{"id":2524,"date":"2020-05-24T17:58:43","date_gmt":"2020-05-24T17:58:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.jesusprieto.es\/?p=2524"},"modified":"2021-03-23T20:12:17","modified_gmt":"2021-03-23T20:12:17","slug":"la-politica-exterior-espanola-en-europa-durante-la-dictadura-de-primo-de-rivera-1923-1930","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/2020\/05\/24\/la-politica-exterior-espanola-en-europa-durante-la-dictadura-de-primo-de-rivera-1923-1930\/","title":{"rendered":"La pol\u00edtica exterior espa\u00f1ola en Europa durante la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"2524\" class=\"elementor elementor-2524\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-86a229c elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"86a229c\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-5502a52\" data-id=\"5502a52\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-3eae97d elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"3eae97d\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">La pol\u00edtica exterior espa\u00f1ola en Europa durante la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)<\/h2>\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-2118849 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"2118849\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-3e2f9a4\" data-id=\"3e2f9a4\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e00db7f elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e00db7f\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<h1><span style=\"color: #000080;\"><a style=\"color: #000080;\" name=\"_Toc41218423\"><\/a><strong>1.\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/span><\/h1><p>Reflexionamos sobre la pol\u00edtica exterior espa\u00f1ola en relaci\u00f3n con Europa durante el periodo de la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), bas\u00e1ndome en la bibliograf\u00eda rese\u00f1ada.<\/p><p>Sostiene Pereira que \u201clos a\u00f1os que transcurren entre 1923 y 1930\/1931 fluyeron desde el golpe de tim\u00f3n interno de la Monarqu\u00eda que se sumergi\u00f3 en el autoritarismo, cuyas directrices de pol\u00edtica exterior se perfilar\u00edan, a menudo de forma incoherente e improvisada, en la inercia de los objetivos revisionistas y activos, principalmente en el escenario del Mediterr\u00e1neo Occidental y en un segundo plano en el \u00e1mbito hispanoamericano y en el nuevo talante de las relaciones peninsulares. A lo largo de estos a\u00f1os la pol\u00edtica europea de la Dictadura y la atenci\u00f3n a la Sociedad de Naciones, cuyos valores y principios se encontraban en las ant\u00edpodas del r\u00e9gimen, se concibi\u00f3 desde un talante eminentemente instrumental\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Otros autores, como De la Torre, otorgan al periodo una valoraci\u00f3n menos pesimista: \u201ctampoco la Dictadura fue una experiencia bald\u00eda. Primo de Rivera impuls\u00f3 una pol\u00edtica exterior nacionalista, con \u00f3rdagos representativos de los sentimientos del pa\u00eds, como la fallida \u201cbatalla diplom\u00e1tica\u201d (\u2026) para recuperar Tanger y\/o, de forma alternativa, lograr para Espa\u00f1a un asiento permanente en el Consejo de la Sociedad de Naciones. En cambio, no fracas\u00f3 en su inteligente pol\u00edtica de amistad con Portugal, (\u2026) ni fall\u00f3 en sus esfuerzos de aproximaci\u00f3n al mundo iberoamericano\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a><\/p><p>Estructurar\u00e9 este trabajo de forma cronol\u00f3gica, detallando los principales acontecimientos del periodo y su contexto paso a paso, de cara a concluir si podemos definir esta pol\u00edtica exterior espa\u00f1ola respecto a Europa como \u201cinstrumental, revisionista, incoherente e improvisada\u201d (como escribe Pereira y buena parte de los autores) y si al mismo tiempo podemos encontrar alg\u00fan \u00e9xito en ella. Como br\u00fajula, utilizaremos la definici\u00f3n que nos da Calduch, \u201cpol\u00edtica exterior como aquella parte de la pol\u00edtica general formada por el conjunto de decisiones y actuaciones mediante las cuales se definen los objetivos y se utilizan los medios de un Estado para generar, modificar o suspender sus relaciones con otros actores de la sociedad internacional\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>, sin olvidar que tambi\u00e9n nos indica que \u201ctoda pol\u00edtica exterior carece de coherencia y eficacia, y por consiguiente de probabilidades de \u00e9xito, si no sirve a unos fines claramente especificados y\u00a0 no aspira a lograr unos objetivos o metas bien definidos\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p><h6><span style=\"color: #000080;\"><a style=\"color: #000080;\" name=\"_Toc41218424\"><\/a><strong>2.\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><strong>El Golpe<\/strong><\/span><\/h6><p>Ya en su manifiesto del 12 de septiembre, Primo de Rivera hizo una primera aproximaci\u00f3n a una posible pol\u00edtica exterior: \u201cQueremos vivir en paz con todos los pueblos y merecer de ellos para el espa\u00f1ol hoy la consideraci\u00f3n, ma\u00f1ana la admiraci\u00f3n, por su cultura y virtudes. Ni somos imperialistas ni creemos pendiente de un tercer empe\u00f1o en Marruecos el honor del Ej\u00e9rcito, que con su conducta valerosa a diario lo vindica. Para esto (\u2026) buscaremos al problema de Marruecos soluci\u00f3n pronta, digna y sensata\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>.<\/p><p>La gesti\u00f3n de la crisis marroqu\u00ed se configur\u00f3 claramente como una de las principales motivaciones detr\u00e1s del golpe. Al mismo tiempo en este texto denotamos un claro sesgo regeneracionista. Espa\u00f1a estar\u00eda en decadencia, debemos recuperar la grandeza pret\u00e9rita, esa admiraci\u00f3n que anteriormente provoc\u00e1bamos en el exterior, pero m\u00e1s bas\u00e1ndonos en nuestros valores y cultura que entrando en aventuras coloniales. M\u00e1s que un plan concreto para solucionar el problema de Marruecos, parece que el manifiesto propuso cierta filosof\u00eda sobre el problema, y en cierto modo inclin\u00e1ndose hacia el abandonismo. Eso s\u00ed, ya desde este momento vemos claramente como el Protectorado ser\u00e1 (como en periodos anteriores) el centro y pr\u00e1cticamente el \u00fanico polo de atenci\u00f3n respecto a la pol\u00edtica exterior.<\/p><p>En aquel septiembre de 1923 Primo de Rivera era la principal (y pr\u00e1cticamente \u00fanica) figura militar que se hab\u00eda mostrado contrario en p\u00fablico a la presencia espa\u00f1ola en Marruecos. Ya al comienzo de la guerra \u201ccompar\u00f3 el caso de Espa\u00f1a con el de un viudo que hubiera perdido a una mujer rica y bella (Cuba), se hubiera casado con otra fea e inaguantable (Marruecos) y, adem\u00e1s, este segundo matrimonio le hubiera sido impuesto por los amantes de esta \u00faltima (Francia e Inglaterra)\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>. En un discurso en C\u00e1diz en 1916 propuso ceder el Protectorado espa\u00f1ol a Gran Breta\u00f1a a cambio de Gibraltar, en 1917 hab\u00eda declarado en la prensa que ni Marruecos ni \u00c1frica eran parte de Espa\u00f1a, y en 1921 dijo que estrat\u00e9gicamente, enviar a un solo soldado m\u00e1s all\u00e1 del Estrecho ser\u00eda perjudicial para Espa\u00f1a. Incluso, en el mismo a\u00f1o del golpe, felicit\u00f3 mediante telegrama al Ministro de Estado (Santiago Alba, el mismo que pondr\u00e1 en su manifiesto como ejemplo de la corrupci\u00f3n), por el canje de prisioneros espa\u00f1oles mediante una elevada suma de dinero, calificando como \u201c<em>desatinada empresa africana<\/em>\u201d la intervenci\u00f3n en el Protectorado. Todas estas opiniones, pese a discrepar del estamento pol\u00edtico y militar, estaban en gran consonancia con el sentir mayoritario de la opini\u00f3n p\u00fablica, donde nunca hab\u00eda sido bien acogida la aventura africana, exist\u00eda cierto rechazo a la guerra marroqu\u00ed y adem\u00e1s cund\u00eda una sensaci\u00f3n de frustraci\u00f3n y derrota desde el descalabro de Annual unida a una amplia exigencia de \u201cresponsabilidades\u201d.<\/p><p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2526 size-full\" src=\"http:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/43-b.jpg\" alt=\"\" width=\"185\" height=\"129\" srcset=\"https:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/43-b.jpg 185w, https:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/43-b-130x90.jpg 130w\" sizes=\"auto, (max-width: 185px) 100vw, 185px\" \/><\/p><p>No obstante, desde un principio la dictadura tendr\u00eda clara la impracticabilidad de una pol\u00edtica de abandono. Nada m\u00e1s instaurar el Directorio Militar, Primo de Rivera abri\u00f3 una serie de consultas y realiz\u00f3 alg\u00fan gesto simb\u00f3lico como repatriar quintas a la pen\u00ednsula. Gonzalez Calbet cita un informe sobre Marruecos del dictador al Directorio Militar en aquellos primeros momentos, donde encontramos resumida su visi\u00f3n geoestrat\u00e9gica: \u201cMi arraigado y antiguo modo de pensar me hace desechar como modo de engrandecimiento de provecho para Espa\u00f1a, toda expansi\u00f3n fuera de las fronteras, mucho m\u00e1s mientras en el coraz\u00f3n nacional est\u00e1 clavada la dolorosa espina de Gibraltar, que he entendido siempre y sigo entendiendo, debe ser el objetivo de nuestro \u00fanico anhelo de reivindicaci\u00f3n que, satisfecho, elevar\u00eda el concepto propio y ajeno de Espa\u00f1a a lo m\u00e1s alto, cualquiera que fuese la clase de sacrificios que Espa\u00f1a tuviera que hacer por lograr esto. Pero ante la resistencia, que no s\u00e9 si he procurado con la debida tenacidad vencer, de Inglaterra a entrar en tratos sobre este punto y con la esperanza de tener siempre en nuestras manos prenda de cambio que sirva para volver a plantear la aspiraci\u00f3n y adem\u00e1s para contrarrestar mientras no se realice, la debilidad que para nosotros significa en el Estrecho la no posesi\u00f3n de Gibraltar, juzgo conveniente el seguir conservando en el norte de Marruecos una faja de terreno que nos d\u00e9 la posesi\u00f3n de la orilla sur del estrecho de Gibraltar\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>.<\/p><h6><a name=\"_Toc41218425\"><\/a><span style=\"color: #000080;\"><strong>3.\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><strong>Viaje a Italia<\/strong><\/span><\/h6><p>El 19 de noviembre de 1923 los reyes y Primo de Rivera llegaron a la Estaci\u00f3n Termini de Roma donde les recibieron los reyes italianos y el Presidente del Consejo de Ministros, Mussolini. El ansiado viaje oficial de Alfonso XIII a Italia hab\u00eda sido minuciosamente preparado por Santiago Alba y el gobierno anterior de Garc\u00eda Prieto y solo pudo realizarse una vez que el contencioso entre el Vaticano y el estado italiano hab\u00eda entrado en v\u00edas de soluci\u00f3n. Tambi\u00e9n el contencioso marroqu\u00ed protagoniz\u00f3 en gran medida este viaje, que se convertir\u00eda en el \u00faltimo oficial al extranjero del monarca espa\u00f1ol.<\/p><p>El ejecutivo antes de la dictadura ya hab\u00eda iniciado la b\u00fasqueda de aliados. Ante la falta de colaboraci\u00f3n francesa, dos eran las principales opciones, una moderada de aproximamiento a Gran Breta\u00f1a (apoyando la internalizaci\u00f3n de T\u00e1nger como mal menor para las aspiraciones espa\u00f1olas) y otra m\u00e1s radical de acercamiento a la Italia de Mussolini, reconocido opositor a las posiciones francesas. Primo de Rivera amag\u00f3 con este aproximamiento al revisionista r\u00e9gimen fascista, llegando a discutirse durante este viaje un borrador de tratado de colaboraci\u00f3n antifranc\u00e9s que no llegar\u00eda a buen t\u00e9rmino por miedo a las reacciones que pudieran darse en las grandes potencias europeas y por la negociaci\u00f3n existente ya en aquel momento respecto al Estatuto de T\u00e1nger. Parece que tampoco hubo mucha sinton\u00eda entre los dirigentes espa\u00f1oles e italianos, pese a la comparaci\u00f3n entre ambos que buena parte de la prensa y la opini\u00f3n publica hac\u00edan en aquel momento. De esta forma, al a\u00f1o siguiente cuando los reyes italianos devuelvan la visita en Madrid, Mussolini no se molestar\u00e1 en acudir (precisamente en las mismas fechas del asesinato de Matteotti). M\u00e1s adelante encontraremos nuevos intentos de acercamiento al r\u00e9gimen italiano, en el momento en que la Dictadura nuevos aliados en su apuesta internacional.<\/p><p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2527 size-full\" src=\"http:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/43-c.jpg\" alt=\"\" width=\"277\" height=\"144\" \/><\/p><p>El otro gran hito de la visita a Italia ser\u00e1 el altisonante discurso pronunciado por Alfonso XIII ante Pio XI, donde se autodesignar\u00e1 como portavoz de toda la raza hisp\u00e1nica, expresando la intenci\u00f3n del nuevo r\u00e9gimen de ser l\u00edder de las naciones hispanoamericanas. Es el primer indicador de la que ser\u00e1 una de las principales l\u00edneas de actuaci\u00f3n de la dictadura en su pol\u00edtica exterior.<\/p><h6><span style=\"color: #000080;\"><a style=\"color: #000080;\" name=\"_Toc41218426\"><\/a><strong>4.\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><strong>T\u00e1nger<\/strong><\/span><\/h6><p>A los pocos d\u00edas del regreso de la delegaci\u00f3n espa\u00f1ola de Italia, el 18 de diciembre, Francia y Gran Breta\u00f1a firmar\u00e1n el convenio sobre la internacionalizaci\u00f3n de T\u00e1nger, conocido como Estatuto de T\u00e1nger. Como indic\u00e1bamos, ya el gobierno de Garc\u00eda Prieto hab\u00eda intentado tambi\u00e9n fomentar las fricciones entre Francia y Gran Breta\u00f1a respecto a esta negociaci\u00f3n, acerc\u00e1ndose a las tesis inglesas de la internacionalizaci\u00f3n como mal menor. Pero la comunicaci\u00f3n del tratado como hecho consumado y la supremac\u00eda francesa en la ciudad que dicho texto establec\u00eda, colocaron al gobierno espa\u00f1ol en una posici\u00f3n inc\u00f3moda a la hora de ratificarlo. Finalmente lo har\u00e1 un par de meses despu\u00e9s, tras conseguir la inclusi\u00f3n de algunas cl\u00e1usulas menores, como la presencia de funcionarios espa\u00f1oles en las aduanas tangerinas.<\/p><p>1924 es un momento en que todos los esfuerzos de la pol\u00edtica exterior espa\u00f1ola est\u00e1n centrados en buscar una soluci\u00f3n al fracaso en Marruecos, ante la pasividad francesa. Primo de Rivera aplicar\u00e1 una estrategia realista y maleable. De un abandonismo te\u00f3rico inicial, pasar\u00e1 a un abandonismo parcial, repleg\u00e1ndose sobre aquellas \u00e1reas del Protectorado efectivamente controladas por Espa\u00f1a y abandonando toda percepci\u00f3n de ocupaci\u00f3n de la regi\u00f3n rife\u00f1a.<\/p><p>As\u00ed en marzo declar\u00f3 a un periodista ingl\u00e9s que era partidario de una completa retirada de Marruecos, pero que no pod\u00eda abandonarlo por los propios intereses ingleses, ante la posibilidad de que Francia ocupara el territorio y anulara el dominio de los brit\u00e1nicos sobre el estrecho. Algunos autores indican que llego incluso a pensar en negociar la retirada a cambio del Pe\u00f1\u00f3n. Mas adelante, en mayo, pondr\u00eda en pr\u00e1ctica ese abandonismo parcial ordenando el retroceso de las fuerzas espa\u00f1olas tras la l\u00ednea Ceuta-Tetu\u00e1n-T\u00e1nger- Larache y disminuyendo los efectivos de 125.000 a 50.000 soldados. Todo esto crear\u00e1 enormes fricciones con la oficialidad africanista, que estallar\u00e1n en un conocido incidente con Franco y Varela en una comida en Ben Tieb, durante su primera visita a la zona como dictador. A finales de a\u00f1o la retirada se hab\u00eda completado, con la participaci\u00f3n del propio Primo de Rivera, en medio de numerosas conspiraciones dentro del propio ejercito africanista que lleg\u00f3 a plantearse la posibilidad de secuestrar al dictador. Marruecos no dejaba de ser un coto cerrado del ej\u00e9rcito, quien se encarga totalmente de su administraci\u00f3n, buscando los oficiales africanistas mantener el estatus quo.<\/p><h6><span style=\"color: #000080;\"><a style=\"color: #000080;\" name=\"_Toc41218427\"><\/a><strong>5.\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><strong>Alhucemas<\/strong><\/span><\/h6><p>La situaci\u00f3n cambi\u00f3 a principios de 1925, cuando Abd el-Krim decide atacar una kabila aliada a Francia, lo que provocar\u00e1 el nombramiento del General Petain como responsable de las fuerzas francesas en Marruecos y un cambio radical de actitud del pa\u00eds vecino. El propio Abd el-Krim asegur\u00f3 m\u00e1s adelante haber ca\u00eddo en la trampa de la retirada, impulsado por los espa\u00f1oles (e incluso financiado) a combatir la zona francesa. El propio Primo de Rivera declarar\u00eda que la retirada fue \u201cla operaci\u00f3n m\u00e1s pol\u00edtica, m\u00e1s dif\u00edcil y mejor ejecutada que se ha conocido desde que en Marruecos actuamos militarmente\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>.<\/p><p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2528 size-full\" src=\"http:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/43-d.jpg\" alt=\"\" width=\"374\" height=\"203\" srcset=\"https:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/43-d.jpg 374w, https:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/43-d-300x163.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 374px) 100vw, 374px\" \/><\/p><p>El hecho es que Francia decidir\u00e1 en ese momento que la soluci\u00f3n de la cuesti\u00f3n rife\u00f1a era un problema franco-espa\u00f1ol, donde la colaboraci\u00f3n ser\u00eda imprescindible. En Junio durante la Conferencia de Madrid se firmar\u00e1 un acuerdo bilateral para la acci\u00f3n militar conjunta en Marruecos y el 8 de septiembre se produce el desembarco de Alhucemas, donde 13.000 soldados conseguir\u00e1n establecer una base de operaciones en pleno territorio rife\u00f1o. En mayo del a\u00f1o siguiente se rendir\u00e1n los principales dirigentes del Estado Rife\u00f1o, quedando la zona totalmente pacificada en 1927.<\/p><p>Primo de Rivera pudo vanagloriarse en ese momento de haber dado una soluci\u00f3n al problema de Marruecos \u201cpronta, digna y sensata\u201d, dif\u00edcilmente discutible en el contexto internacional de la \u00e9poca. Marruecos no hab\u00eda dejado de ser un conflicto europeo en la periferia colonial, con participaci\u00f3n de actores locales, pero establecido y resuelto en base a las relaciones de poder entre las potencias del propio continente. La guerra del Rif, como la posterior reivindicaci\u00f3n sobre T\u00e1nger, solo se jugar\u00e1n dentro del contexto europeo, y Francia y Gran Breta\u00f1a mantendr\u00e1n siempre un papel esencial. Al fin y al cabo, la presencia espa\u00f1ola en Marruecos no fue resultado de la capacidad negociadora espa\u00f1ola, sino de las tensiones entre las dos grandes potencias, donde Gran Breta\u00f1a no quer\u00eda tener a Francia como due\u00f1o del lado sur del estrecho.<\/p><p>Ser\u00e1 en este momento, una vez solucionado el problema del Protectorado, cuando asistamos a cambios en nuestra pol\u00edtica exterior, al intento de una mayor autonom\u00eda en nuestras relaciones exteriores y a su diversificaci\u00f3n a otros \u00e1mbitos.<\/p><h6><span style=\"color: #000080;\"><a style=\"color: #000080;\" name=\"_Toc41218428\"><\/a><strong>6.\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><strong>La Gran Ilusi\u00f3n<\/strong><\/span><\/h6><p>El 3 de diciembre de 1925, la dictadura se constituye en Directorio Civil buscando asegurar la continuidad del r\u00e9gimen. 1926 ser\u00e1 un momento de enorme euforia y afirmaci\u00f3n nacionalista, no solo por la victoria en \u00c1frica. Tambi\u00e9n asistimos a un periodo de estabilidad inusual, con expansi\u00f3n econ\u00f3mica y pacificaci\u00f3n social y pol\u00edtica en comparaci\u00f3n con a\u00f1os anteriores, e incluso a la realizaci\u00f3n de haza\u00f1as de gran trascendencia emocional en el contexto, como el vuelo del Plus Ultra, el invento del autogiro o cierta recuperaci\u00f3n de Espa\u00f1a en el liderazgo de las naciones iberoamericanas.<\/p><p>Precisamente el 10 de febrero de 1926, el mismo d\u00eda que el Plus Ultra aterriza en Buenos Aires, Alemania ser\u00e1 admitida en la Sociedad de Naciones, si bien su entrada oficial, y como miembro permanente del Consejo, se efectuar\u00e1 a principios de septiembre. En 1924 los laboristas hab\u00edan entrado en el gobierno brit\u00e1nico y la coalici\u00f3n de izquierdas se hizo con el ejecutivo franc\u00e9s. Ambos hab\u00edan hecho campa\u00f1a por incluir en la organizaci\u00f3n a Estados Unidos, Alemania y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. En un primer momento solo pudieron atraer a Alemania, buscando su integraci\u00f3n en el nuevo sistema internacional europeo que al fin y al cabo representaba la Sociedad de Naciones. Como resultado, en diciembre de 1925 se firman los acuerdos de Locarno que permit\u00edan dicha incorporaci\u00f3n y que otorgaban a la propia Alemania un puesto permanente en el Consejo, lo que abri\u00f3 el debate de quienes deb\u00edan sentarse en el Consejo.\u00a0<\/p><p>El mantenimiento de su puesto permanente en el Consejo de la Sociedad de Naciones se convirti\u00f3 en la gran apuesta de la dictadura y seguramente en su gran derrota. Cuando la organizaci\u00f3n se establece en 1920, se otorg\u00f3 dicho puesto a Espa\u00f1a en base a haber sido la mayor potencia neutral durante la Gran Guerra. Frente al \u201crecogimiento\u201d, al aislacionismo y la subordinaci\u00f3n, que hab\u00edan caracterizado las d\u00e9cadas anteriores de nuestra pol\u00edtica exterior, la apuesta por integrase en el nuevo sistema de Versalles ofrec\u00eda la oportunidad de recuperarse de nuestra marginalidad perif\u00e9rica, de obtener protagonismo en la esfera internacional y de posicionar a Espa\u00f1a entre aquellas naciones de primer orden. Su perdida, pese al ofrecimiento de un puesto de semipermanencia que hubiera dejado pr\u00e1cticamente igual nuestro estatus quo, se interpret\u00f3 en Espa\u00f1a como un paso atr\u00e1s inaceptable, como una afrenta indignante. Claramente, todos los asuntos y conflictos europeos pasaban de una u otra forma a trav\u00e9s de la sede en Ginebra. Otra cosa diferente es que durante los cinco a\u00f1os anteriores nuestra diplomacia hubiera utilizado este puesto simplemente como un signo de prestigio o informaci\u00f3n, no operando tampoco en base a esos principios que sosten\u00edan la organizaci\u00f3n como la seguridad colectiva, la diplomacia abierta, el compromiso con la paz o los derechos y obligaciones o el replanteamiento de relaciones entre grandes y peque\u00f1as potencias. Desde un principio Espa\u00f1a concibi\u00f3 a la Sociedad de Naciones \u00fanicamente como un instrumento al servicio de sus propios intereses, implic\u00e1ndose directamente solo en acciones que tuvieran relevancia interna, y en el resto se movi\u00f3 dentro de par\u00e1metros muy estrechos, con escaso margen de maniobra a la hora de adoptar posiciones.<\/p><p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2529 size-full\" src=\"http:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/43-e.jpg\" alt=\"\" width=\"166\" height=\"115\" srcset=\"https:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/43-e.jpg 166w, https:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/43-e-130x90.jpg 130w\" sizes=\"auto, (max-width: 166px) 100vw, 166px\" \/><\/p><p>En este entorno, Primo de Rivera decidi\u00f3 convertir esta \u201cbatalla diplom\u00e1tica\u201d en una cuesti\u00f3n nacional, de salvaci\u00f3n de la dignidad patria, con clara temperatura nacionalista y pseudo regeneracionista. Es tambi\u00e9n el momento en que durante una entrevista a ABC resucita el asunto de T\u00e1nger. Casi dos a\u00f1os despu\u00e9s de ratificar su Estatuto, ahora considera la internacionalizaci\u00f3n un atropello y un expolio. No solo de la nueva T\u00e1nger surg\u00eda la propaganda bolchevique y todo tipo de operaciones hostiles que persegu\u00edan desestabilizar nuestro protectorado y el franc\u00e9s mismo, sino que Francia habr\u00eda conseguido arrebatar a Espa\u00f1a el puerto m\u00e1s importante del Norte. T\u00e1nger deb\u00eda integrarse como parte esencial del protectorado espa\u00f1ol. El dictador consigue elevar los sentimientos patri\u00f3ticos en un momento de clara coincidencia entre la naci\u00f3n y su gobierno, vinculando ambos objetivos y organizando una gran campa\u00f1a publicitaria. No hay mejor resumen de su nueva posici\u00f3n que las famosas declaraciones que dar\u00e1 a La Naci\u00f3n en agosto de 1926, momento en que realiza una reclamaci\u00f3n oficial del gobierno espa\u00f1ol sobre T\u00e1nger: \u201cAl teatro del mundo no puede asistir Espa\u00f1a, la gloriosa Espa\u00f1a, madre de cien pueblos, a anfiteatro, ni siquiera a butaca; debe ir a palco. Es decir, que, si le conf\u00edan un Protectorado, debe ser sin mutilaci\u00f3n, y si se considera que es \u00fatil en la Sociedad de Naciones, debe figurar en el rango de las grandes potencias\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>.<\/p><p>Esta pol\u00edtica revisionista es un claro desaf\u00edo a Francia y Gran Breta\u00f1a, las potencias sobre las que hasta ese momento ha pivotado la subordinaci\u00f3n espa\u00f1ola. La dictadura girar\u00e1 de nuevo hacia la Italia fascista, interesada en encontrar apoyos a su doctrina del Mare Nostrum, as\u00ed como en participar en la discusi\u00f3n sobre el puerto marroqu\u00ed debido a la numerosa colonia italiana all\u00ed presente. Mussollini anunciar\u00e1 que apoya la incorporaci\u00f3n de T\u00e1nger al protectorado espa\u00f1ol y en agosto firma un tratado bilateral de amistad, conciliaci\u00f3n y arreglo, poniendo en guardia a las potencias europeas. Mediante este desaf\u00edo, Primo de Rivera amenaza con romper los pactos existentes hasta ese momento para forzar la concesi\u00f3n de algunas ventajas.<\/p><p>Cuando el 6 de septiembre Alemania se incorpore al Consejo de la Sociedad de Naciones, con un puesto permanente en el mismo, la oposici\u00f3n radical de otro puesto para Espa\u00f1a por parte de miembros como Suecia y el inter\u00e9s de otras potencias medianas que ambicionaban lo mismo como Argentina, Brasil y Polonia, llevar\u00e1n al gobierno espa\u00f1ol a activar la cl\u00e1usula del tratado que establece un aviso de dos a\u00f1os para abandonar la organizaci\u00f3n. Espa\u00f1a se retira ofendida y disuelve su oficina en Ginebra.<\/p><h6><span style=\"color: #000080;\"><a style=\"color: #000080;\" name=\"_Toc41218429\"><\/a><strong>7.\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><strong>La Canci\u00f3n de Lisboa<\/strong><\/span><\/h6><p>Hay cierto consenso entre los investigadores a la hora de asegurar que el papel de Alfonso XIII durante la dictadura se redujo considerablemente a la hora de ejercer su autonom\u00eda y capacidad pol\u00edtica. Estas injerencias en la pol\u00edtica exterior del monarca hab\u00edan sido numerosas desde el inicio de su reinado, enfrent\u00e1ndose en ocasiones a sus diferentes gobiernos e incluso creando ciertos malentendidos al apoyar, emprender o enunciar posiciones claramente contrarias a las oficiales. Aun as\u00ed, tambi\u00e9n se le reconoce que en oposici\u00f3n a las relaciones exteriores en tiempos de la regencia de su madre, nunca interpuso los intereses din\u00e1sticos a los intereses de la naci\u00f3n, ni conf\u00edo en una diplomacia basada en la solidaridad mon\u00e1rquica.<\/p><p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2530 size-full\" src=\"http:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/43-f.jpg\" alt=\"\" width=\"931\" height=\"678\" srcset=\"https:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/43-f.jpg 931w, https:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/43-f-300x218.jpg 300w, https:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/43-f-768x559.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 931px) 100vw, 931px\" \/><\/p><p>Como veremos posteriormente, Primo de Rivera puso especial empe\u00f1o en dirigir personalmente la pol\u00edtica exterior durante su periodo. As\u00ed, parece ser que Alfonso XIII no fue partidario de ratificar en 1924 el Estatuto de T\u00e1nger, de la misma forma que posteriormente s\u00ed ser\u00eda un colaborador entusiasta en las reivindicaciones sobre T\u00e1nger, la alianza con Italia o en potenciar el proyecto hispanoamericano. Pero en \u00faltimo t\u00e9rmino, siempre se acabar\u00eda plegando a las decisiones y acciones del dictador. Este a su vez le respaldar\u00eda con una gran campa\u00f1a de imagen en el exterior, en un momento de gran deterioro de la figura del monarca, sobre todo en Francia, debido a la publicaci\u00f3n de numerosas obras contra su figura, especialmente las de Blasco Ib\u00e1\u00f1ez.<\/p><p>Uno de los principales asuntos en los que Alfonso XIII puso especial atenci\u00f3n desde el principio de su reinado fueron las relaciones con Portugal. Tuvo una relaci\u00f3n especial con la casa de Braganza, que se ver\u00eda reforzada con el magnicidio de Carlos I y su heredero y la llegada al trono de Manuel II, a qui\u00e9n en cierto modo habr\u00eda apadrinado con cierta familiaridad. Precisamente tras el magnicidio, ser\u00e1 Alfonso XIII quien se impondr\u00e1 a la opini\u00f3n de Maura y decida enviar un buque de guerra a Lisboa en apoyo de la causa mon\u00e1rquica.<\/p><p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2531 size-full\" src=\"http:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/43-g.png\" alt=\"\" width=\"233\" height=\"367\" srcset=\"https:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/43-g.png 233w, https:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/43-g-190x300.png 190w\" sizes=\"auto, (max-width: 233px) 100vw, 233px\" \/><\/p><p>Por tanto, la revoluci\u00f3n que en 1910 dio paso a la I Rep\u00fablica portuguesa supuso el regreso a unas relaciones tensas y delicadas entre los dos vecinos que pr\u00e1cticamente se prolongar\u00edan durante los inestables diecis\u00e9is a\u00f1os que duro la misma. Desde Portugal la posibilidad de una invasi\u00f3n espa\u00f1ola, o el apoyo que esta pudiera prestar a su oposici\u00f3n conservadora, eran amenazas patentes. Espa\u00f1a mostr\u00f3 en ese periodo claras ambiciones iberistas, incluso anexionistas, con una patente actuaci\u00f3n de Alfonso XIII en favor de la familia real exiliada. Aun as\u00ed, tras la Gran Guerra y la influencia brit\u00e1nica, las relaciones se relajar\u00edan, llegando incluso el Presidente Portugu\u00e9s a realizar una visita de estado en 1917.\u00a0 En todo caso, el golpe de estado que en 1926 dio nacimiento a la II Rep\u00fablica portuguesa, el Estado Novo, marcar\u00eda un momento de transformaci\u00f3n radical de las relaciones hispano-portuguesas.<\/p><p>Ya anteriormente Primo de Rivera hab\u00eda dado muestras de abandono de la arrogancia hegem\u00f3nica con la que Espa\u00f1a hab\u00eda marcado las relaciones peninsulares. La imposici\u00f3n en Lisboa de un r\u00e9gimen autoritario y de similar tendencia ideol\u00f3gica, conseguir\u00eda establecer estas relaciones en par\u00e1metros opuestos a los anteriores. Aqu\u00ed se reconoce el realismo y el buen sentido del gobierno espa\u00f1ol, la apuesta por abandonar empe\u00f1os regeneracionistas por objetivos m\u00e1s amistosos de amistad y solidaridad, de buena vecindad. Las relaciones se establecen como bilaterales, recuperando la autonom\u00eda de las mismas y sac\u00e1ndolas fuera del juego de las grandes potencias europeas. Incluso podr\u00edamos ver el inicio de la doctrina peninsularista y contrarrevolucionaria entre ambos gobiernos que caracterizar\u00e1 la posterior relaci\u00f3n durante la dictadura franquista.<\/p><p>Como plasmaci\u00f3n de esta relaci\u00f3n m\u00e1s confiada entre los dos pa\u00edses encontraremos actuaciones como el acuerdo sobre el aprovechamiento del Duero, un tratado de arbitraje, la conferencia econ\u00f3mica bilateral de 1928 o la decisi\u00f3n de integrar Portugal dentro de la comunidad iberoamericana impulsada por Espa\u00f1a.\u00a0 El nuevo presidente portugu\u00e9s, Carmona, visitar\u00e1 la exposici\u00f3n iberoamericana de Sevilla en 1929, manifestando el buen momento diplom\u00e1tico entre ambos pa\u00edses.<\/p><h6><a name=\"_Toc41218430\"><\/a><span style=\"color: #000080;\"><strong>8.\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><strong>El Ministro y Yo<\/strong><\/span><\/h6><p>El 20 de febrero de 1927 dimiti\u00f3 el Ministro de Estado, Yanguas Mess\u00eda. Desde el golpe hasta la instauraci\u00f3n del Directorio Civil, el Ministerio de Estado hab\u00eda sido suprimido, asumiendo el propio dictador sus funciones. Ya hemos comentado anteriormente el empe\u00f1o de Primo de Rivera de llevar personalmente la direcci\u00f3n de la pol\u00edtica exterior. Este parece ser el principal argumento detr\u00e1s de la dimisi\u00f3n del ministro, que apenas estuvo un a\u00f1o en su puesto, si bien tambi\u00e9n se adujeron discrepancias t\u00e1cticas respecto a como se estaba manejando la acelerada reclamaci\u00f3n respecto a T\u00e1nger. El hecho es que, desde ese momento, Primo de Rivera asumir\u00e1 de nuevo personalmente las funciones de Ministro de Estado hasta que en 1928 vuelva a suprimirlo, convirti\u00e9ndole en un despacho de la Presidencia del Consejo de Ministros hasta el final de su mandato. Pese a este personalismo, se reconocen los aciertos que la dictadura tuvo a la hora de emprender la regeneraci\u00f3n de la administraci\u00f3n exterior. Y la mayor\u00eda de estos grandes cambios se realizar\u00e1n precisamente a partir de este momento, entre 1927 y 1929.<\/p><p>El cuerpo diplom\u00e1tico era visto en aquellos momentos como \u201cun cuerpo elitista y ultraconservador, firmemente mon\u00e1rquico por su vinculaci\u00f3n familiar, ideol\u00f3gica y social con la aristocracia, identificados con la derecha social. Un club eminentemente aristocr\u00e1tico, cosmopolita y muy reservado\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>. Problemas competenciales y burocr\u00e1ticos amenazaban constantemente la unidad de acci\u00f3n exterior y su eficacia, siendo com\u00fan que presidencia del consejo intentara monopolizar ciertas materias de asuntos exteriores. Esto se agravar\u00eda con la instauraci\u00f3n del sistema versallesco que incrementaba las v\u00edas de cooperaci\u00f3n entre los diferentes pa\u00edses e incluso la injerencia de otros departamentos ministeriales m\u00e1s all\u00e1 del de Estado. As\u00ed, la oficina espa\u00f1ola en Ginebra se habr\u00eda caracterizado por el personalismo del embajador ante la Sociedad de Naciones, Qui\u00f1ones de Leon, y por las numerosas complicaciones derivadas de su falta de coordinaci\u00f3n con Madrid.<\/p><p>La dictadura hizo un esfuerzo por modernizar la administraci\u00f3n diplom\u00e1tica, racionalizando los recursos y ampliando la infraestructura en el exterior. Se unificaron la carrera diplom\u00e1tica y la consular, ampliando el n\u00famero de legaciones y consulados, sobre todo en Latinoam\u00e9rica, dot\u00e1ndoles de reglamentos y plantilla, y potenci\u00e1ndose enormemente las relaciones bilaterales. Aun as\u00ed, tambi\u00e9n habr\u00eda cometido numerosos errores, con constantes vacilaciones a la hora de emprender las reformas e incluso contradicciones dentro de las mismas. \u00a0<\/p><h6><span style=\"color: #000080;\"><a style=\"color: #000080;\" name=\"_Toc41218431\"><\/a><strong>9.\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><strong>Al Final de la Escapada<\/strong><\/span><\/h6><p>1927 y 1928 ser\u00e1n a\u00f1os de intensa actividad diplom\u00e1tica. La dictadura despliega todo su arsenal buscando la modificaci\u00f3n de la situaci\u00f3n tangerina. Pese a sus amagos de alianza fascista, o las campa\u00f1as p\u00fablicas para reactivar el t\u00f3pico regeneracionista del hispanoamericanismo, la realidad ser\u00e1 que estas pol\u00edticas no consiguieron impresionar a las grandes potencias europeas. Estas, pese al temor que supon\u00eda su alineamiento con una potencia subversiva del estatus como Italia, buscar\u00e1n f\u00f3rmulas para calmar la ansiedad espa\u00f1ola. Primo de Rivera, prisionero de sus propias reivindicaciones y de la manipulaci\u00f3n del sentimiento popular, no tendr\u00e1 m\u00e1s remedio que aceptar una soluci\u00f3n prudente y contemporizadora con la relaci\u00f3n de fuerzas existente. Finalmente, aceptar\u00e1 volver al binomio de colaboraci\u00f3n\/dependencia franco-brit\u00e1nica. Pero ser\u00e1 un proceso complicado y lleno de obst\u00e1culos.<\/p><p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2532 size-full\" src=\"http:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/43-h.jpg\" alt=\"\" width=\"280\" height=\"207\" \/><\/p><p>En un principio, el gobierno espa\u00f1ol mantendr\u00e1 su intransigencia y estruendo ret\u00f3rico. Prosigue el coqueteo con la Italia fascista con quien se firma un nuevo convenio de comercio y navegaci\u00f3n en noviembre de 1927, del mismo modo que Espa\u00f1a apoyar\u00e1 su presencia en las negociaciones abiertas sobre T\u00e1nger gracias a la mediaci\u00f3n brit\u00e1nica.<\/p><p>Tras el fracaso de una primera reuni\u00f3n bilateral hispano-francesa, el entonces Nobel de la Paz y Ministro de Asuntos Exteriores brit\u00e1nico, Austen Chamberlain, viajar\u00e1 a Mallorca en septiembre para reunirse con Primo de Rivera y proponer una soluci\u00f3n tanto al asunto de T\u00e1nger como a la reincorporaci\u00f3n a la Sociedad de Naciones. Chamberlain propuso una soluci\u00f3n que acabar\u00eda con el problema, \u201csatisfaciendo el af\u00e1n de \u201cgrandeur\u201d del dictador espa\u00f1ol y consiguiendo que Espa\u00f1a volviera a ocupar su puesto en la Liga de Naciones\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>: una reuni\u00f3n en Madrid de las cuatro potencias interesadas. Francia se enfurecer\u00e1 ante la insistencia espa\u00f1ola de involucrar a los italianos en las negociaciones, pues este movimiento ten\u00eda claros fines intimidatorios, debido al car\u00e1cter violento y expansionista del gobierno italiano. Al final se producir\u00e1 una cumbre en el Quai d&#8217;Orsay entre las cuatro potencias, aunque la negociaci\u00f3n definitiva se realizar\u00e1 de forma bilateral entre Espa\u00f1a y Francia. Hay peque\u00f1as concesiones a las reivindicaciones espa\u00f1ola, como propuestas de desarme y contra el tr\u00e1fico de armas, as\u00ed como el control de la polic\u00eda local por parte espa\u00f1ola, pero en grandes l\u00edneas el nuevo protocolo que se firma el 25 de Julio en Par\u00eds supone una claudicaci\u00f3n en toda regla de las ambiciones iniciales. El \u00f3rdago del gobierno espa\u00f1ol finalizar\u00e1 en septiembre, con la reincorporaci\u00f3n de Espa\u00f1a a Ginebra, a punto de cumplirse el plazo de dos a\u00f1os que hubiera supuesto el abandono definitivo de la Sociedad de Naciones, y sin haber faltado nunca al pago puntual de su contribuci\u00f3n durante el impasse. El sometimiento al orden establecido se camuflar\u00e1 con la otorgaci\u00f3n de un puesto semipermanente en el Consejo.<\/p><p>En resumen, el gran agravio internacional espa\u00f1ol se resolvi\u00f3 mediante la constataci\u00f3n de nuestro regreso a la esfera franco-brit\u00e1nica de influencia y dominaci\u00f3n. La presi\u00f3n realizada hab\u00eda sido infructuosa, la realidad impon\u00eda la vuelta a los mismos aliados con los que manten\u00edamos no solo una estrecha relaci\u00f3n de colaboraci\u00f3n, sino de dependencia. Las relaciones con Italia se volver\u00e1n a enfriar, tras constatar su ineficacia a la hora de solucionar los intereses espa\u00f1oles. Y durante todo este tiempo se constatar\u00e1 una regresi\u00f3n de la imagen internacional de Espa\u00f1a, vista ahora como una naci\u00f3n caprichosa, extorsionadora y al final humillada por una opini\u00f3n p\u00fablica europea indignada.<\/p><h6><span style=\"color: #000080;\"><a style=\"color: #000080;\" name=\"_Toc41218432\"><\/a><strong>10. <\/strong><strong>El Resplandor<\/strong><\/span><\/h6><p>Durante el \u00faltimo a\u00f1o de la dictadura, una vez sofocadas las pulsaciones revisionistas, Espa\u00f1a asistir\u00e1 a dos acontecimientos propagand\u00edsticos que tendr\u00e1n cierto \u00e9xito, las exposiciones Iberoamericanas de Sevilla y Universal de Barcelona, en un momento en el que, como hemos visto, nuestra imagen exterior estaba en cierto modo deteriorada.\u00a0<\/p><p>Con su reincorporaci\u00f3n a la Sociedad de Naciones, la dictadura tambi\u00e9n intento estar en primera l\u00ednea de los principales procesos diplom\u00e1ticos europeos del momento. As\u00ed a mediados del a\u00f1o anterior se adhiri\u00f3 al Pacto Briand-Kellog que compromet\u00eda a los firmantes a no usar la guerra como mecanismo para solucionar las controversias internacionales. Espa\u00f1a intent\u00f3 estar entre los firmantes originales, pero al realizarse este una semana antes de la reincorporaci\u00f3n a la Liga de Naciones, no tuvo mas remedio que conformarse en ratificarlo posteriormente. Tambi\u00e9n la dictadura intent\u00f3 participar en los trabajos que en 1930 cristalizaron en el <em>Memorando sobre la organizaci\u00f3n de un sistema de Uni\u00f3n Federal Europea, <\/em>tras el discurso de Aristide Briand en la Sociedad de Naciones en septiembre de 1929, pero decidi\u00f3 esperar a la presentaci\u00f3n del mismo. Ya ser\u00eda el Duque de Alba, Ministro de Estado con Berenguer, quien tenga un papel m\u00e1s protag\u00f3nico en el mismo. Por \u00faltimo, la dictadura se apunt\u00f3 un peque\u00f1o triunfo propagand\u00edstico al conseguir convocar en Madrid una sesi\u00f3n del Consejo de la Sociedad de Naciones en el contexto de la celebraci\u00f3n de las exposiciones, y ayudando a mostrar cierta normalidad de la situaci\u00f3n espa\u00f1ola frente a la desconfianza existente en la prensa espa\u00f1ola. Estos procesos nos muestran la disposici\u00f3n espa\u00f1ola a tener un papel m\u00e1s activo en su regreso a su tradicional papel de potencia menor dentro de Europa.<\/p><p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2533 size-full\" src=\"http:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/43-i.jpg\" alt=\"\" width=\"414\" height=\"233\" srcset=\"https:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/43-i.jpg 414w, https:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/43-i-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 414px) 100vw, 414px\" \/><\/p><p>Las exposiciones por su parte fueron un intento de presentar la modernizaci\u00f3n del pa\u00eds y cierto liderazgo espa\u00f1ol respecto al mundo iberoamericano. Ya las pretensiones al puesto en el Consejo de la Sociedad de Naciones se hab\u00edan adornado con la posibilidad de convertirse en puente de comunicaci\u00f3n con Iberoam\u00e9rica en Ginebra. Dichas aspiraciones fueron pronto desestimadas por el propio inter\u00e9s de alguna potencia latinoamericana en la misma organizaci\u00f3n, como Argentina y Brasil, as\u00ed como por el rechazo que en la mayor\u00eda supuso la pretensi\u00f3n de liderazgo por parte espa\u00f1ol, mal visto en el exterior por su vertiente nacionalista y hegemonizante.<\/p><p>La dictadura resucit\u00f3 una doctrina panhispanista, de formaci\u00f3n de una comunidad iberoamericana bajo liderazgo espa\u00f1ol. Este se present\u00f3 como un liderazgo nacionalista y tradicionalista, con un marcado car\u00e1cter utilitarista de cara a mejorar su posici\u00f3n en el sistema internacional. En cierto modo adelanta el modelo de relaci\u00f3n con Iberoam\u00e9rica del primer franquismo, reaccionario, imperialista y marcadamente ideol\u00f3gico. Es precisamente en estos a\u00f1os cuando Maeztu elabora su concepto de Hispanidad, ideal de comunidad hisp\u00e1nica de naciones que a\u00fane los conceptos de cristiandad y madre patria.<\/p><p>Aun as\u00ed, tambi\u00e9n se le reconoce al gobierno de la dictadura la intensificaci\u00f3n y la mejora de relaciones con el subcontinente americano. Son a\u00f1os en que se establecen cinco embajadas en la zona y se intenta suavizar algunas relaciones complicadas como la existente con la revoluci\u00f3n mexicana. En la pr\u00e1ctica, se crea una subsecci\u00f3n en el ministerio dedicada a Am\u00e9rica, as\u00ed como se ponen en marcha diferentes actuaciones como la Oficina de Relaciones Culturales, el Instituto de Econom\u00eda Americana, el Centro de Cultura Hispanoamericana en Madrid, los Congresos de Comercio Hispanoamericano de 1923 y 1929, o incluso la creaci\u00f3n del Banco Exterior y el Banco de Cr\u00e9dito Exterior. Tambi\u00e9n son a\u00f1os en los que se realizan numerosos convenios econ\u00f3micos, educativos y culturales, llegando a plantearse la creaci\u00f3n en Madrid de una gran universidad iberoamericana.<\/p><p>Pero m\u00e1s all\u00e1 de la diversificaci\u00f3n de v\u00ednculos econ\u00f3micos y culturales, debajo de estos esfuerzos diplom\u00e1ticos encontrar\u00edamos una intenci\u00f3n de contribuir a consolidar la imagen de Espa\u00f1a como potencia de primer orden, voluntarismo que como hemos visto no se correspond\u00eda con los resultados obtenidos, partiendo de una err\u00f3nea interpretaci\u00f3n del escenario mundial que obviaba el papel de peque\u00f1a potencia que Espa\u00f1a representaba en el mismo.<\/p><p>Por \u00faltimo, detallar que estos \u00faltimos a\u00f1os de la dictadura tambi\u00e9n ver\u00e1n aflorar la creaci\u00f3n de toda una serie de monopolios e industrias que tendr\u00e1n gran relaci\u00f3n con nuestras diferentes relaciones exteriores. En 1922 y 1927 se aprobaron dos leyes restrictivas respecto a la inversi\u00f3n exterior, y el gobierno de Primo de Rivera se caracteriz\u00f3 siempre por un fuerte intervencionismo econ\u00f3mico. As\u00ed, en 1924 la estadounidense ITT consigui\u00f3 el monopolio telef\u00f3nico, pero en 1927 se nacionalizo la industria del petr\u00f3leo con la creaci\u00f3n de CAMPSA. Este intervencionismo gubernamental enfri\u00f3 en cierta medida las cordiales relaciones que hasta ese momento se ten\u00edan con las administraciones estadounidenses, quienes durante aquellos a\u00f1os se hab\u00edan colocado ya como uno de los principales inversores en Espa\u00f1a e incluso como tercer cliente mundial de los productos espa\u00f1oles. Francia y Gran Breta\u00f1a seguir\u00edan siendo los mayores inversores en la econom\u00eda espa\u00f1ola, as\u00ed como nuestros principales destinos de exportaci\u00f3n, multiplicando por tanto la influencia de ambas potencias a la hora de establecer una pol\u00edtica exterior con alg\u00fan margen de autonom\u00eda. Nuestras relaciones econ\u00f3micas con Latinoam\u00e9rica o el resto de Europa fueron pr\u00e1cticamente inexistentes durante el periodo.<\/p><h6><span style=\"color: #000080;\"><a style=\"color: #000080;\" name=\"_Toc41218433\"><\/a><strong>11. <\/strong><strong>Conclusiones<\/strong><\/span><\/h6><p>Nos impon\u00edamos como objetivo de este an\u00e1lisis comprobar si podemos caracterizar la pol\u00edtica exterior espa\u00f1ola de la dictadura respecto a Europa como \u201cinstrumental, revisionista, incoherente e improvisada\u201d y si podemos encontrar o no alg\u00fan \u00e9xito dentro de ella.<\/p><p>Como primera conclusi\u00f3n destacar\u00edamos que en t\u00e9rminos de resultados podr\u00edamos considerar el periodo como un gran \u00e9xito. Objetivamente, durante buena parte del final de la Restauraci\u00f3n, todos los esfuerzos de nuestra pol\u00edtica exterior estuvieron monopolizados por encontrar una soluci\u00f3n al problema del Protectorado. Y la dictadura encontr\u00f3 una soluci\u00f3n m\u00e1s o menos r\u00e1pida, duradera y estable. \u00c1frica dej\u00f3 de ser un problema de pol\u00edtica exterior hasta bien avanzado el franquismo. Se podr\u00eda aducir que se fracas\u00f3 en el intento de integrar a T\u00e1nger dentro del Protectorado espa\u00f1ol, pero esta opci\u00f3n nunca fue un objetivo prioritario de nuestra presencia en Marruecos. Al fin y al cabo, Espa\u00f1a carece en el momento de la Conferencia de Algeciras de cualquier impulso imperialista. Marruecos no ofrece ninguna ventaja econ\u00f3mica o pol\u00edtica para Espa\u00f1a m\u00e1s all\u00e1 de la simb\u00f3lica: integrarse, m\u00ednima y perif\u00e9ricamente en la Europa colonial de la \u00e9poca. Es un ejercicio demostrativo de su capacidad de aspirar a ser una m\u00e1s de las naciones de primer orden, una especie de imperativo moral por parte de un pa\u00eds civilizado en su relaci\u00f3n con el resto del mundo. Por \u00faltimo, la soluci\u00f3n militar aportada estuvo en total consonancia con el comportamiento de cualquiera del resto de potencias en sus colonias.<\/p><p>Respecto al instrumentalismo, concluir\u00edamos que es evidente. No solo se muestra en nuestra reivindicaci\u00f3n respecto al puesto en el Consejo de la Sociedad de Naciones o a la modificaci\u00f3n del estatus quo tangerino, sino a la pol\u00edtica seguida en Hispanoam\u00e9rica. Durante estos a\u00f1os, mas que apostar por las nuevas directrices y valores del sistema internacional que pretend\u00eda impulsar la Liga de Naciones (mediante el multilateralismo, la seguridad colectiva y un esp\u00edritu conciliador), comprobamos la utilizaci\u00f3n \u00fanicamente de los cl\u00e1sicos procedimientos caracter\u00edsticos del sistema westfaliano: relaciones bilaterales que combinan negociaci\u00f3n y presi\u00f3n diplom\u00e1ticas, equilibrios de poder mediante el recurso a las potencias aliadas, con clara subordinaci\u00f3n a las mismas. Si bien no existe una resurrecci\u00f3n de los viejos sue\u00f1os imperialistas, s\u00ed hay un marcado objetivo de perseguir \u00fanicamente objetivos internos, sin ning\u00fan tipo de consideraci\u00f3n respecto a procesos o conflictos del resto de Europa. Aun as\u00ed, no es un comportamiento exclusivo de Espa\u00f1a, pese a la ret\u00f3rica ser\u00e1 la misma forma de proceder del resto de pa\u00edses europeos, grandes o peque\u00f1os. Fue el propio proceder de los EEUU, que tras impulsar la Sociedad de Naciones decide no integrarse en ella y regresar a su veterano aislacionismo.<\/p><p>Si analizamos las decisiones tomadas a lo largo del periodo, Primo de Rivera aport\u00f3 finalmente una enorme dosis de realismo y docilidad en sus relaciones exteriores. Pese a las estridencias, ni sus pol\u00edticas estuvieron en clara disonancia con las de los gobiernos anteriores, ni el escenario que dej\u00f3 con su dimisi\u00f3n hab\u00eda modificado la posici\u00f3n geoestrat\u00e9gica o las alianzas espa\u00f1olas. Amenaza, pero en ning\u00fan momento se deja arrastrar a la aventura italiana. As\u00ed que m\u00e1s que una pol\u00edtica revisionista, hablar\u00edamos de un comportamiento impulsivo. Hay un momento dulce de su gobierno, donde cree que ha cumplido el objetivo del regeneracionismo, est\u00e1 reconstruyendo la administraci\u00f3n y el Estado y por tanto puede impulsar nuevas aspiraciones internacionales, buscando un mayor peso en el escenario, mayor autonom\u00eda y rendimiento para las mismas. As\u00ed que lanza un \u00f3rdago vehemente, ret\u00f3rico, nacionalista y desmedido, pues enuncia una serie de reivindicaciones en unos t\u00e9rminos imposibles de aceptar por las grandes potencias. Tiene raz\u00f3n Ben-Ami cuando nos dice que Primo de Rivera intent\u00f3 un ejercicio de Weltpolitik bismarkiana, una actuaci\u00f3n grotesca en busca de grandeza y prestigio internacional. Y probablemente con ello buscaba exorcizar el fatalismo y la sensaci\u00f3n de decadencia que enmascara el regeneracionismo. Pero en \u00faltimo t\u00e9rmino, m\u00e1s all\u00e1 de empeorar temporalmente la imagen exterior de Espa\u00f1a, las consecuencias de su apuesta no fueron m\u00e1s all\u00e1 del mantenimiento de la misma posici\u00f3n de inicio.<\/p><p>Pudi\u00e9ramos caracterizar su pol\u00edtica como incoherente e improvisada, pero no m\u00e1s que la realizada durante las d\u00e9cadas anteriores (o posteriores). Durante este periodo la pol\u00edtica exterior espa\u00f1ola se sigue caracterizando por ser excesivamente personalista y falta de planificaci\u00f3n. No tiene objetivos concretos o procedimientos reglados, sino que se basa en una serie de generalidades a mantener o alcanzar, respecto a las cuales se van improvisando actuaciones. As\u00ed, se destaca la mejora de relaciones con Portugal, pero m\u00e1s que provenir de una intenci\u00f3n establecida o del resultado de una serie de esfuerzos, esta mejora parece ser m\u00e1s el resultado del hecho casual de converger en un momento dado dos reg\u00edmenes pol\u00edticos de similar ideolog\u00eda. S\u00ed hay cierto impulso modernizador y regeneracionista respecto a la pol\u00edtica diplom\u00e1tica, especialmente en relaci\u00f3n con Latinoam\u00e9rica, pero respecto al resto de Europa es inexistente. Y en ning\u00fan momento vemos una concepci\u00f3n en Espa\u00f1a que no sea euroc\u00e9ntrica.<\/p><p>En resumen, si comparamos la situaci\u00f3n de origen y la existente el d\u00eda en que el dictador se exilia en Francia, podemos aportar al periodo otros cuatro adjetivos: productivo, tumultuoso, continuista y descorazonador. Productivo por el innegable \u00e9xito que supuso el triunfo en Marruecos, as\u00ed como por el intento de activaci\u00f3n y diversificaci\u00f3n en diversos \u00e1mbitos de nuestra pol\u00edtica exterior. Tumultuoso por los vaivenes que supusieron la arriesgada apuesta por T\u00e1nger, poniendo en cuarentena la totalidad de nuestras alianzas y mediante la utilizaci\u00f3n de una ret\u00f3rica militarista, nacionalista y fuera de contexto incluso para la Europa de la \u00e9poca. Continuista, pues al final todas las decisiones se tomaron dentro del mismo marco del sistema de alianzas, subordinaciones y objetivos de d\u00e9cadas anteriores. Y descorazonador por la oportunidad perdida. Solo a partir de la II Rep\u00fablica asistiremos al intento de introducir una nueva pol\u00edtica exterior m\u00e1s acorde con el impulso de la Sociedad de Naciones y con lo que hoy entendemos como Relaciones Exteriores. Pero lo har\u00e1 en un contexto internacional mucho m\u00e1s da\u00f1ado, en recesi\u00f3n y completamente alejado del esp\u00edritu conciliador que Europa vivi\u00f3 fugazmente durante una parte de los a\u00f1os 20. Probablemente si durante aquellos a\u00f1os hubi\u00e9ramos aplicado pol\u00edticas similares, sin el aventurismo que supuso el ejercicio de Primo de Rivera, hubi\u00e9ramos avanzado enormemente en nuestra pol\u00edtica exterior y ahorrado muchos inconvenientes a la propia imagen del pa\u00eds. De este modo, la sensaci\u00f3n que en aquel mismo momento se ten\u00eda respecto a la posici\u00f3n de Espa\u00f1a queda claramente resumida por Aza\u00f1a cuando comenta que \u201cEspa\u00f1a era un Estado mediatizado no s\u00f3lo en el interior, sino en el exterior. No s\u00f3lo los espa\u00f1oles todos no ten\u00edamos derechos pol\u00edticos, sino que el conjunto del ser espa\u00f1ol, el conjunto de la naci\u00f3n espa\u00f1ola, no eran conocidos ni respetados en el extranjero, sino que eran s\u00f3lo unos siervos de intereses din\u00e1sticos. (&#8230;) As\u00ed es que nosotros, los republicanos de todos los colores, y nuestros aliados los socialistas, cuando hemos tomado la gobernaci\u00f3n del pa\u00eds, no s\u00f3lo hemos organizado un r\u00e9gimen libre, sino que, adem\u00e1s, hemos emprendido la obra de restaurar el nombre de Espa\u00f1a en el mundo entero, con su autoridad moral y pol\u00edtica, para situarla donde le corresponde por su masa y su historia<em>\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><strong>[12]<\/strong><\/a><\/em><\/p><h6><em>\u00a0<\/em><a name=\"_Toc41218434\"><\/a><span style=\"color: #000080;\"><strong>12. <\/strong><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/span><\/h6><p>Del ARENAL, C. <em>Pol\u00edtica Exterior de Espa\u00f1a y Relaciones con Am\u00e9rica Latina. Iberoamericanidad, Europeizaci\u00f3n y Atlantismo en la pol\u00edtica exterior espa\u00f1ola.<\/em> Madrid. Fundaci\u00f3n Carolina \/ Siglo XXI de Espa\u00f1a Editores. 2011<\/p><p>BEN-AMI, S. <em>El cirujano de hierro. La dictadura de Primo de Rivera (1923-1930).<\/em> Barcelona. RBA Libros. 2012.<\/p><p>GONZALEZ CALBET, M.T. <em>La dictadura de Primo de Rivera. El Directorio militar.<\/em> Madrid. Ediciones El Arquero. 1987.<\/p><p>GONZ\u00c1LEZ CALLEJA, E. <em>La Espa\u00f1a de Primo de Rivera. La modernizaci\u00f3n autoritaria, 1923-1930<\/em>. Madrid. Alianza. 2005<\/p><p>MENCHEN BARRIOS, M.T. <em>La actitud de Espa\u00f1a ante el Memorndum Briand (1929-1931). <\/em>Madrid. Revista de Estudios Internacionales. Vol. 6 N\u00ba 2. Abril- Junio 1985<\/p><p>MORADIELLO, E. <em>La pol\u00edtica europea 1898-1939. <\/em>Madrid. AYER. Revista de la Asociaci\u00f3n de Historia Contempor\u00e1nea (AHC). N\u00ba 49. 2003<\/p><p>MORENO LUZON, J. (Ed.) <em>Alfonso XIII, un pol\u00edtico en el trono. <\/em>Madrid. Marcial Pons. 2003<\/p><p>NEILA HERN\u00c1NDEZ, J.L. <em>Espa\u00f1a y la Sociedad de Naciones: Un tr\u00e1nsito historiogr\u00e1fico inacabado. <\/em>Madrid. Cuadernos de Historia Contempor\u00e1nea. Num. Extraordinario 49-67. 2003.<\/p><p>NEILA HERN\u00c1NDEZ, J.L. <em>La pol\u00edtica exterior de la Espa\u00f1a republicana (1931-1936): Excepcional\u00edsimo y normalidad historiogr\u00e1fica. <\/em>Salamanca. Ediciones universidad de Salamanca. Estudios hist\u00f3ricos Historia Contempor\u00e1nea N\u00ba 22. 2004.<\/p><p>PARDO, R. <em>La pol\u00edtica norteamericana. <\/em>Madrid. AYER. Revista de la Asociaci\u00f3n de Historia Contempor\u00e1nea (AHC). N\u00ba 49. 2003<\/p><p>PEREIRA CASTA\u00d1ARES, J.C, NEILA HERN\u00c1NDEZ, J.L. <em>La Espa\u00f1a de Alfonso XIII en el sistema internacional de posguerra (1919-1931). <\/em>Madrid. Historia Contempor\u00e1nea N\u00ba 34. 2007<\/p><p>PEREIRA CASTA\u00d1ARES, J.C. (Coord.) <em>La pol\u00edtica exterior de Espa\u00f1a. De 1800 hasta Hoy. <\/em>Barcelona. Ciencias Sociales Ariel. 2\u00ba Edici\u00f3n. 2017.<\/p><p>PERIS ALCANTUD, F. <em>La pol\u00edtica exterior de Espa\u00f1a en el contexto europeo, 1898-1931. <\/em>Espa\u00f1a. Tiempo y Sociedad. N\u00ba22. 2016<\/p><p>QUINTANA NAVARRO, F. <em>La pol\u00edtica exterior espa\u00f1ola en la Europa de entreguerras: Cuatro momentos, dos concepciones y una constante impotencia. <\/em>En DE LA TORRE, H (Coord.). <em>Portugal, Espa\u00f1a y Europa. Cien a\u00f1os de desaf\u00edo (1890-1990) (III Jornadas de Estudios Luso-Espa\u00f1oles. M\u00e9rida). <\/em>M\u00e9rida. UNED. 1991<\/p><p>QUINTANA NAVARRO, F. <em>Espa\u00f1a en la pol\u00edtica europea contempor\u00e1nea; \u00bfsecular aislamiento o acomodo circunstancial? <\/em>Zamora. Actas del I encuentro peninsular de Historia de las relaciones Internacionales. Fundaci\u00f3n Rei Afonso Henriques \/ Direcci\u00f3n General de Relaciones Culturales y Cient\u00edficas, Ministerio de Asuntos Exteriores de Espa\u00f1a. 1998<\/p><p>RAMIREZ CALZADO, J.M. <em>Tesis doctoral<\/em>: <em>La gesti\u00f3n de p\u00fablicos en los viajes de Estado del reinado de Alfonso XIII (1902-1931). <\/em>Sevilla. Facultad Comunicaci\u00f3n Universidad de Sevilla. 2017<\/p><p>SUEIRO SEOANE, S. <em>La incorporaci\u00f3n de T\u00e1nger, una batalla perdida de la diplomacia primorriverista. <\/em>Espacio, Tiempo y Forma. Serie V, H\u00aa Contempor\u00e1nea, n\u00ba2, 1989<\/p><p>SUEIRO SEOANE, S. <em>La pol\u00edtica mediterr\u00e1nea. <\/em>Madrid. AYER. Revista de la Asociaci\u00f3n de Historia Contempor\u00e1nea (AHC). N\u00ba 49. 2003<\/p><p>SUEIRO SEOANE, S. <em>La pol\u00edtica exterior de la dictadura de Primo de Rivera en el contexto autoritario de los a\u00f1os veinte. <\/em>Madrid. UNED.<\/p><p>De la TORRE G\u00d3MEZ, H. <em>Espa\u00f1a en el sistema Internacional (XIX-XX). <\/em>Zamora. Actas del I encuentro peninsular de Historia de las relaciones Internacionales. Fundaci\u00f3n Rei Afonso Henriques \/ Direcci\u00f3n General de Relaciones Culturales y Cient\u00edficas, Ministerio de Asuntos Exteriores de Espa\u00f1a. 1998<\/p><p>De la TORRE G\u00d3MEZ, H., JIM\u00c9NEZ REDONDO, J.C. <em>Historia de una diferencia: Portugal y Espa\u00f1a. Ayer y hoy (1807-2019). <\/em>Madrid. S\u00edlex Universidad. 2019.<\/p><p>TUSELL, J.; AVIL\u00c9S, J., y PARDO, R (eds.): <em>La pol\u00edtica exterior de Espa\u00f1a en el siglo xx,<\/em> Madrid. UNED-Biblioteca Nueva., 2000.<\/p><p>TUSELL, J. , QUEIPO DE LLANO, G.G.<em> El dictador y el mediador: las relaciones hispanoinglesas durante la Dictadura de Primo de Rivera. <\/em>Madrid. CSIC. 1986.<\/p><p>TUSELL, J. , QUEIPO DE LLANO, G.G.<em> Alfonso XIII, el Rey pol\u00e9mico. <\/em>Madrid. Taurus. Edici\u00f3n de Kindle. 2012.<\/p><h6><span style=\"color: #000080;\"><strong>13. <\/strong><strong>\u00a0<a style=\"color: #000080;\" name=\"_Toc41218435\"><\/a>Listado de Im\u00e1genes<\/strong><\/span><\/h6><ol><li>Fotograf\u00eda de Jos\u00e9 L. Demar\u00eda L\u00f3pez \u00abCamp\u00faa\u00bb, publicada en La Esfera el 1 de diciembre 1923. Pie de foto: \u201c<em>SS. MM. los Reyes de Italia y Espa\u00f1a, el Pr\u00edncipe heredero y Mussolini y Primo de Rivera en las maniobras militares de los se\u00f1ores Centocelle<\/em>\u201d.<\/li><li>4. <em>\u201cAnuncio del gobierno de Primo de Rivera en 1923 en Madrid\u201d<\/em><\/li><li>6. Fotograf\u00eda de Jos\u00e9 L. Demar\u00eda L\u00f3pez \u00abCamp\u00faa\u00bb, publicada en La Esfera y Nuevo Mundo, 1923. \u201c<em>Audiencia del papa Pio XI a los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia en el Vaticano en 1923<\/em>\u201d.<\/li><li>8. Archivo ABC. \u201c<em>Marruecos, 1925. Guerra de Marruecos. Francisco Franco, Miguel Primo de Rivera, Jos\u00e9 Sanjurjo y Leopoldo Saro<\/em>\u201d.<\/li><li>10. \u201c<em>Primo de Rivera pronuncia un discurso ante los reyes\u201d<\/em><\/li><li>12. Fotograf\u00eda de 1910, Castillo de Windsor, Londres, durante los funerales de Eduardo VII. En pie, Haakon VII de Noruega, Fernando I de Bulgaria, Manuel II de Portugal, Guillermo II de Alemania, Jorge I de Grecia y Alberto I de B\u00e9lgica. Sentados vemos a Alfonso XIII, Jorge V y Federico VIII de Dinamarca.<\/li><li>12. Sin Fecha. \u201c<em>Los reyes de Espa\u00f1a y Portugal\u201d<\/em><\/li><li>15. EFE- <em>\u201cMadrid, a\u00f1os 20: El rey Alfonso XIII y el dictador Miguel Primo de Rivera, montados en un coche descapotable. A la derecha, de pie el ministro Severiano Mart\u00ednez Anido\u201d.<\/em><\/li><li>18. Archivo ABC. 9 de mayo 1929. \u201c<em>Primo de Rivera y los reyes durante la inauguraci\u00f3n de la Exposici\u00f3n Iberoamericana de Sevilla\u201d<\/em><\/li><\/ol><p>\u00a0<\/p><p>\u00a0<\/p><p>\u00a0<\/p><p>\u00a0<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> PEREIRA CASTA\u00d1ARES, J.C, NEILA HERN\u00c1NDEZ, J.L (2007). P. 126<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> De la TORRE G\u00d3MEZ, H., JIM\u00c9NEZ REDONDO, J.C. (2019). P. 179<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> CALDUCH CERVERA, R. en PEREIRA CASTA\u00d1ARES, J.C. (2017) p. 38<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> CALDUCH CERVERA, R. en PEREIRA CASTA\u00d1ARES, J.C. (2017) p. 51<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> PRIMO DE RIVERA, M. <em>Manifiesto del Golpe de Estado, <\/em>12 de septiembre 1923 en <a href=\"https:\/\/beersandpolitics.com\/manifiesto-del-golpe-de-estado\">https:\/\/beersandpolitics.com\/manifiesto-del-golpe-de-estado<\/a><\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> TUSELL, J. , QUEIPO DE LLANO, G.G (2012) Pos. 3724<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> GONZALEZ CALBET, M.T (1987). P.191<\/p><p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> GONZALEZ CALBET, M.T (1987). P.199<\/p><p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Declaraci\u00f3n period\u00edstica de agosto de 1926, citada por SUEIRO SEONE, S. \u00ab<em>La pol\u00edtica exterior de Espa\u00f1a en los a\u00f1os veinte: una pol\u00edtica mediterr\u00e1nea con proyecci\u00f3n africana<\/em>\u00bb, en TUSELL, J., y otros (2000). p. 153<\/p><p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> PEREIRA CASTA\u00d1ARES, J.C, NEILA HERN\u00c1NDEZ, J.L. (2007). P.136<\/p><p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> TUSELL, J. , QUEIPO DE LLANO, G.G. (1986). P. 74<\/p><p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> AZA\u00d1A, M.: <em>\u00abLa Rep\u00fablica como forma de ser nacional<\/em>\u00bb (alocuci\u00f3n pronunciada en la sesi\u00f3n de clausura de la asamblea del partido Acci\u00f3n Republicana, el 28 de marzo de 1932), en Obras Completas, vol. II, M\u00e9xico: O\u00e1sis, 1967, p. 224<\/p>\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La pol\u00edtica exterior espa\u00f1ola en Europa durante la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) 1.\u00a0\u00a0\u00a0 Introducci\u00f3n Reflexionamos sobre la pol\u00edtica<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2525,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"colormag_page_layout":"no_sidebar_full_width","footnotes":""},"categories":[59],"tags":[54],"class_list":["post-2524","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia","tag-relaciones-internacionales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2524","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2524"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2524\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2537,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2524\/revisions\/2537"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2525"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2524"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2524"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2524"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}