Familia Real Española (1931-1945)

3.8. El inicio del exilio. El acercamiento al carlismo

POLÍTICA E IDEOLOGÍA EN LA FAMILIA REAL ESPAÑOLA (1931-1945)

3.8. El inicio del exilio. El acercamiento al carlismo

Partiendo de esta posible concepción personal del papel que debería cumplir un monarca, no sorprendió el acercamiento dinástico que se produjo al tradicionalismo carlista. En septiembre de 1931, Alfonso XIII firmó con el pretendiente Don Jaime el Pacto de Territet, en Suiza. La reunión fue precedida por una carta del 15 de agosto donde el pretendiente, sin descendencia, proponía ceder sus derechos a Juan de Borbón, educándole “en los principios tradicionalistas, que son los únicos que pueden salvar España del caos”[1]. El pacto, más allá de establecer una futura unión dinástica independientemente de quien alcanzara el trono, supuso la asunción por parte de Don Jaime de la monarquía constitucional y liberal, y el abandono del credo tradicionalista. Por ello quedó anulado al fallecer apenas tres semanas después de su firma.

El nuevo pretendiente, el octogenario Alfonso Carlos, emitió en enero de 1934 un primer Manifiesto, al que siguieron varios en los meses siguientes[2],  retomando en todos sus términos el tradicional credo tradicionalista. El exrey respondió con otro manifiesto donde llamaba a la conciliación entre las dos ramas, por el bien de España, proponiendo unas cortes constituyentes y la emisión de una constitución “que cobije y ampare por igual a todos los españoles en la zona templada de la sustancia histórica de nuestras tradiciones, adaptadas a las necesidades de los tiempos presentes”[3]. Se redactó un nuevo pacto entre ambos, donde se refería a una futura monarquía “bajo el credo tradicionalista adaptado a los tiempos presentes”[4], pero que nunca llegó a firmarse.

Las relaciones entre alfonsinos y carlistas durante el resto del periodo republicano serán limitadas, colaborando en ocasiones y enfrentándose en otras. Los carlistas consiguieron mayores éxitos electorales que los alfonsinos, y sobre todo fueron capaces de mantener una base social y militante, ejemplarizada en sus requetés. Existieron relaciones fluidas dentro del grupo de AE, y posteriormente cuando se forme el Bloque Nacional. Pero el liderazgo tradicionalista de Fal Conde a partir de 1935 consolidó en sus filas la visión más negativa hacia el liberalismo de Alfonso XIII.  

 

[1] PLATON (1998) p. 302. Es significativa esta alusión a Juan de Borbón, en 1931, dos años antes de recibir su confirmación oficial como heredero. Nos indica que ya desde un momento muy inicial era considerado como el futuro de la casa real.

[2] Manifiesto de Don Alfonso Carlos a los españoles. 29 junio 1934. En https://es.wikisource.org/wiki/Manifiesto_de_Don_Alfonso_Carlos_a_los_espa%C3%B1oles

[3] PLATÓN (1998) p. 341

[4] Ibidem p. 344