{"id":2518,"date":"2020-02-15T17:54:48","date_gmt":"2020-02-15T17:54:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.jesusprieto.es\/?p=2518"},"modified":"2021-03-23T20:12:45","modified_gmt":"2021-03-23T20:12:45","slug":"introduccion-a-la-politica-internacional-pierre-renouvin-jean-baptiste-duroselle","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/2020\/02\/15\/introduccion-a-la-politica-internacional-pierre-renouvin-jean-baptiste-duroselle\/","title":{"rendered":"Introducci\u00f3n a la Pol\u00edtica Internacional- Pierre Renouvin \/ Jean-Baptiste Duroselle"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"2518\" class=\"elementor elementor-2518\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-cb1f635 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"cb1f635\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-f843b98\" data-id=\"f843b98\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-018fbc6 elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"018fbc6\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">Introducci\u00f3n a la Pol\u00edtica Internacional- Pierre Renouvin \/ Jean-Baptiste Duroselle<\/h2>\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-b158809 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"b158809\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-d49e5ec\" data-id=\"d49e5ec\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-c3fc474 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"c3fc474\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<p>Procedo a realizar la recensi\u00f3n de <em>Introducci\u00f3n a la Pol\u00edtica Internacional<\/em>, editada en Madrid por Ediciones RIALP en 1968. Originalmente se public\u00f3 en Paris en 1964 por la editorial Librairie Armand Colin, bajo el t\u00edtulo <em>Introduction \u00e1 l\u2019histoire des relations internationales.<\/em> Estamos ante una obra elaborada por Pierre Renouvin y Jean-Baptiste Duroselle. La traducci\u00f3n espa\u00f1ola es de Manuel Camacho de Ciria. He utilizado la primera edici\u00f3n de 585 p\u00e1ginas.<\/p><p>En una obra tan personal como la que analizamos, creo que es muy necesario detallar extensamente las carreras y contexto de sus autores. Pierre Renouvin (Paris, 1893) estudi\u00f3 derecho e historia en la Soborna, donde le sorprender\u00e1 la Gran Guerra nada m\u00e1s graduarse, incorpor\u00e1ndose a ella con el grado de teniente. En 1916 es herido en combate perdiendo el pulgar de una mano y al a\u00f1o siguiente volver\u00e1 a ser herido perdiendo el bazo contrario. Ese mismo a\u00f1o, 1917, el parlamento franc\u00e9s establecer\u00e1 la creaci\u00f3n de una biblioteca relacionada con la guerra que se convertir\u00eda al mismo tiempo en un laboratorio de historia. El gobierno encargar\u00e1 en 1920 a Renouvin, quien ejerce como profesor de secundaria en Orleans, la direcci\u00f3n del Servicio de Documentaci\u00f3n de esta biblioteca inscrita en esta reci\u00e9n creada Sociedad de Historia de Guerra. Su llegada se produjo tras la publicaci\u00f3n de un art\u00edculo donde Renouvin expon\u00eda la necesidad de estudiar las \u201ccausas profundas\u201d de la guerra: <em>\u201cproponemos insistir en los aspectos econ\u00f3micos y morales de la guerra. Tendremos que iluminar (particularmente) la b\u00fasqueda de las causas fundamentales, pues la Historia, tal y como la concebimos aqu\u00ed, no tiene como \u00fanico objetivo recopilar y agrupar emp\u00edricamente buenos materiales, sino que tiende a una interpretaci\u00f3n de s\u00edntesis que tiene en cuenta los diversos factores explicativos\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a>. <\/em>La carrera de Renouvin quedar\u00e1 unida indisolublemente a esta instituci\u00f3n que llegar\u00e1 a dirigir, y que posteriormente derivar\u00e1 en la Biblioth\u00e8que de Documentation Internationale Contemporaine, BDIC, hoy conocida como La Contemporaine, uno de los mayores centros de investigaci\u00f3n mundiales sobre el siglo XX, aunando su gran biblioteca, un museo de la guerra y el archivo central franc\u00e9s sobre el siglo XX, y todo ello conectado a la Universidad de la Sorbona. Desde 1922 simultanear\u00e1 su trabajo al frente del BDIC con la impartici\u00f3n de cursos sobre la historia de la guerra en la Sorbona, convirti\u00e9ndose en profesor estable de la misma en 1931, ya centrado en el estudio de las Relaciones Internacionales, y donde hoy existe un Instituto Pierre Renouvin en su memoria. Mediante su labor como redactor jefe de la <em>Revue d\u2019histoire de la Guerre mondiale<\/em> entre 1923 y 1939, as\u00ed como con la publicaci\u00f3n en 1925 de <em>Les origines inm\u00e9diates de la guerre (28 juin &#8211; 4 ao\u00fbt 1914)<\/em> y en 1934 de <em>La crise europ\u00e9enne et la Grande Guerre (1914-1918)<\/em>, Renouvin se convierte en el historiador de referencia para la Primera Guerra Mundial, marcando claramente toda la historiograf\u00eda francesa posterior. Hasta la d\u00e9cada de los a\u00f1os 30 la historiograf\u00eda estar\u00e1 a\u00fan muy centrada en la historia diplom\u00e1tica, pol\u00edtica y militar. Sobre estas bases, y desde su c\u00e1tedra en la Sorbona, Renouvin inaugura la disciplina de Historia de las Relaciones Internacionales, buscando ir m\u00e1s all\u00e1 que el estudio de las meras relaciones diplom\u00e1ticas, buscando esas \u201cfuerzas profundas\u201d que afectan a aquellos que toman las decisiones y destacando el papel que las propias Relaciones Internacionales desempe\u00f1an en el curso de los acontecimientos. Tras numerosas monograf\u00edas sobre la materia, durante los a\u00f1os cincuenta y sesenta dirige para la editorial Hachette una <em>Histoire des relations internationales<\/em> desde la Edad Media a la actualidad, en ocho vol\u00famenes de los que escribe los dos \u00faltimos que abarcan el periodo 1914 a 1945. Ser\u00e1 tambi\u00e9n a finales de los a\u00f1os cincuenta cuando se convierta en presidente de la Fundaci\u00f3n Nacional de Ciencias Pol\u00edticas. El a\u00f1o de su jubilaci\u00f3n en la Sorbona, 1964, publica junto con Jean-Baptiste Duroselle, esta <em>Introduction \u00e0 l\u2019histoire des relations internationales<\/em> que culmina su labor de d\u00e9cadas en la materia. Fallecer\u00e1 en Paris en 1974.<\/p><p>Para muchos, Renouvin fue aplicando gradualmente los fundamentos de la Escuela de los Annales a la historia diplom\u00e1tica, pese a numerosas discrepancias p\u00fablicas con destacados miembros de la misma. Ser\u00e1 reconocido internacionalmente como un gran experto en la materia, ayudado en buena medida por su rigor, imparcialidad y su gran don de lenguas que le ayuda enormemente a trabajar sobre todo tipo de fuentes, pero curiosamente casi hasta el final de sus d\u00edas mantendr\u00e1 silencio sobre su experiencia en la guerra, \u201c<em>nunca pens\u00f3 que su experiencia en el combate pudiera ayudarle de alg\u00fan modo a reflexionar sobre el conflicto\u201d<sup>1<\/sup>,<\/em>. En el ep\u00edlogo a su <em>Histoire des relations internationales<\/em> encontramos toda una declaraci\u00f3n de principios respecto a su labor como historiador de las Relaciones Internacionales: \u201c<em>l<\/em>a<em> pol\u00edtica exterior est\u00e1 vinculada a toda la vida de los pueblos, a todas sus condiciones materiales y espirituales, al mismo tiempo que a la acci\u00f3n personal de los estadistas. En la b\u00fasqueda de explicaciones, que sigue siendo el objetivo esencial del trabajo hist\u00f3rico, el error principal ser\u00eda aislar uno de estos factores y darle prioridad, o incluso querer establecer una jerarqu\u00eda entre ellos. Las fuerzas econ\u00f3micas y demogr\u00e1ficas, las corrientes de la psicolog\u00eda colectiva y el sentimiento nacional, las iniciativas gubernamentales se complementan y penetran entre s\u00ed; su respectivo porcentaje de influencia var\u00eda seg\u00fan los tiempos y seg\u00fan los estados. La investigaci\u00f3n hist\u00f3rica debe tratar de determinar cu\u00e1l ha sido esta participaci\u00f3n. Ofrece as\u00ed la oportunidad de reflexiones necesarias; pero no pretende dar recetas, mucho menos dictar lecciones<\/em>.\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p><p>Por su parte, la carrera de Jean-Baptiste Duroselle (Paris, 1917) est\u00e1 indisolublemente unida a la de su maestro Renouvin. En 1939 lo encontramos como su alumno en la Sorbona, pasando a ser su asistente personal en 1945, y decidiendo en ese momento su especialidad en Relaciones Internacionales. Tras desarrollar su carrera en las universidades de la Sorbona, Sarre y Lille, en 1964 heredar\u00e1 la c\u00e1tedra de Historia Contempor\u00e1nea de Renouvin en Paris donde ense\u00f1a hasta 1984. Simultanea esta labor con el puesto de conferenciante en el Instituto de Estudios Pol\u00edticos entre 1946 y 1983. El gobierno franc\u00e9s de la postguerra le encargar\u00e1 la presidencia de la comisi\u00f3n para la publicaci\u00f3n de toda la documentaci\u00f3n relacionada con la Segunda Guerra Mundial, convirti\u00e9ndose tambi\u00e9n en presidente del Instituto de Historia de las Relaciones Internacionales Contempor\u00e1neas e incluso al final de su vida en presidente de la Academia de Ciencias Morales y Pol\u00edticas francesa. As\u00ed mismo en los a\u00f1os cincuenta fue el fundador del Center for Studies in International Relations, CERI con sede en Paris, siendo toda la vida un europe\u00edsta convencido. Falleci\u00f3 en Arradon en 1994.<\/p><p>Duroselle public\u00f3 numerosas obras sobre los siglos XIX y XX enfocadas en las Relaciones Internacionales, la historia de Europa y monograf\u00edas sobre figuras como Clemenceau. Primero disc\u00edpulo y posteriormente colaborador de Renouvin, muchos consideran a Duroselle el mejor ejemplo de la escuela francesa de Relaciones Internacionales, responsable de haber superado la influencia de la Escuela de los Annales, acercando la disciplina hacia el pluralismo. A su vez habr\u00eda expandido el concepto de \u201cfuerzas profundas\u201d de Renouvin, poniendo en su lugar dos conceptos, \u201cfinalidades\u201d y \u201ccausalidades\u201d, que permitir\u00edan una explicaci\u00f3n sistem\u00e1tica de estas Relaciones Internacionales. \u201c<em>Buscando crear un v\u00ednculo entre teor\u00eda e historia, y anclados en la defensa del m\u00e9todo emp\u00edrico de observaci\u00f3n hist\u00f3rica, Duroselle aboga por el an\u00e1lisis de las Relaciones Internaciones identificando sus recurrencias. Las \u2018regularidades\u2019, las \u2018reglas temporales\u2019 y las \u2018recetas\u2019 son las expresiones conceptuales para esta comprensi\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><strong>[3]<\/strong><\/a><\/em><\/p><p>La publicaci\u00f3n del libro que aqu\u00ed tratamos supondr\u00eda una renovaci\u00f3n metodol\u00f3gica de gran calado en el estudio de las Relaciones Internacionales. Supuso la ruptura de <em>\u201cla primac\u00eda del documento escrito, b\u00e1sicamente el diplom\u00e1tico, como fuente hist\u00f3rica \u00fanica; apostando por un enfoque cient\u00edfico, la \u201chistoria como problema\u201d; bas\u00e1ndose en el conocimiento interdisciplinar para la comprensi\u00f3n y explicaci\u00f3n de los hechos hist\u00f3ricos, especialmente de las relaciones internacionales, la sociolog\u00eda y la ciencia pol\u00edtica y acept\u00e1ndose la perspectiva \u201ctotalizadora\u201d de acuerdo a los presupuestos de la \u2018Nueva Historia\u2019 [\u2026] De este modo la \u2018escuela francesa\u2019 de Historia de las Relaciones Internacionales, se impuso principalmente en Europa Occidental\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><strong>[4]<\/strong><\/a>. <\/em><\/p><p>El volumen se divide en dos partes claramente diferenciadas. La primera escrita por Renouvin y denominada \u201cLas Fuerzas Profundas\u201d intenta desgranar todas esas causas fundamentales que influir\u00edan determinantemente en las Relaciones Internacionales. En la segunda parte, \u201cEl Hombre de Estado\u201d, Duroselle analiza el papel que han desempe\u00f1ado la personalidad, las condiciones ambientales y las ideas de los dirigentes.<\/p><p>Para Renouvin las principales \u201cfuerzas profundas\u201d son las geogr\u00e1ficas, las demogr\u00e1ficas, las econ\u00f3micas y el sentimiento nacional. Detalla las mismas con infinidad de ejemplos que sobre todo se ocupan del periodo que va entre 1848 y 1939.<\/p><p>Los factores geogr\u00e1ficos son la primera de las \u201cfuerzas profundas\u201d que estudia, descomponi\u00e9ndolas en clima, relieve, hidrograf\u00eda, riqueza del suelo y subsuelo, acceso al mar, el control de las v\u00edas de paso, la posici\u00f3n insular o el tama\u00f1o. Frente a los postulados de la geopol\u00edtica, su conclusi\u00f3n en este punto es que \u201c<em>el influjo de los factores geogr\u00e1ficos en las relaciones no tiene el car\u00e1cter de permanencia que, a primera vista, podr\u00eda sentirse la tentaci\u00f3n de atribuirle\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><strong>[5]<\/strong><\/a>. <\/em>\u00a0El influjo humano y la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica se habr\u00edan conjugado para que dichos factores no tuvieran en la actualidad la importancia fundamental que habr\u00edan tenido en el pasado. De todos ellos solo el tama\u00f1o y la riqueza del subsuelo podr\u00edan considerarse aun como influencias fundamentales en las Relaciones Internacionales.<\/p><p>La explosi\u00f3n demogr\u00e1fica desde mediados del siglo XIX y la amplitud de las migraciones internacionales protagonizan su segundo cap\u00edtulo. Respecto a la demograf\u00eda, primero vincula la potencia demogr\u00e1fica al poder militar, si bien esta ecuaci\u00f3n solo ser\u00eda efectiva en aquellos casos donde se den condiciones sociales y econ\u00f3micas suficientes para mantener grandes efectivos militares.\u00a0 A continuaci\u00f3n, vincula expansi\u00f3n demogr\u00e1fica con crecimiento econ\u00f3mico, pero siempre bajo el peligro de sufrir una \u2018superpoblaci\u00f3n\u2019, expone la necesidad de encontrar un <em>\u00f3ptimo <\/em>poblacional que permita la sostenibilidad del sistema. As\u00ed, afirma que la superpoblaci\u00f3n japonesa habr\u00eda exacerbado el sentimiento de desigualdad social e influido por tanto en alentar el sentimiento imperialista. Por \u00faltimo, nos indica que la expansi\u00f3n demogr\u00e1fica podr\u00eda modificar las tendencias de la \u201cpsicolog\u00eda colectiva\u201d, por exceso de confianza o por la radicalidad o la impulsividad que podr\u00eda significar una poblaci\u00f3n excesivamente rejuvenecida. Sus conclusiones respecto a la influencia de la demograf\u00eda en las Relaciones Internacionales no son concluyentes, pues encuentra ejemplos opuestos para rebatir cada una de estas tesis. Respecto a los movimientos migratorios constata que se producen grandes corrientes entre 1880 y 1914 y que estos tendr\u00edan grandes ventajas tanto hacia los pa\u00edses de destino como a los de acogida. En los pa\u00edses de origen estas ventajas ser\u00edan el alivio de excesivas densidades poblacionales en determinadas regiones, un incentivo econ\u00f3mico debido a las remesas, el incremento de las relaciones comerciales y el desarrollo de sus territorios coloniales, una garant\u00eda de paz interior al considerarse como una salida para aquellos \u201cdescontentos sociales\u201d y el aumento de su influencia internacional al convertirse los inmigrantes en agentes de influencia cultural. Como inconvenientes estima la \u201cperdida de sustancia\u201d para el Estado originario, la aminoraci\u00f3n del crecimiento demogr\u00e1fico en los mismos, y la disminuci\u00f3n de los efectivos militares.\u00a0 En los pa\u00edses de destino, habr\u00edan ayudado al desarrollo de la econom\u00eda agr\u00edcola e industrial, pero a la vez habr\u00edan supuesto inconvenientes como el freno de las condiciones salariales debido al exceso de la mano de obra o amenazas a la cohesi\u00f3n nacional. Tras 1919 encontrar\u00edamos una tendencia al cierre de fronteras que a su vez habr\u00eda provocado graves tensiones internas en numerosos pa\u00edses europeos y asi\u00e1ticos. Como conclusi\u00f3n, durante el libre desarrollo de las grandes migraciones, estas no habr\u00edan provocado los conflictos que s\u00ed podr\u00edamos constatar respecto a la materia a partir de 1919 cuando se restringe esta libertad de movimientos.<\/p><p>A los factores econ\u00f3micos, Renouvin dedica los siguientes tres cap\u00edtulos. Los divide entre pol\u00edtica comercial, pol\u00edticas de cooperaci\u00f3n y pol\u00edticas financieras. Las pol\u00edticas comerciales son tratadas en t\u00e9rminos de conflicto y superioridad, las denomina \u201c<em>lucha econ\u00f3mica entre los Estados: variaciones acaecidas en la pol\u00edtica de intercambios; competencias entabladas en torno a los mercados de exportaci\u00f3n, a las reservas de materias primas o a las grandes v\u00edas de comunicaci\u00f3n mar\u00edtima; guerras de tarifas aduaneras y medidas de embargo o de boicot encaminadas a paralizar las relaciones comerciales\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><strong>[6]<\/strong><\/a>. <\/em>El proteccionismo ser\u00e1 el gran argumento a la hora de proteger las econom\u00edas nacionales, con la excepci\u00f3n de Gran Breta\u00f1a que por su dominio comercial no la emplear\u00eda. Tras la Primera Guerra Mundial, este proteccionismo se radicalizar\u00eda con ejemplos como el ruso, el alem\u00e1n o Italia, donde se llegar\u00eda a la autarqu\u00eda. La imposici\u00f3n colonial de las grandes potencias, la creaci\u00f3n de zonas de influencia econ\u00f3mica, el control de las grandes v\u00edas de comunicaci\u00f3n y la lucha por la obtenci\u00f3n de materias primas ser\u00e1n los grandes campos de batalla. Las guerras aduaneras, los embargos, boicots comerciales ser\u00edan las armas utilizadas por las potencias en esta lucha econ\u00f3mica. No obstante, aqu\u00ed tambi\u00e9n Renouvin se limita a mencionar estos factores, pero afirma que \u201c<em>es imposible, por tanto, aislar la significaci\u00f3n del factor econ\u00f3mico [\u2026] hay que procurar averiguar si su papel ha sido preponderante o simplemente subordinado: unas veces ha determinado u orientado la acci\u00f3n pol\u00edtica; otras, le ha servido de arma\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><strong>[7]<\/strong><\/a>. <\/em>A las pol\u00edticas de cooperaci\u00f3n las denomina \u201cEntentes\u201d. Cree que son condiciones favorables para la colaboraci\u00f3n pol\u00edtica, pero se pregunta si tienen utilidad a la hora de mantener la paz internacional. As\u00ed las diferentes uniones aduaneras le han parecido fracasadas, as\u00ed la germ\u00e1nica habr\u00eda sido un simple instrumento en manos de la superioridad prusiana, del mismo modo que habr\u00eda sucedido con casos como el franco-belga o el b\u00falgaro-serbio. Otras formas de cooperaci\u00f3n habr\u00edan sido los condominios coloniales y los repartos de zonas de influencia, el \u201creparto del mundo\u201d por parte de los grandes Estados Industriales. Si hubieran supuesto mejores influencias para las Relaciones Internacionales la creaci\u00f3n de \u201cc\u00e1rteles internacionales\u201d en sectores como la metalurgia o la potasa. Pero vuelve a ser pesimista al respecto: \u201c<em>la acci\u00f3n econ\u00f3mica, lejos de poder orientar la acci\u00f3n pol\u00edtica, queda limitada a esperar su impulso\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><strong>[8]<\/strong><\/a><\/em> . Para terminar con los factores econ\u00f3micos, dedica un cap\u00edtulo a las cuestiones financieras y la expansi\u00f3n del mercado de capitales a partir de mediados del siglo XIX. Las inversiones de capital provendr\u00e1n tanto de manos privadas como, y sobre todo, de la acci\u00f3n de los diferentes estados mediante la ayuda financiera. Ambas s\u00ed se configuran como influencias fundamentales en el desarrollo de las Relaciones internacionales, tanto como factor de paz como de conflicto. Aliviando la miseria de pa\u00edses subdesarrollados, pero a la vez potenciando pol\u00edticas de armamentos, la expansi\u00f3n de zonas de influencia coloniales o ahogando financieramente a aquellos pa\u00edses \u201cinsolventes\u201d. Como en el resto de los casos, Renouvin encuentra ejemplos contradictorios para demostrar la bondad o la perversidad, la influencia decisiva o la subalternidad de los diferentes movimientos financieros.<\/p><p>Renouvin desarrolla la identidad en dos cap\u00edtulos, dedicados a \u201cEl Sentimiento Nacional\u201d y \u201cLos Nacionalismos\u201d. Define el sentimiento nacional como la manifestaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de la identidad grupal o familiar de <em>\u201cideas o de emociones colectivas que se desenvuelven en el seno de una comunidad humana, cuyos miembros tienen conciencia de la solidaridad de intereses o de tradiciones que les une y est\u00e1n dispuestos- en caso de choque con las comunidades vecinas- a sacrificas sus intereses individuales a los del grupo a que pertenecen\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><strong>[9]<\/strong><\/a>. <\/em>Territorio, raza, lengua, historia, tradici\u00f3n, religi\u00f3n, econom\u00eda, son elementos que habr\u00edan ido configurando un conflictivo concepto de naci\u00f3n. Pero todos ellos son problem\u00e1ticos, pues si en algunos casos componen un elemento esencial de cohesi\u00f3n, encontramos tambi\u00e9n ejemplos contrarios donde se difuminan. Por otra parte, la historia europea del siglo XIX y XX estar\u00eda marcada por el movimiento de las nacionalidades, en ocasiones de forma asociativa, en otros casos disociativa. Fuera de Europa, el sentimiento nacional encontrar\u00eda elementos diferenciadores, no pudiendo relacionar claramente los procesos en pa\u00edses tan diferentes como EEUU, Brasil, China, la India o las diferentes naciones del despertar \u00e1rabe tras la descomposici\u00f3n otomana. Para Renouvin, el sentimiento nacional, incluso el \u201cprincipio de nacionalidades\u201d wilsoniano ha significado \u201c<em>una causa profunda de perturbaciones en las Relaciones Internacionales\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><strong>[10]<\/strong><\/a>. <\/em>El nacionalismo es presentado como la exaltaci\u00f3n del \u201csentimiento nacional\u201d, y por tanto la visi\u00f3n que presenta del mismo es claramente negativa. Es irrespetuoso con los derechos de las dem\u00e1s naciones, expansionista, y suprematista. Habr\u00eda un momento en que la izquierda se habr\u00eda hecho pacifista, recogiendo por tanto la derecha como suyo todo el campo nacionalista, desde entonces enfrentado radicalmente al internacionalismo. Este \u00faltimo ser\u00eda un nacionalismo pesimista, ansioso, defensivo y conservador.\u00a0 Aun as\u00ed, cada naci\u00f3n tendr\u00eda un nacionalismo con rasgos diferenciadores al resto, siendo sus principales m\u00f3viles econ\u00f3micos, el \u201ctemperamento\u201d de cada pueblo, la creencia en un \u201cdestino manifiesto\u201d, o las afinidades ideol\u00f3gicas o religiosas.<\/p><p>El \u00faltimo capitulo de la primera parte lo dedica al \u201csentimiento pacifista\u201d, al que vincula con el cosmopolitismo del siglo XVIII y el internacionalismo posterior. Ser\u00eda un sentimiento humanitario y de conciencia moral, teniendo sus anclas en los reformadores sociales y religiosos. Aqu\u00ed es esencial la influencia de las doctrinas socialistas, las diferentes internacionales defender\u00e1n un concepto de la pobreza como gran causante de la guerra y del inter\u00e9s de la clase obrera en el mantenimiento de la paz. En este punto el debate principal ser\u00e1 la posibilidad o no de establecer un sistema internacional con capacidad de imponerse de forma coercitiva que evite el recurso a la guerra.<\/p><p>Duroselle inicia la segunda parte con el estudio de la \u201cPersonalidad del Hombre de Estado\u201d. Tras describir varios intentos de establecer una tipolog\u00eda del car\u00e1cter, se decide por la escuela de la caracterolog\u00eda, que establece que el ser humano se caracteriza por su emotividad, actividad y repercusi\u00f3n. La personalidad por su parte se compondr\u00eda de factores innatos y adquiridos. En base a estos cimientos, procede a definir y ejemplarizar diferentes personalidades. As\u00ed encontramos el doctrinario (Hitler\/Lenin), el oportunista (Bismarck\/Lloyd George), el luchador (Clemenceau\/tambi\u00e9n Bismarck), el conciliador (Briand), el idealista (Wilson), el c\u00ednico (otra vez Bismarck\/ Hitler\/Mussolini), el r\u00edgido (Hoover), el imaginativo (F.D. Roosvelt), el jugador (Mussolini\/Napole\u00f3n), el prudente (Luis Felipe). Duroselle concluye tras su enumeraci\u00f3n que pese a ser imposible enumerar completamente los hombres y sus personalidades, \u201c<em>el inter\u00e9s de conocer, en cuanto sea posible, la personalidad de los hombres de Estado no ha sido nunca ajeno a los gobiernos ni a los diplom\u00e1ticos\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><strong>[11]<\/strong><\/a>.<\/em><\/p><p>En el siguiente cap\u00edtulo analiza la noci\u00f3n de \u201cinter\u00e9s nacional\u201d, en oposici\u00f3n al particular \u201cinter\u00e9s del pr\u00edncipe\u201d. Este inter\u00e9s nacional solo podr\u00eda vincularse al desarrollo de las instituciones democr\u00e1ticas. Ser\u00eda el <em>National Interest <\/em>wilsoniano frente a los <em>Special Interests. <\/em>As\u00ed la \u201cfinalidad\u201d aparece como principal determinante en el hombre de Estado. Esta finalidad puede ser moral, econ\u00f3mica o ideol\u00f3gica. Aqu\u00ed asistimos al combate entre estas posiciones idealistas con las realistas que personifica Morgenthau. Dos dicotom\u00edas a resolver son la posibilidad de ver si moral privada y este \u201cinter\u00e9s nacional\u201d puede coincidir con el inter\u00e9s de toda la humanidad, y por otra parte si este \u201cinter\u00e9s nacional\u201d no es m\u00e1s que el enmascaramiento de intereses m\u00e1s ego\u00edstas. Ejemplos de ello ser\u00eda la supremac\u00eda electoral en las democracias parlamentarias, la existencia de \u201cmisiones civilizadoras\u201d a la hora de considerar el colonialismo, o la discusi\u00f3n socialista respecto a la imparcialidad o la instrumentalizaci\u00f3n del Estado por parte de la burgues\u00eda. Por \u00faltimo, el \u201cinter\u00e9s nacional\u201d tiene a la vez connotaciones de seguridad, soberan\u00eda, o promoci\u00f3n de determinada ideolog\u00eda. El concepto de \u201cseguridad colectiva\u201d se establece como un desarrollo l\u00f3gico del propio inter\u00e9s nacional.<\/p><p>Dedica dos cap\u00edtulos a la relaci\u00f3n entre las fuerzas profundas que Renouvin defini\u00f3 anteriormente y los hombres de Estado. El ser humano soporta claramente m\u00faltiples presiones, sean estas directas, indirectas, sociales o ambientales. Entre las directas destaca la gesti\u00f3n diaria que estos hombres de Estado hacen de sus asuntos, en las indirectas la influencia de los diferentes grupos de presi\u00f3n a su alrededor. Dentro de las ambientales el hombre de Estado debe informarse y tener en cuenta la situaci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica y la coyuntura econ\u00f3mica, la presi\u00f3n social se referir\u00eda m\u00e1s a los grupos sociales, ling\u00fc\u00edsticos, religiosos o geogr\u00e1ficos donde se reclutan estos hombres de Estado. La educaci\u00f3n del estadista aparece aqu\u00ed como un elemento esencial. Pero si bien la sociedad imprimir\u00eda su huella en el individuo, Duroselle tambi\u00e9n establece como conclusi\u00f3n que el estadista puede modificar todas esas fuerzas exteriores. De este modo, en el segundo cap\u00edtulo analiza las formas en que estos hombres de Estado pueden actuar sobre dichas fuerzas, sobre los acontecimientos concretos. Quiere establecer si es posible \u201c<em>transformar de modo decisivo las estructuras profundas de la naci\u00f3n, o si tales estructuras est\u00e1n sometidas a grandes leyes ineluctables\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><strong>[12]<\/strong><\/a><\/em>. Frente a las certezas del materialismo hist\u00f3rico, establece que, si de forma general no podemos resolver el problema de la acci\u00f3n del hombre sobre las estructuras, si debemos analizar aquellos casos donde los gobernantes s\u00ed han intentado transformar las \u201cfuerzas profundas\u201d. Utiliza el caso franc\u00e9s y el mexicano como ejemplo de casos donde s\u00ed podemos encontrar reformas radicales, y en oposici\u00f3n a las fuerzas predominantes. El nazismo aparece como el gran ejemplo de acci\u00f3n sobre las fuerzas psicol\u00f3gicas colectivas. Para terminar, nos dice que el progreso y la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica ponen en manos de los hombres de Estado nuevas herramientas que posibilitar\u00e1n multiplicar su poder efectivo sobre estas \u201cfuerzas profundas\u201d.<\/p><p>El \u00faltimo cap\u00edtulo de la segunda parte la dedica al estudio de la toma de decisiones, destacando su car\u00e1cter primordial en la tarea del historiador. Tanto desde el punto de vista de su origen y la forma en que son tomadas, a la explicaci\u00f3n de las mismas. Primero se pregunta sobre quien es realmente el agente de la decisi\u00f3n, sobre todo en aquellas direcciones colectivas. A continuaci\u00f3n, analiza las diferentes formas que toman las explicaciones a esas decisiones, pudiendo ser estas de origen causal o finalista, sin olvidarse de los medios disponibles para poder tomarlas o los objetivos buscados. Descarta que las decisiones sigan las premisas de la Teor\u00eda de la Elecci\u00f3n Racional y especialmente la Teor\u00eda de Juegos debido a la imposibilidad de tener un pleno conocimiento de causa. Termina el capitulo analizando tres ejemplos contempor\u00e1neos de decisiones diplom\u00e1ticas con graves consecuencias, el canje entre Francia y Alemania del Congo por Marruecos, la ruptura de relaciones entre EEUU y Alemania en la Primera Guerra Mundial y la entrada de Italia en la Segunda Guerra Mundial.<\/p><p>El libro termina con un cap\u00edtulo de conclusiones. Frente a aquellos historiadores que basan todo su an\u00e1lisis en las condiciones econ\u00f3micas y demogr\u00e1ficas, los que creen que lo esencial son las ideolog\u00edas e identidades, y los que piensan que lo principal son las decisiones y actos de los dirigentes, los autores aducen la necesidad de integrar todas ellas si queremos un an\u00e1lisis correcto. Estamos en los inicios de una nueva disciplina y aun no tenemos estudios suficientes que corroboren alguna de estas hip\u00f3tesis. Ser\u00e1 cada materia a estudiar y cada especialista quien deba investigar todos ellos y decidir cual debe primar. De este modo, y siguiendo su propio m\u00e9todo multidisciplinar entran a analizar dos fen\u00f3menos contempor\u00e1neos: el colonialismo y las causas de la guerra. As\u00ed el colonialismo ser\u00eda una de las principales causas de conflicto en las Relaciones Internacionales. Sus m\u00f3viles ser\u00edan sobre todo econ\u00f3micos y comerciales, en menor medida tambi\u00e9n demogr\u00e1ficos y estrat\u00e9gicos, pero tambi\u00e9n proceder\u00edan de incentivos ligados a la psicolog\u00eda de grupos social: expansi\u00f3n ideol\u00f3gica o religiosa, aspiracional de parte de la poblaci\u00f3n o la \u201cmisi\u00f3n manifiesta\u201d de algunos pa\u00edses. Pero si entramos en cada caso veremos que unos motivos prevalecen sobre otros, de forma que esas preocupaciones econ\u00f3micas y financieras ser\u00edan, seg\u00fan el caso, m\u00f3viles o instrumentos de la acci\u00f3n pol\u00edtica. Respecto a las causas de las guerras, analiza la guerra francoprusiana de 1870 y el origen de las dos guerras mundiales. Si en la primera encuentra sobre todo motivaciones ligadas a la acci\u00f3n personal de los hombres de Estado, para la guerra de 1914 encuentra problemas m\u00e1s complejos. Aqu\u00ed si hubieran tenido m\u00e1s importancia las presiones demogr\u00e1ficas y los intereses econ\u00f3micos nacionales, unida a la rivalidad colonial que habr\u00eda acrecentado las rivalidades y el papel de las iniciativas individuales. Pero sobre todo en los or\u00edgenes de la Primera Guerra Mundial encuentra el empuje de los distintos nacionalismos que habr\u00edan ayudado a desestabilizar Europa desde 1890 y provocado el estado de \u00e1nimo que llev\u00f3 a la guerra. La reivindicaci\u00f3n alemana del \u201cespacio vital\u201d ser\u00eda la gran causa de la segunda guerra mundial, bas\u00e1ndose esta en m\u00f3viles demogr\u00e1ficos y econ\u00f3micos. Pero en \u00faltimo t\u00e9rmino, el elemento esencial explicativo de su origen estar\u00eda en la voluntad de un hombre o un grupo de hombres. La conclusi\u00f3n del libro es clara: \u201c<em>para el historiador, el \u00fanico medio de evitar los grandes errores en el estudio de las Relaciones Internacionales es conservar una constante flexibilidad de criterio\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><strong>[13]<\/strong><\/a>.<\/em><\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/p><p>El juicio cr\u00edtico y personal es sin duda la parte m\u00e1s complicada de cualquier recensi\u00f3n. Y en este caso confieso que, quiz\u00e1 debido a mi procedencia (polit\u00f3logo), esta ha sido una obra que me ha resultado de extrema dificultad. Conociendo m\u00ednimamente la Teor\u00eda de las Relaciones Internacionales, su evoluci\u00f3n, principales escuelas y tendencias actuales, la lectura de esta obra provoca cierto asombro, pues est\u00e1 plagada de afirmaciones e hip\u00f3tesis que hoy en d\u00eda est\u00e1n completamente descartadas. Pero, por otra parte, considero que la hip\u00f3tesis general de la obra es absolutamente vigente hoy en d\u00eda, as\u00ed como que situada en su contexto marca un hito en el desarrollo de la disciplina de las Relaciones Internacionales. De ah\u00ed la necesidad que he tenido de investigar con cierto detalle la carrera y el contexto de los autores y de realizar posteriormente un resumen esquematizado, pero lo m\u00e1s totalizador posible, del contenido del volumen, intentando reflejar de la forma m\u00e1s imparcial sus hip\u00f3tesis y conclusiones.<\/p><p>Posiblemente, uno de los grandes problemas del libro es su propio t\u00edtulo en espa\u00f1ol, <em>Introducci\u00f3n a la Pol\u00edtica Internacional<\/em>, pues en el contexto actual nos lleva a cierta equivocaci\u00f3n. Quiz\u00e1 ser\u00eda m\u00e1s acertado su traducci\u00f3n literal o incluso Metodolog\u00eda (epistemolog\u00eda) para la Historia de las Relaciones Internacionales. Pues en realidad estamos ante un libro de metodolog\u00eda, de reflexi\u00f3n respecto al enfoque que el investigador puede y debe aplicar a la hora de acercarse a la historia de las mismas. Frente a la tradicional Historia Diplom\u00e1tica basada en la recopilaci\u00f3n de documentos y tratados o el estudio de las iniciativas y decisiones de los gobernantes, los autores abren en este volumen nuevas perspectivas dando paso a una historia integral, cient\u00edfica y multidisciplinar. Y lo hacen abiertamente, desarrollando sus hip\u00f3tesis con multitud de ejemplos que las demostrar\u00edan, pero a la vez introduciendo casos que las contradigan, pues en todo momento recalcan la necesidad de profundizar y esperar a estudios en campos que a\u00fan no han sido explorados. Lo fundamental es el camino, no tanto los resultados que en ese momento pueden mostrarnos. En todo momento se muestran prudentes respecto al alcance de sus teor\u00edas, se\u00f1alan su incapacidad para afirmar una u otra, ejemplarizando esa \u201cconstante flexibilidad de criterio\u201d que mencionan al final del libro.<\/p><p>El camino que Renouvin y Duroselle indican nos lleva hacia la elaboraci\u00f3n de la \u201chistoria total\u201d que marcaba la Escuela de los Annales, a buscar la l\u00f3gica detr\u00e1s de las decisiones individuales y colectivas, a investigar el proceso llevado a cabo para tomar las mismas y su contexto, ampliando los medios utilizados para ello, valorando las condiciones ambientales, econ\u00f3micas, ideol\u00f3gicas o religiosas, y relacionando estas con la mentalidad colectiva. Buscan explicaciones causales, razonadas e integradoras sobre los fen\u00f3menos hist\u00f3ricos. Y de esta forma, dif\u00edcilmente podr\u00edamos discutir hoy estos planteamientos, pues consideramos que mantienen toda su vigencia.<\/p><p>Otra cosa distinta es toda una serie de factores que hoy ensombrecen el volumen, sin afectar al n\u00facleo principal que mencion\u00e1bamos. Voy a citar los tres principales que he encontrado. El primero es su desconexi\u00f3n en cierto modo con las circunstancias y teor\u00edas contempor\u00e1neas de la disciplina en aquel momento. Para un libro de mediados de los a\u00f1os sesenta, ignora toda una serie de procesos y marcos te\u00f3ricos que a mi modo de ver desvirt\u00faan la obra. La teor\u00eda de las Relaciones Internacionales es una disciplina de clara hegemon\u00eda norteamericana, con cierta participaci\u00f3n inglesa, de all\u00ed han partido y desarrollado las principales escuelas y movimientos desde los a\u00f1os 20 a la actualidad. Renouvin ignora completamente en sus textos toda referencia te\u00f3rica exterior, Duroselle s\u00ed intenta refutar en cierto modo algunas de esas teor\u00edas, haciendo menci\u00f3n al realismo de Morgenthau, a las teor\u00edas de la Elecci\u00f3n Racional o al marxismo y la teor\u00eda cr\u00edtica. Pero todas ellas son analizadas en los m\u00e1rgenes del volumen, sin profundizar en ellas, cuando claramente pueden ser un marco estructural de primer orden a la hora de iniciar cualquier investigaci\u00f3n hist\u00f3rica, que queramos o no siempre reflejar\u00e1 un punto de vista te\u00f3rico o ideol\u00f3gico. Echamos en falta dicha estructura te\u00f3rica en el planteamiento de los autores. Adem\u00e1s, tenemos la sensaci\u00f3n de estar ante un libro antiguo, desfasado ya para aquel momento por el tratamiento a procesos que en 1964 ya ten\u00edan un desarrollo lo suficientemente importante o una dimensi\u00f3n para ser tomados en cuenta. Claro ejemplo es el cap\u00edtulo dedicado a las \u201cEntentes\u201d, vocablo arcaico para definir procesos que en ese momento ya estaban cristalizados. Lo mismo nos ocurre cuando se refieren al colonialismo, pues creemos que obvia todas las consecuencias te\u00f3ricas derivadas de la descolonizaci\u00f3n.<\/p><p>Mi segundo gran h\u00e1ndicap a la hora de abordar el an\u00e1lisis del libro ha sido la cantidad de afirmaciones que desde el punto de vista actual caracterizar\u00edamos como err\u00f3neas. Claro ejemplo son las continuas alusiones a un supuesto temperamento moral de los pueblos o los juicios valorativos a la hora de definir las diferentes personalidades de los hombres de Estado. Sin querer extenderme ejemplarizo mis dudas en el primer ep\u00edgrafe del primer cap\u00edtulo de la obra, el dedicado a las condiciones geogr\u00e1ficas, donde encontramos aseveraciones del tipo: \u201c<em>la actividad \u00f3ptima del obrero se alcanza en las regiones de temperaturas \u2018medias\u2019 [\u2026] los grandes Estados modernos se han desarrollado precisamente en las zonas de clima templado\u201d <\/em>(Pg. 10), o \u201c<em>La naturaleza del suelo ha influido tambi\u00e9n en el temperamento y el car\u00e1cter de los pueblos: en las regiones de suelo pobre, donde el hombre se ve obligado a mantener una lucha m\u00e1s \u00e1spera con la naturaleza, los habitantes han adquirido un mayor vigor f\u00edsico- algunos dicen que incluso moral- que les ha\u00a0 permitido lograr un ascendiente pol\u00edtico sobre las poblaciones vecinas\u201d <\/em>(Pg. 17). Estamos ante una gran cantidad de estereotipos que hoy descartar\u00edamos totalmente.<\/p><p>Por \u00faltimo, como tercer factor, tambi\u00e9n nos extra\u00f1a la falta de menci\u00f3n alguna al marco pol\u00edtico, institucional e incluso al Derecho Internacional, que en esta materia deber\u00edan ser medios de conocimiento de primer orden. Cuando Renouvin nos presenta su esquema de \u201cfuerzas profundas\u201d ya nos indica que no puede ser exhaustivo con las mismas, sino que nos est\u00e1 presentando aquellas que a su entender pudieran ser m\u00e1s significativas a la hora de profundizar en una investigaci\u00f3n hist\u00f3rica. Un ejemplo es la falta de an\u00e1lisis de la opini\u00f3n p\u00fablica, que ellos mismos excusan en la Introducci\u00f3n del volumen. Pero claramente echamos en falta la necesidad de tener muy en cuenta el constitucionalismo comparado, la necesidad de entender en cada caso las circunstancias, normas y contextos pol\u00edticos que desembocan en las decisiones y las formas de actuar de esos hombres de Estado. Durante la lectura del volumen asistimos a toda una serie de ejemplos y comparativas entre reg\u00edmenes y estructuras contrapuestas, sin que esta diferencia institucional sea se\u00f1alada. As\u00ed nos encontramos los reg\u00edmenes de Hitler o Mussolini comparados con la acci\u00f3n de Wilson o Clemenceau, sin aclarar estas diferencias institucionales que creo son fundamentales. Por otro lado, se maneja un concepto de democracia liberal como un tipo uniforme que queda bastante lejos de la realidad hist\u00f3rica.<\/p><p>Pese a estas carencias, personalmente considero que el an\u00e1lisis de esta obra me ha sido de gran utilidad para reflexionar sobre la propia materia de las Relaciones Internacionales, sobre la metodolog\u00eda y la finalidad del trabajo hist\u00f3rico, as\u00ed como me ha ayudado enormemente a ensanchar mis conocimientos sobre el periodo 1870\/1945.<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> SALES, V\u00e9ronique (Coord.). <em>Les historiens <\/em>(BECKER, Annette. BECKER, Jean-Jaques. Cap\u00edtulo: <em>Pierre Renouvin<\/em>) Paris. Armand Colin. 2003. (Traducci\u00f3n propia)<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> RENOUVIN, Pierre. <em>Histoire des relations internationales, Les crises du XX<sup>e<\/sup> si\u00e8cle (t. VIII). <\/em>Paris. Hachette. 1958 (Traducci\u00f3n propia)<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> MENDELSKI, Bruno. <em>The Historiography of International Relations: Martin Wight in Fresh Conversation with Duroselle and Morgenthau. <\/em>Rio de Janeiro. Contexto Internacional vol. 40. 2018. (Traducci\u00f3n propia)<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> PEREIRA CASTA\u00d1ARES, Juan Carlos. <em>De la Historia Diplom\u00e1tica a la Historia de las Relaciones Internacionales: algo m\u00e1s que el cambio de un t\u00e9rmino. <\/em>Madrid. Historia Contemporanea N\u00ba7.1992.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> RENOUVIN, Pierre. DUROSELLE, Jean-Baptiste. <em>Introducci\u00f3n a la Pol\u00edtica Internacional.<\/em> Madrid. Rialp. 1968. Pg. 32<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> RENOUVIN, DUROSELLE (1968). Pg. 72<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> RENOUVIN, DUROSELLE (1968). Pg. 119<\/p><p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> RENOUVIN, DUROSELLE (1968). Pg. 143<\/p><p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> RENOUVIN, DUROSELLE (1968). Pg. 195<\/p><p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> RENOUVIN, DUROSELLE (1968). Pg. 239<\/p><p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> RENOUVIN, DUROSELLE (1968). Pg. 351<\/p><p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> RENOUVIN, DUROSELLE (1968). Pg. 435<\/p><p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> RENOUVIN, DUROSELLE (1968). Pg. 514<\/p>\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n a la Pol\u00edtica Internacional- Pierre Renouvin \/ Jean-Baptiste Duroselle Procedo a realizar la recensi\u00f3n de Introducci\u00f3n a la Pol\u00edtica<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2519,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"colormag_page_layout":"no_sidebar_full_width","footnotes":""},"categories":[59],"tags":[52],"class_list":["post-2518","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia","tag-recension"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2518","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2518"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2518\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2523,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2518\/revisions\/2523"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2519"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2518"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2518"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2518"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}