a ocurrir proponía no olvidar nunca que el alma debía dirigir las espadas, incidiendo en resaltar el significado de la monarquía o el catolicismo en la vida nacional, siempre conscientes de que un nuevo régimen solo podría llegar mediante la ayuda militar, no electoralmente.

No encontramos fuentes que nos indiquen relación directa alguna o subvención por parte del monarca[4], y si bien la revista defendió constantemente la figura de Alfonso XIII[5], atacó sin piedad el sistema institucional y a la clase política de su reinado, colocando su liberalismo en el núcleo de todas las dianas. Con el tiempo el grupo de activistas en torno a la revista estará en el centro de todas las solicitudes de abdicación, una de las mayores molestias para el monarca exiliado.

[1] ALSINA (2012) p. 27

[2] MORODO (1978) nos cuenta que si bien dentro del grupo estaría todo el entorno de José Antonio Primo de Rivera y Falange, prácticamente no participarían en sus contenidos, encontrándose solo un artículo de Ramiro Ledesma y alguno del fundador. Según avance la República los falangistas, faltos de convicción respecto a la institución monárquica, se irán radicalizando y alejando del grupo de AE.

[3] Un corporativismo evolucionado de la concepción primorriverista, lejos del organicismo defendido por El Sol y su “Nuevo Liberalismo” donde como indica Lario: “el Estado sería el encargado de armonizar en su seno las diferentes autonomías que deben existir en un régimen democrático […] hacer tan compleja la representación como lo es la propia sociedad” (LARIO, A. “La difusión en España del ‘Nuevo Liberalismo’” en Carantoña Álvarez, F.; Aguado Cabezas, E. (Coord) Ideas reformistas y reformadores en la España del siglo XIX. Madrid. Biblioteca Nueva. 2008. p. 436). Por su parte GONZÁLEZ CALLEJA (2003) p.35 nos dice que tanto la CEDA como RE buscaban una configuración del sistema en sentido “antiparlamentario y corporativo, similar al propiciado por Dollfuss en Austria”

[4] Veremos posteriormente como Sainz Rodríguez y Vegas Latapié aducen que en septiembre de 1932, durante una cumbre monárquica, Alfonso XIII sí habría decidido apoyar el proyecto como parte de su nueva estrategia política. Por otra parte, hay constancia de donaciones o suscripciones públicas del exrey a otras publicaciones, como la que anuncia ABC el día 1 de noviembre de 1934 (p. 34), donde envía 50.000 pesetas a una suscripción pública para el propio periódico, a través de Goicoechea y RE.

[5] Un claro ejemplo es el artículo que Maeztu publica en ABC (quien cobijará también a la mayoría de los articulistas de AE) el 18 de mayo de 1934 bajo el titulo Juicio de un reinado: “desde la hora de la coronación de D. Alfonso estuvo cercado el trono por la revolución”