{"id":2512,"date":"2020-06-27T17:50:26","date_gmt":"2020-06-27T17:50:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.jesusprieto.es\/?p=2512"},"modified":"2021-03-23T20:11:53","modified_gmt":"2021-03-23T20:11:53","slug":"estado-de-la-cuestion-el-golpe-de-primo-de-rivera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/2020\/06\/27\/estado-de-la-cuestion-el-golpe-de-primo-de-rivera\/","title":{"rendered":"Estado de la Cuesti\u00f3n: El Golpe de Primo de Rivera"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"2512\" class=\"elementor elementor-2512\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-0f778ab elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"0f778ab\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-1393cf7\" data-id=\"1393cf7\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-03aa883 elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"03aa883\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">Estado de la Cuesti\u00f3n: El Golpe de Primo de Rivera<\/h2>\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-636f54e elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"636f54e\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-26aef68\" data-id=\"26aef68\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-c5997f0 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"c5997f0\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<h6><a name=\"_Toc44149137\"><\/a><span style=\"color: #000080;\"><strong>1.\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/span><\/h6><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En 1931, Curzio Malaparte public\u00f3 un cl\u00e1sico de la ciencia pol\u00edtica, <em>T\u00e9cnica del golpe de Estado<\/em>, analizando cuales ser\u00edan los m\u00e9todos adecuados para alcanzar el poder en un Estado moderno, y como defenderse de los mismos. Dedic\u00f3 su Cap\u00edtulo VI a los recientes golpes espa\u00f1ol y polaco, de Primo de Rivera y Pilsudski. Ambos habr\u00edan ejecutado estrategias similares al 18 de Brumario bonapartista, sirvi\u00e9ndose \u201cdel ej\u00e9rcito como de un instrumento legal para resolver, en el terreno del procedimiento parlamentario, el problema de la conquista del Estado [pretendiendo] conciliar el empleo de la violencia y el respeto a la legalidad, y [queriendo] realizar por la fuerza de las armas una revoluci\u00f3n parlamentaria\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. El golpe triunf\u00f3 en Espa\u00f1a al no existir una democracia parlamentaria capaz de defender las libertades p\u00fablicas. \u201cLa complicidad del Rey es el elemento m\u00e1s interesante [\u2026] Sin la complicidad sediciosa de Alfonso XIII, Primo de Rivera no se habr\u00eda adue\u00f1ado del Poder, disueltas las Cortes, gobernando al margen de la Constituci\u00f3n. El verdadero \u2018deux ex machina\u2019 del golpe de Estado, el \u00fanico responsable de la dictadura no fue Primo de Rivera, fue el Rey.\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. Primo de Rivera no habr\u00eda sido un dictador, sino un cortesano, que no habr\u00eda hecho m\u00e1s que obedecer la voluntad del monarca.<\/p><p>En 2003, con ocasi\u00f3n del centenario de su coronaci\u00f3n se produjo en Espa\u00f1a cierta fiebre editorial respecto a Alfonso XIII y su reinado. As\u00ed, Carlos Seco Serrano aprovech\u00f3 para refundir sus diversos estudios al respecto en un nuevo libro <em>La Espa\u00f1a de Alfonso XIII, <\/em>simultaneo a un ciclo de conferencias sobre el tema que dirigi\u00f3 en la RAH. El papel del Rey en el golpe segu\u00eda siendo el gran titular a la hora de presentar ambos acontecimientos en los medios: Alfonso XIII jam\u00e1s estuvo detr\u00e1s del golpe: la culpa de este <em>disparate <\/em>la tendr\u00eda Unamuno, qui\u00e9n \u201cse dedic\u00f3 de una manera desenfrenada a decir que Alfonso XIII le hab\u00eda dado orden a Mart\u00ednez Anido para que dijese a Primo de Rivera que se pronunciara. [\u2026] Alfonso XIII no se ci\u00f1o jam\u00e1s al papel de valedor de un partido u otro. Fue un Rey y un ejemplo de magnanimidad\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. Entre las posiciones de Seco Serrano y Malaparte encontraremos una enorme gama de interpretaciones respecto al car\u00e1cter del golpe de Estado, sus apoyos y el grado de participaci\u00f3n del monarca en el mismo, configur\u00e1ndose todos estos asuntos como uno de los grandes debates de la historiograf\u00eda contempor\u00e1nea espa\u00f1ola.<\/p><p>El objeto de este Estado de la Cuesti\u00f3n es rese\u00f1ar la bibliograf\u00eda m\u00e1s reciente respecto a la ejecuci\u00f3n del golpe de Estado de 1923 y el papel del Rey, sin obviar otros aspectos como su car\u00e1cter, las tramas de la conspiraci\u00f3n o los respaldos iniciales. Para ello estructuraremos este trabajo en tres partes diferentes. En la primera revisaremos la historiograf\u00eda espec\u00edfica del periodo concreto de la Dictadura, deteni\u00e9ndonos especialmente en la <em>Radiograf\u00eda de un golpe de Estado <\/em>de Tusell, la monograf\u00eda m\u00e1s detallada sobre el asunto. En la segunda parte analizaremos el papel del Rey seg\u00fan sus principales bi\u00f3grafos. En la tercera y \u00faltima parte, confrontaremos estos enfoques con la visi\u00f3n contempor\u00e1nea que la prensa de Madrid dio durante la ejecuci\u00f3n del mismo golpe. Para ello analizaremos tres de las principales cabeceras del momento: <em>ABC<\/em> como clara defensora de la monarqu\u00eda y los sectores m\u00e1s conservadores; <em>El Sol<\/em>, \u00f3rgano liberal que recoger\u00e1 el golpe con cierto optimismo; y <em>El Liberal, <\/em>con una orientaci\u00f3n republicana moderada, muy cr\u00edtica con el estamento militar, y siendo por aquel entonces uno de los de mayor tirada. Creemos que revisar estos medios durante la primera semana del nuevo r\u00e9gimen nos puede ayudar\u00e1 a entender mejor como analiza cada uno de los autores anteriores los hechos. Terminaremos con un cap\u00edtulo de conclusiones.<\/p><h6><a name=\"_Toc44149138\"><\/a><span style=\"color: #000080;\"><strong>2.\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><strong>Las Historias de la Dictadura<\/strong><\/span><\/h6><h6><span style=\"color: #000080;\"><a style=\"color: #000080;\" name=\"_Toc44149139\"><\/a><strong>Radriograf\u00eda de un Golpe de Estado<\/strong><\/span><\/h6><p>\u00a0En 1987, Javier Tusell public\u00f3 esta obra centrada en los preparativos y la ejecuci\u00f3n del golpe de Estado de Primo de Rivera. En la presentaci\u00f3n, invoca su gestaci\u00f3n como consecuencia de la gran cantidad de fuentes nuevas que hab\u00eda podido recopilar en aquel momento, constatando la falta de investigaci\u00f3n existente al respecto. Si durante la ca\u00edda de la Dictadura hab\u00edan visto la luz una gran cantidad de trabajos debidos al furor del momento, desde entonces solo pod\u00eda invocar la monograf\u00eda de Ben-Ami como el \u00fanico ejemplo con \u201cverdadera altura cient\u00edfica\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>. Las nuevas fuentes reveladas por Tusell se basaban sobre todo en el archivo privado del Dictador puesto a su disposici\u00f3n por la familia, las memorias y diarios in\u00e9ditos de alg\u00fan protagonista como los casos de Santiago Alba, Manuel Portela Valladares, Agust\u00edn Robles o Natalio Rivas, y nueva documentaci\u00f3n telegr\u00e1fica y archiv\u00edstica rescatada del Archivo Hist\u00f3rico Nacional. Junto a ellas, en buena parte de las ocasiones, sus fuentes provienen de la investigaci\u00f3n de la Comisi\u00f3n de Responsabilidades de las Cortes Constituyentes republicanas, la prensa coet\u00e1nea y las declaraciones que se hicieron en aquel momento. El volumen buscaba \u201cel estilo de un reportaje period\u00edstico, incluso en alg\u00fan momento casi de una novela\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>, de ah\u00ed que el autor no completar\u00eda el libro con un listado concreto de bibliograf\u00eda o nota aclaratoria alguna de las diversas afirmaciones que realiza, a\u00f1adiendo solo al final de la misma una especie de Estado de la Cuesti\u00f3n que enumera las fuentes secundarias sobre el periodo existentes por aquel entonces.<\/p><p>Tusell estructura el volumen en un Pre\u00e1mbulo y dos partes. En el pre\u00e1mbulo nos hace una <em>dramatis personae <\/em>del marco general pol\u00edtico y social partiendo desde la llegada al poder del gobierno de la Concentraci\u00f3n Liberal de Garc\u00eda Prieto en diciembre de 1922, as\u00ed como la situaci\u00f3n concreta de los que ser\u00e1n principales protagonistas y antagonistas del golpe. A continuaci\u00f3n, en la primera parte nos narra los trabajos conspiratorios desde junio de 1923, para pasar en la segunda a desarrollar el d\u00eda a d\u00eda en la ejecuci\u00f3n del mismo, con cap\u00edtulos individuales para cada jornada entre el 12 y el 15 de septiembre.<\/p><p>El autor mantiene tres tesis principales en el libro. Remarca la primera en sus conclusiones: a diferencia de los golpes del 18 de julio de 1936 y del 23 de febrero de 1981, este fue un \u00e9xito, un ejemplo de desempe\u00f1o, pues \u201ccont\u00f3 no s\u00f3lo con una situaci\u00f3n \u00f3ptima sino que fue, adem\u00e1s, bien desarrollado y correctamente ejecutado\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>. Y sobre todo gracias a Primo de Rivera, quien con audacia y decisi\u00f3n, supo leer correctamente la realidad social del pa\u00eds y elegir el momento hist\u00f3rico concreto, sabiendo \u201ctambi\u00e9n cumplir con la regla de oro del conspirador: sumar y no restar en torno a su figura\u201d. Pero si bien es rotundo en el cap\u00edtulo final del volumen, y visto el resultado obtenido por el golpe deber\u00edamos estar a priori de acuerdo con \u00e9l, la realidad es que durante toda la obra nos ha narrado un proceso que en ning\u00fan momento llega a estar claro, con una planificaci\u00f3n del golpe (agresivo, con numerosas acciones previstas y dando lugar a un gobierno civil) que no tuvo nada que ver con el que finalmente se dio. Un golpe preparado muy esquem\u00e1ticamente, con continuas improvisaciones, filtraciones y al borde de fracasar. Podr\u00edamos estar de acuerdo con la afirmaci\u00f3n del autor respecto a la correcta lectura que hizo Primo de Rivera de la correlaci\u00f3n de fuerzas y el estado de la opini\u00f3n publica en aquel momento, pero nos cuesta m\u00e1s admitir, siguiendo su propia narraci\u00f3n, ese genio organizativo.<\/p><p>La segunda tesis que mantiene, y esta si nos parecer\u00eda m\u00e1s correcta bas\u00e1ndonos en su argumentaci\u00f3n, es el absoluto car\u00e1cter militar del golpe, lo reducido de sus l\u00edmites, as\u00ed como su personalizaci\u00f3n en el propio Primo de Rivera. No encontramos trama civil alguna, ni partido o sector social que le apoye, hasta el momento posterior a su ejecuci\u00f3n. Su organizaci\u00f3n y desarrollo se lleva a cabo dentro de un peque\u00f1o grupo de militares, el Cuadril\u00e1tero, al que se une el propio Primo de Rivera como cabeza visible, tras descartarse otras figuras con m\u00e1s proyecci\u00f3n p\u00fablica o posibilidad de encontrar mayores apoyos dentro del ej\u00e9rcito. Los conspiradores solo podr\u00e1n responder por las guarniciones de Barcelona y Zaragoza (Sanjurjo), dudando enormemente de Madrid (sede del Cuadril\u00e1tero, pero donde su Capit\u00e1n General Mu\u00f1oz Cobos mantendr\u00e1 una actitud temerosa y oportunista). Ante un ejercito dividido, la mayor\u00eda de la alta oficialidad solo ser\u00e1 informada en v\u00edsperas del mismo. Del mismo modo, en sus motivaciones tambi\u00e9n encontraremos aquellos temas m\u00e1s sensibles a la mentalidad militar, pese a la presentaci\u00f3n de un programa regeneracionista m\u00e1s general. Detr\u00e1s del golpe est\u00e1 sobre todo Marruecos, las tensiones entre el poder civil y el militar, la solicitud de orden en las calles, el desprecio hacia el nacionalismo y el separatismo, sin olvidar un rechazo hacia la clase pol\u00edtica y el propio sistema restauracionista que ya ven\u00eda larv\u00e1ndose en el ej\u00e9rcito (y numerosos sectores sociales y pol\u00edticos) desde a\u00f1os atr\u00e1s. Por \u00faltimo ser\u00e1 un golpe personal\u00edsimo, casi en su totalidad de Primo de Rivera. No solo ser\u00e1 reconocido por el resto como l\u00edder indiscutible, sino que es este mismo general quien decide su curso, ejecuci\u00f3n, aliados y sobre todo le otorga car\u00e1cter. Es Primo quien de pu\u00f1o y letra otorga un programa al golpe y una justificaci\u00f3n, hasta el punto de que solo en el tren que le lleva victorioso a Madrid decide por su cuenta la estructuraci\u00f3n en Directorio Militar de lo que hasta ese momento el resto de conspiradores presentaban como civil. La mayor muestra de esta personificaci\u00f3n del golpe en el futuro Dictador ser\u00e1 la discriminaci\u00f3n posterior de los componentes del Cuadril\u00e1tero, pasando la mayor\u00eda de ellos a la oposici\u00f3n en cuesti\u00f3n de meses.<\/p><p>La tercera tesis que nos quiere presentar Tusell es la absoluci\u00f3n del Rey. El comportamiento de Alfonso XIII fue mod\u00e9lico, constitucional, sereno y reflexivo, con un \u00fanico objetivo: encontrar la soluci\u00f3n m\u00e1s adecuada pensando en Espa\u00f1a. El libro constantemente elige el punto de vista m\u00e1s favorable al monarca e intenta refutar punto por punto todas las tesis que tradicionalmente le responsabilizaban de estar en la conspiraci\u00f3n o al menos conocerla. As\u00ed, son ciertos los comentarios estivales que hace a Saltavella y Maura respecto a la necesidad de un gobierno militar, utilizar procedimientos extraordinarios, o incluso encabezar \u00e9l mismo una dictadura, pero para Tusell, Alfonso XIII tan solo expresaba su opini\u00f3n, \u201ctanteaba, con ligereza e indiscreci\u00f3n, algo que, por otro lado, cada d\u00eda se encontraba en los diarios\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>. Cuando nos presenta su reuni\u00f3n en Palacio con parte del Cuadril\u00e1tero la semana anterior del golpe, destruye sin piedad la credibilidad del testigo que la narr\u00f3 ante la Comisi\u00f3n de Responsabilidades, para posteriormente reconocer dicha visita y su contenido bas\u00e1ndose en las conversaciones posteriores del Rey con Petrie y los embajadores ingl\u00e9s y franc\u00e9s. El autor reconoce que hubo \u201ccontacto con los conspiradores, pero tard\u00edo [\u2026] El contenido de la misma nunca llegar\u00e1 a saberse en sus estrictos t\u00e9rminos, pero bien podr\u00eda ser, que en efecto, el monarca no le diera verdadera importancia, [\u2026] Alfonso XIII a lo largo de su vida hab\u00eda recibido a numerosos visitantes habl\u00e1ndole en parecidos t\u00e9rminos y el resultado final de su acci\u00f3n sol\u00eda ser nulo\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. Adem\u00e1s habr\u00eda informado al Presidente del Consejo inmediatamente. Tampoco parece haber problema en la significaci\u00f3n mon\u00e1rquica de los conspiradores, o incluso en el papel de Milans del Bosh (jefe del Cuarto Militar en aquel entonces) o Martinez Anido (tambi\u00e9n en San Sebasti\u00e1n durante aquellos d\u00edas y muy cercano al monarca). El comportamiento del Rey durante el golpe es mod\u00e9lico, mostrando su apoyo inicial a Garc\u00eda Prieto y a Alba (con quien solo se disgustar\u00e1 cuando salga corriendo hacia el exilio tras entrevistarse con \u00e9l y sin avisar de sus intenciones- Tusell reconoce aqu\u00ed que Alba fue honesto y su salida habr\u00eda sido decidida en el \u00faltimo minuto). Profesional, busca el contacto con todas las capitan\u00edas generales antes de decidir su posici\u00f3n. Son los golpistas los que le imponen la situaci\u00f3n, incluso con violencia, sabedores que su \u00e9xito solo depende del posicionamiento real, mientras el monarca busca constantemente mantener las formas constitucionales, llegando a imponer a Primo de Rivera su jura como Presidente del Consejo pese a sus reticencias. El nuevo r\u00e9gimen se presentaba como provisional, de transici\u00f3n hacia unas nuevas cortes y un gobierno civil. Alfonso XIII se comport\u00f3 acorde a las circunstancias de un sistema liberal, pero olig\u00e1rquico. No hizo m\u00e1s que repetir un papel de arbitro involuntario, dando el gobierno a una nueva mayor\u00eda, del mismo modo que hab\u00eda hecho durante todo su reinado, m\u00e1s a\u00fan ante la desbandada y la incapacidad del gobierno a la hora de enfrentarse al golpe.<\/p><h6><span style=\"color: #000080;\"><a style=\"color: #000080;\" name=\"_Toc44149140\"><\/a><strong>La Bibliograf\u00eda de la Dictadura<\/strong><\/span><\/h6><p>Antes de analizar la diversa bibliograf\u00eda sobre el periodo tenemos que constatar la falta de biograf\u00edas sobre Miguel Primo de Rivera. Hay varios vol\u00famenes de historia familiar, y una centrada en su persona (de Ram\u00f3n Tamames en 2004, de quien rese\u00f1aremos otro estudio sobre el periodo que public\u00f3 tiempo despu\u00e9s) que nos aportan numerosos detalles, pero no existe a\u00fan una gran biograf\u00eda de referencia centrada en su persona y que explore en profundidad su figura. Solo hay ligeras rese\u00f1as biogr\u00e1ficas en el libro anterior de Tusell, y en menor medida en los siguientes.<\/p><p>Como anunciaba Tusell, la primera monograf\u00eda can\u00f3nica que nos encontramos respecto a la Dictadura es la publicada en 1983 por Shlomo Ben-Ami. Este autor hace referencia a encuentros entre Primo de Rivera y el Rey durante el proceso conspirativo, incluso con una posible visita a San Sebasti\u00e1n en los d\u00edas previos (que Tusell ignora, pero Ben-Ami tampoco desarrolla, present\u00e1ndolo como un rumor). M\u00e1s all\u00e1 de este detalle, encontramos en esta obra una tesis muy similar a la anterior: la conspiraci\u00f3n aqu\u00ed es militar, limit\u00e1ndose al Cuadril\u00e1tero y Sanjurjo, el golpe se adelant\u00f3 un d\u00eda al ser ya pr\u00e1cticamente vox populi, solo hubo sublevaci\u00f3n como tal en Barcelona y Zaragoza (y quiz\u00e1 Bilbao). Primo estaba aislado del estamento militar, incluso hubo posibilidad de contragolpe por parte de otros generales, \u201cpero el <em>bluff<\/em> de Primo de Rivera tuvo \u00e9xito\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>, gracias a crear la impresi\u00f3n de ser el due\u00f1o de la situaci\u00f3n, a su favorable acogida por la prensa y la opini\u00f3n p\u00fablica, y debido a la falta de vigor por parte del gobierno para luchar, pese a no ser indiferente. El manifiesto \u201cestaba imbuido de la ret\u00f3rica cl\u00e1sica de los pronunciamientos\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>. Santiago Alba se erige en chivo expiatorio del viejo r\u00e9gimen por representar \u201clos intereses ego\u00edstas del centro par\u00e1sito y moribundo\u201d<sup>10<\/sup> que subyugaba a la econom\u00eda catalana, por intentar soluciones civiles y diplom\u00e1ticas frente a la dial\u00e9ctica de las bayonetas del ej\u00e9rcito de \u00c1frica y por personificar la imposici\u00f3n de la autoridad civil frente a la militar. Respecto al papel del monarca, Ben-Ami considera que \u201cen la pr\u00e1ctica constitucional del sistema de la Restauraci\u00f3n, el Rey era la fuente suprema de poder, y un intento del gobierno de Garc\u00eda Prieto de luchar para mantenerse en el poder sin el apoyo del Rey habr\u00eda sido un paso tan revolucionario como el de Primo de Rivera, cuyo golpe de Estado pronto terminar\u00eda en una familiar \u2018crisis oriental\u2019\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>. Alfonso XIII se habr\u00eda visto como due\u00f1o de la situaci\u00f3n, y una vez convencido de la lealtad a su figura de las principales guarniciones, decidi\u00f3 rechazar la solicitud del Gobierno de convocar Cortes para el d\u00eda 17 de septiembre (con las responsabilidades en el orden del d\u00eda), provocando la dimisi\u00f3n del mismo. El Gobierno cay\u00f3 m\u00e1s por la retirada del apoyo del monarca que por un colapso objetivo de su voluntad. El Rey se coloc\u00f3 en una posici\u00f3n extraparlamentaria y sancion\u00f3 con su autoridad la victoria de la fuerza, siendo adem\u00e1s plenamente consciente de que hab\u00eda violado la constituci\u00f3n, proporcionando la necesaria legitimidad al golpe. En relaci\u00f3n con su coalici\u00f3n de apoyo, si bien tambi\u00e9n nos presenta el golpe como puramente militar, Ben-Ami indica que \u201cse present\u00f3 a Primo como el leg\u00edtimo heredero del mito regeneracionista\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>, de la misma forma que bebi\u00f3 en las fuentes de la <em>revoluci\u00f3n desde arriba <\/em>de Maura<em>. <\/em>Tras la toma del poder, habr\u00eda entusiasmado a las clases m\u00e1s altas y las conservadoras del pa\u00eds, siendo la burgues\u00eda y la patronal catalana las que dieran \u201cel tono de euforia\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>. Tambi\u00e9n habr\u00eda existido una gran confianza por el nuevo r\u00e9gimen entre las clases medias y la iglesia. Desde los partidos, solo la Lliga Regionalista y la Uni\u00f3n Mon\u00e1rquica Nacional (tambi\u00e9n catalana) apoyaron inicialmente al golpe, pero los mauristas, los tradicionalistas e incluso la nueva derecha del PSP lo celebrar\u00edan con entusiasmo.<\/p><p>Coet\u00e1neo al libro de Tusell, 1987, encontramos la siguiente monograf\u00eda de la mano de M\u00aa Teresa Gonz\u00e1lez Calbet, y enfocada en el periodo inicial del Directorio Militar. De inicio afirma que \u201cparece claro que la postura del Rey fue la que decidi\u00f3 el golpe\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>. El Rey aprovecho el golpe para derribar un r\u00e9gimen moribundo, al que \u00e9l mismo boicoteaba y hacer efectivo as\u00ed su propio pensamiento. Frente a las tesis anteriores la autora ve detr\u00e1s del golpe dos l\u00edneas conspirativas diferentes. La primera proceder\u00eda de un sector de las Juntas Militares de Defensa de Barcelona, reformistas, antiolig\u00e1rquicos y poco afectos al monarca, y el otro ser\u00eda el Cuadril\u00e1tero que comenzar\u00eda sus trabajos en junio de 1923, marcados por su africanismo y proximidad al Rey. Primo de Rivera habr\u00eda actuado como enlace de estos dos grupos, para posteriormente liderar la sublevaci\u00f3n. Considera que hubo contactos entre los conspiradores y el Rey, y que este sab\u00eda algo del movimiento, pues las declaraciones a Salvatierra (la inevitabilidad de formar un gobierno militar) fueron hechas horas despu\u00e9s de la vuelta triunfal de Primo a Barcelona, tras el primer viaje conspirativo a Madrid, el 23 de junio, donde hubo entrevista entre el entonces Capit\u00e1n General de Barcelona y el monarca. Es m\u00e1s, Gonzalez Calbet cree que solo cuando a finales de agosto Maura expresa al Rey los peligros de que este encabece la presidencia de gobierno dictatorial, se abren las puertas \u201cpara que la direcci\u00f3n del movimiento caiga en manos de Primo.\u201d<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a> Para la autora \u201clos indicios de cierta connivencia entre el Rey y los futuros golpistas son m\u00faltiples\u201d<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>, si bien no existir\u00eda una prueba definitiva de su implicaci\u00f3n. Frente a la simple comunicaci\u00f3n telegr\u00e1fica que defiende Tusell, asegura conversaciones telef\u00f3nicas entre Primo y el mismo Alfonso XIII la noche del 12 al 13 durante el inicio del golpe, e incluso que este \u00faltimo lleg\u00f3 a cortar la comunicaci\u00f3n con el gobierno, retrasando inexplicablemente su regreso a Madrid: \u201cfue absolutamente decisiva la actitud de pasividad del Rey que permiti\u00f3 ganar tiempo a los sublevados\u201d<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>. As\u00ed, a lo largo del d\u00eda 14 la correlaci\u00f3n de fuerzas en el Ejercito se ir\u00e1 decantando hacia el golpe. El gobierno dimite ante la solicitud del Rey de reflexionar respecto a la sustituci\u00f3n de Primo y la convocatoria de Cortes. En ese mismo momento, le comunica a Garc\u00eda Prieto que encargar\u00e1 formar gobierno a Primo. Respecto a los apoyos, la autora se sorprende por la unanimidad del Ej\u00e9rcito a la hora de aprobar el golpe, y nos dice que \u201cla actitud de las clases y sectores sociales ante el golpe de Primo de Rivera es muy ilustrativa del estado de opini\u00f3n ante el sistema canovista. Ninguna fuerza social importante va a defender ya este sistema, a excepci\u00f3n de algunos pol\u00edticos o de \u00f3rganos de prensa que representaban intereses muy concretos, como <em>La \u00c9poca\u201d<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><strong>[18]<\/strong><\/a><\/em> . La burgues\u00eda en general, y sobre todo la industrial catalana, recogi\u00f3 con enorme simpat\u00eda el nuevo r\u00e9gimen, siendo posteriormente bien aceptado por las diversas patronales, los peque\u00f1os comerciantes y propietarios rurales, los agricultores y la iglesia. La reacci\u00f3n del movimiento obrero habr\u00eda sido muy escasa, por su debilidad organizativa en aquel momento. Las fuerzas pol\u00edticas m\u00e1s afines habr\u00edan sido adem\u00e1s de los catalanistas de la Lliga, los tradicionalistas, mauristas (con matizaciones del propio Maura) y el PSP. Conservadores y liberales din\u00e1sticos se habr\u00edan abstenido, sin mostrar inicialmente una oposici\u00f3n radical al mismo. Incluso los republicanos, que llegar\u00edan a ser sus mayores opositores, mostraron cierta indiferencia, llegando Lerroux a alabar aquella manifestaci\u00f3n de orden. En el fondo de todo ello estar\u00eda la oposici\u00f3n global existente al programa reformista de la Concentraci\u00f3n Liberal, tanto de los poderes f\u00e1cticos, como del resto de los partidos pol\u00edticos (din\u00e1sticos o no).<\/p><p>En 1991, Jos\u00e9 Luis G\u00f3mez Navarro present\u00f3 <em>El r\u00e9gimen de Primo de Rivera, <\/em>defini\u00e9ndolo como un caso mod\u00e9lico de las transiciones de un r\u00e9gimen liberal a uno democr\u00e1tico, cuando a consecuencia de la crisis de los primeros surgieron toda una serie de reg\u00edmenes dictatoriales en el periodo de entreguerras europeo. Frente al caso alem\u00e1n o italiano (pa\u00edses industrializados y con una experiencia democr\u00e1tica previa), Espa\u00f1a ver\u00eda la implantaci\u00f3n de un r\u00e9gimen dictatorial menos radical. Esta comparativa entre diferentes episodios europeos es una constante en todos los historiadores de la Dictadura, pero aqu\u00ed cobra una relevancia central en su estudio. Respecto a la actuaci\u00f3n del Rey, sigue la misma tesis de Gonz\u00e1lez Calbet: \u201cAlfonso XIII consideraba inevitable y deseaba un golpe de Estado militar al menos desde junio de 1923. Adem\u00e1s, conoc\u00eda los preparativos de los golpistas con total seguridad desde los primeros d\u00edas de septiembre, y con toda probabilidad, desde junio. Durante el verano, el propio Rey pens\u00f3 en encabezar el golpe. Al final, cuando \u00e9ste se produjo, D. Alfonso cortocircuit\u00f3 la acci\u00f3n del Gobierno. Es evidente que el Rey hubiera podido repudiar el movimiento militar, pero no s\u00f3lo no lo hizo, sino que lo sancion\u00f3 y lo regulariz\u00f3 concediendo poderes absolutos a Primo de Rivera\u201d<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>. G\u00f3mez Navarro resalta las conversaciones y la informaci\u00f3n ofrecida por los embajadores franc\u00e9s e ingl\u00e9s en los d\u00edas posteriores al golpe, donde el monarca se mostraba entusiasmado y totalmente implicado, present\u00e1ndose como verdadero director del proceso. No fue Alfonso XIII el responsable pol\u00edtico de implantar un r\u00e9gimen de excepci\u00f3n, pero s\u00ed el responsable jur\u00eddico y constitucional. La obra se centra en el an\u00e1lisis de la Dictadura, dedicando muy poco espacio al golpe en si mismo. Referente a la ejecuci\u00f3n, sigue la teor\u00eda de los dos grupos militares conjuntos, con diferentes intereses y procedencia, y respecto a los apoyos, ser\u00edan estos una coalici\u00f3n a posteriori de todas las \u201cfuerzas de orden\u201d.<\/p><p>Tendremos que esperar 15 a\u00f1os a la aparici\u00f3n de la \u00faltima gran monograf\u00eda dedicada al periodo. La publica Eduardo Gonz\u00e1lez Calleja en 2005 y recoge sucintamente todos los estudios anteriores hasta aquel momento, mencionando constantemente las diferentes hip\u00f3tesis de cada investigador. Aqu\u00ed aparece por primera vez una trama civil del golpe, con miembros del catalanismo conservador, e incluso personajes como el marques de Comillas o el conde Guell, que estar\u00edan al tanto de los preparativos. En resumen: \u201cel Rey tuvo [\u2026] una clara responsabilidad en el deterioro de la situaci\u00f3n pol\u00edtica. Tras haberse impuesto como \u2018obst\u00e1culo tradicional\u2019 en las varias tentativas de democratizaci\u00f3n del sistema mediante el uso abusivo de la prerrogativa regia y el aliento del militarismo en detrimento del poder civil, Don Alfonso instrumentaliz\u00f3 la amenaza castrense que se cern\u00eda sobre el r\u00e9gimen parlamentario para potenciar su propio papel, pasando de \u00e1rbitro a actor fundamental del juego pol\u00edtico\u201d<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a> Sus declaraciones a favor de un gobierno personal y autoritario habr\u00edan sido m\u00e1s numerosas de lo hasta ahora visto. Solo en verano tras consultar a diversos lideres pol\u00edticos \u201cdesisti\u00f3 de su empe\u00f1o y dej\u00f3 el camino expedito a los conspiradores militares\u201d<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a>. Gonzalez Calleja a\u00f1ade una tercera conspiraci\u00f3n militar a las ya vistas, separando del intento del Cuadril\u00e1tero la de Aguilera, de car\u00e1cter bonapartista, buscando un movimiento regenerador de car\u00e1cter liberal-democr\u00e1tico. Es a esta \u00faltima conspiraci\u00f3n a la que se a\u00f1ade Primo en un principio, para posteriormente liderar el resto una vez que Aguilera queda desprestigiado tras los incidentes de Julio (que en realidad habr\u00edan sido una primera y precaria intentona de Aguilera, fracasada). Los incidentes durante la Diada del d\u00eda 11 habr\u00edan adelantado los sucesos. Para el autor s\u00ed habr\u00eda existido una confrontaci\u00f3n entre el monarca y Primo de Rivera, al intentar el primero imponer los habituales procedimientos establecidos para la resoluci\u00f3n de crisis de los gobiernos constitucionales, mediante consultas a los partidos, que finalmente fueron desestimadas ante las amenazas de los golpistas. Respecto a los apoyos al golpe, la \u00e9lite restauracionista habr\u00eda sido la menos entusiasta, siendo los liberales albistas los m\u00e1s cr\u00edticos. El resto habr\u00eda oscilado entre el silencio y la adhesi\u00f3n a un r\u00e9gimen visto como \u201c\u2019medida quir\u00fargica\u2019 de saneamiento del sistema pol\u00edtico, pero confiando en su transitoriedad y en la ponderaci\u00f3n de sus reformas\u201d<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a>. Toda esta base social sustentadora de la Dictadura se ir\u00eda desmovilizando a partir de 1926 cuando se vayan desvinculando amplios sectores intelectuales, pol\u00edticos y sociales, as\u00ed como parte del Ej\u00e9rcito y la propia Corona. \u00a0<\/p><p>Por \u00faltimo rese\u00f1aremos someramente la monograf\u00eda m\u00e1s reciente sobre el periodo, publicada por Ram\u00f3n Tamames en 2008 y prologada por Fernando Garc\u00eda de Cort\u00e1zar. Unos a\u00f1os antes hab\u00eda publicado con Xavier Casals la \u00fanica biograf\u00eda de Primo que podemos encontrar. No aporta ninguna tesis nueva, es una historia novelada, con mucho anecdotario, poco an\u00e1lisis y demasiados axiomas, siendo un refrito de obras anteriores y visiones contempor\u00e1neas a los hechos (sobre todo las de Eduardo Aun\u00f3s desde las visiones favorables a la Dictadura, y Joaqu\u00edn Maur\u00edn desde las cr\u00edticas). Pero s\u00ed nos ayuda en gran medida a hacernos una idea de cierta opini\u00f3n <em>mainstream <\/em>existente sobre el asunto. Acepta la tesis de las dos conjuras militares de Gonz\u00e1lez Calbet (llegando a afirmar que Primo era el <em>Papa Negro<\/em>, el presidente de las Juntas). El General es una figura de enorme prestigio y capacidad, que recoge la unanimidad de buena parte del ej\u00e9rcito y la sociedad espa\u00f1ola, elaborando en sus notas de aquellos meses un \u201c<em>manual del golpe de Estado- <\/em>que no tendr\u00eda que envidiar a la <em>T\u00e9cnica <\/em>que luego escribir\u00eda Curzio Malaparte\u201d<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a>. Durante esos meses estivales, varias muestras p\u00fablicas de apoyo le habr\u00edan autoconvencido de una especie de plebiscito a su persona, decidi\u00e9ndose a dar el golpe. El Rey estaba totalmente al corriente de los preparativos, perjurando varias veces sin disimulo, pues en realidad: \u201cla suerte a favor de Primo de Rivera estaba echada: el <em>borboneo, <\/em>aunque en circunstancias <em>sui generis<\/em>, volvi\u00f3 a funcionar\u201d<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a>. Para el autor, \u201cdar el golpe era absolutamente inconcebible sin contar con la cooperaci\u00f3n del monarca\u201d<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a> Pero en numerosas ocasiones encontraremos a lo largo del volumen que Tamames se apunta a unas tesis y a sus contrarias, si bien por regla general es muy cr\u00edtico con el monarca, y ben\u00e9volo con el dictador: \u201clo que intent\u00f3 Primo de Rivera: ampliar las clases medias y conseguir un pa\u00eds m\u00e1s estable. Pero no lo logr\u00f3, a pesar de sus indudables avances econ\u00f3micos-sociales. Le falt\u00f3 tiempo y sobre todo\u2026<em>doctrina\u201d<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\"><strong>[26]<\/strong><\/a><\/em> . La Dictadura fue una ocasi\u00f3n perdida para cambiar el rumbo de la historia de Espa\u00f1a, posiblemente por no haber \u201c<em>dado m\u00e1s cuerda <\/em>a algunos de sus grandes colaboradores como Calvo Sotelo, Aun\u00f3s o el propio Guadalhorce\u201d<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a>.<\/p><h6><span style=\"color: #000080;\"><a style=\"color: #000080;\" name=\"_Toc44149141\"><\/a><strong>3.\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><strong>Las Historias del Rey y su Reinado<\/strong><\/span><\/h6><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Alfonso XIII tiene una ingente cantidad de biograf\u00edas dedicadas, siendo uno de los personajes m\u00e1s discutidos dentro de la historiograf\u00eda espa\u00f1ola. En este espacio vamos a revisar los puntos de vista m\u00e1s representativos respecto a la presentaci\u00f3n de su figura en los \u00faltimos a\u00f1os, pues recogen la mayor\u00eda de las l\u00edneas historiogr\u00e1ficas anteriores, comenzando por aquellas m\u00e1s favorables a su figura y labor para terminar con las m\u00e1s cr\u00edticas.<\/p><p>Ya hemos identificado con anterioridad a Carlos Seco Serrano como el historiador m\u00e1s influyente a la hora de trasmitir una imagen positiva del monarca y su reinado en las \u00faltimas d\u00e9cadas. En las conferencias que alud\u00edamos nos presenta un personaje m\u00e1s que criticado, difamado, sobre todo respecto a su posici\u00f3n durante el golpe. Solo en 1923 se le habr\u00eda planteado una disyuntiva entre observar la Constituci\u00f3n o oponerse a sus deberes con Espa\u00f1a, pero siempre habr\u00eda abordado sus decisiones buscando <em>el pa\u00eds real.<\/em> El golpe fue \u201cuna reacci\u00f3n contra el terrorismo \u00e1crata desencadenado en Barcelona durante la dif\u00edcil postguerra mundial, y contra el desbordamiento de las reivindicaciones regionalistas\u201d<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a>. Las comunicaciones telegr\u00e1ficas de Primo desmienten cualquier implicaci\u00f3n del monarca. Solo acept\u00f3 la Dictadura cuando comprob\u00f3 \u201cque una inmensa mayor\u00eda del pa\u00eds la respaldaba, en vista del estado de descomposici\u00f3n y de impotencia a que hab\u00eda llegado la clase pol\u00edtica\u201d<sup>28<\/sup>. El fracaso posterior \u201cde la Dictadura en su intento de renovar sobre bases reales el artificioso partidismo de la Restauraci\u00f3n, implic\u00f3 el fracaso de la monarqu\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a><\/p><p>Javier Tusell y Genoveva Queipo de Llano publicaron su biograf\u00eda de Alfonso XIII en 2003. Nos presentan una imagen compasiva con la actuaci\u00f3n real, sin llegar a los excesos de Seco Serrano. Respecto a su estudio de dos d\u00e9cadas atr\u00e1s encontramos dos ligeras diferencias: \u201cno puede extra\u00f1ar que [Primo] desempe\u00f1ara un papel de cierta relevancia de cara a las Juntas de Defensa\u201d<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a> y el golpe deja de ser un ejemplo exitoso, pasando a ser una apuesta valiente y arriesgada: \u201csi el golpe de Estado triunf\u00f3, la raz\u00f3n estriba a que a la audacia de los conspiradores s\u00f3lo se contrapuso un vac\u00edo de poder\u201d<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\">[31]<\/a>. Respecto al papel del monarca en la preparaci\u00f3n y ejecuci\u00f3n del golpe, Tusell aprovecha para ratificarse en sus tesis e incidir en su interpretaci\u00f3n de aquellos episodios m\u00e1s relevantes y contradictorios, puestos en duda por los libros posteriores a su <em>Radiograf\u00eda. <\/em>La principal prueba de cargo para probar la inocencia del Rey ser\u00eda \u201cel archivo privado de Primo de Rivera, [que] no permite concluir, en absoluto, que los conspiradores dieran por supuesta una inclinaci\u00f3n adquirida e irrevocable del monarca hacia ellos, ni menos a\u00fan que \u00e9ste fuera el promotor de la conspiraci\u00f3n contra el r\u00e9gimen liberal\u201d<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\">[32]<\/a>. Imposible probar la existencia de algo que, seg\u00fan el autor, no existi\u00f3. La situaci\u00f3n pol\u00edtica existente era grave, pero su resultado no garantizaba para nada el triunfo de un golpe. El Rey mostr\u00f3 durante toda su ejecuci\u00f3n una actitud que reflejaba su desconocimiento y sorpresa ante los acontecimientos, as\u00ed como resistencia a ejercer el papel que solicitaban los golpistas. Reitera que con Alba se refiri\u00f3 desde\u00f1osamente a Primo (<em>pavo real<\/em>), y no le retiro la confianza a Garc\u00eda Prieto, sino que solo le solicit\u00f3 reflexionar. Fue amenazado por los golpistas a tomar una decisi\u00f3n y aun as\u00ed se impuso a ellos guardando cierta compostura constitucional, mediante una f\u00f3rmula intermedia de jura como Presidente del Consejo ante el Ministro de Justicia saliente. La verdadera violaci\u00f3n de la Constituci\u00f3n habr\u00eda venido posteriormente, al evitar la reuni\u00f3n del parlamento. Siempre crey\u00f3 que ser\u00eda un breve par\u00e9ntesis restaurador. Quiz\u00e1 fue \u201cimprudente y ligero, [\u2026y] tuvo su propia tentaci\u00f3n autoritaria, siempre temporal y con el apoyo del ej\u00e9rcito y la clase pol\u00edtica, pero abort\u00f3 apenas nacida\u201d<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\">[33]<\/a>. Todos los testigos directos le exculparon y advirti\u00f3 inmediatamente a franceses e ingleses que no hab\u00eda jugado papel alguno en la conspiraci\u00f3n. En definitiva, nunca pudo oponerse, pues \u201cno hubo un autentico apoyo social frente al golpe ni tan siquiera existi\u00f3 un deseo por parte del propio Gobierno de mantenerse en el poder\u201d<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\">[34]<\/a>, la opini\u00f3n p\u00fablica estuvo mayoritariamente con los golpistas.<\/p><p>Tambi\u00e9n de 2003 data el volumen <em>Alfonso XIII, un pol\u00edtico en el trono, <\/em>donde varios especialistas dan su visi\u00f3n sobre el monarca. Podemos encontrar en \u00e9l diferentes posiciones respecto al papel real en la llegada de la Dictadura. Mercedes Cabrera elude entrar en la disputa: \u201cpoco importa si el Rey conoci\u00f3 de antemano los preparativos\u201d<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\">[35]<\/a>. Habr\u00eda estado convencido de tener detr\u00e1s a todo el pa\u00eds, as\u00ed como de haber obedecido el esp\u00edritu y la letra del primer art\u00edculo constitucional que se\u00f1alaba como sus deberes servir y salvar a la patria. Durante aquellos d\u00edas su mayor irritaci\u00f3n habr\u00eda sido provocada por la visita de los presidentes de las c\u00e1maras disueltas (Romanones y Melquiades \u00c1lvarez) que fueron a recordarle en noviembre <em>su obligaci\u00f3n <\/em>de convocar nuevas Cortes. Gestion\u00f3 la llegada de Primo como si se tratara de un relevo gubernamental m\u00e1s y acept\u00f3 la suspensi\u00f3n de la Constituci\u00f3n, primer acto del Directorio. \u201cAlfonso XIII hab\u00eda decidido anteponer los supuestos deberes para con Espa\u00f1a a la defensa del orden constitucional\u201d<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\">[36]<\/a>.<\/p><p>Carolyn P. Boyd, una de las mejores investigadoras del pretorianismo y la influencia militar en la Espa\u00f1a contempor\u00e1nea, define el golpe como \u201cla culminaci\u00f3n de un prolongado pulso entre la oficialidad- o las facciones de descontentos en su seno- y los pol\u00edticos civiles, bajo presi\u00f3n para democratizar y civilizar las estructuras pol\u00edticas de la naci\u00f3n.\u201d<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\">[37]<\/a>. Alfonso XIII habr\u00eda alentado las insubordinaciones militares, debilitando el sistema parlamentario. Apoya la tesis de las tres ramas de la conspiraci\u00f3n, remarcando que el \u201cCuadril\u00e1tero era ciegamente leal a Alfonso XIII\u201d<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\">[38]<\/a>. Cree que el monarca se mantuvo deliberadamente distante de la preparaci\u00f3n, pero que la evidencia sugiere que estaba informado y no hizo nada por detenerla. Todas las guarniciones, menos Madrid, Barcelona y Zaragoza, quedaron a expensas de las \u00f3rdenes del Rey. Al final su inacci\u00f3n fue decisiva, incomunic\u00e1ndose en San Sebastian mientras sondeaba la opini\u00f3n de la oficialidad. En definitiva, el Rey contribuy\u00f3 decisivamente a la debilidad civil y a la disposici\u00f3n militar a intervenir en pol\u00edtica.<\/p><p>Por \u00faltimo, G\u00f3mez Navarro se encarga en este libro del cap\u00edtulo dedicado a la Dictadura, reelaborando sus tesis anteriores: desde el fin de la I Guerra Mundial, Alfonso XIII fue convenci\u00e9ndose de que un r\u00e9gimen liberal en crisis como el espa\u00f1ol no pod\u00eda enfrentarse a la amenaza de las fuerzas revolucionarias existentes, lo que le llev\u00f3 a \u201cuna cr\u00edtica general del funcionamiento de todas las instituciones liberales en Espa\u00f1a: partidos, gobierno y Cortes\u201d<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\">[39]<\/a>. Reitera la responsabilidad del Rey en base a los mismos argumentos que utiliz\u00f3 en su obra de 1991, siendo el principal que al firmar el Decreto que conced\u00eda poderes ilimitados a Primo rompi\u00f3 el propio r\u00e9gimen constitucional.<\/p><p>La \u00faltima biograf\u00eda que vamos a rese\u00f1ar es la publicada por Gabriel Cardona en 2010, muy cr\u00edtica con la figura del monarca. Exmilitar de la UMD, fue un historiador con numerosas obras sobre el periodo y sobre la historia militar espa\u00f1ola del siglo XX. Durante su reinado, Alfonso XIII no hizo m\u00e1s que intentar recuperar y asumir plenamente las competencias m\u00e1ximas que le otorgaba la Constituci\u00f3n, tratando a toda la clase pol\u00edtica como sus sirvientes. Pese a ello, nos dice respecto al golpe que el Rey \u201cno intervino directamente, quiz\u00e1 porque el golpe le parec\u00eda inevitable, dado el desprestigio de los pol\u00edticos, pues si no se pronunciaba el general Primo de Rivera, lo har\u00eda cualquier otro\u201d<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\">[40]<\/a>. El golpe pareci\u00f3 fracasar en sus primeras 24 horas, con numerosos generales en contra (Heredia, jefe del Estado Mayor, o Cabanellas), pero al final Alfonso XIII ser\u00eda la palanca que lo hizo triunfar, actuando como de costumbre, desautorizando a su Gobierno frente al poder militar. \u201cSinti\u00e9ndose en peligro, Alfonso XIII acept\u00f3 un golpe militar que no s\u00f3lo lo defend\u00eda a \u00e9l, sino tambi\u00e9n a las oligarqu\u00edas tradicionales\u201d<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\">[41]<\/a>. Cardona nos presenta una hip\u00f3tesis nueva: probablemente si hubiera seguido el procedimiento habitual, el nombramiento de Primo habr\u00eda sido aceptado por la mayor\u00eda parlamentaria. Pero al impedir la apertura del Parlamento, proclamar el Estado de Guerra, suspender la Constituci\u00f3n y sustituir los ayuntamientos por comisiones gestoras, se instituyo un nuevo r\u00e9gimen totalmente inconstitucional. Este r\u00e9gimen autoritario habr\u00eda sido muy bien visto por aristocracia, militares, burgues\u00eda e iglesia, pero supuso el canto del cisne para la propia instituci\u00f3n mon\u00e1rquica.<\/p><h6><span style=\"color: #000080;\"><a style=\"color: #000080;\" name=\"_Toc44149142\"><\/a><strong>4.\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><strong>El Golpe en la Prensa<\/strong><\/span><\/h6><p>El 12 de septiembre de 1923, <em>ABC<\/em> dedicaba gran espacio a las \u201cc\u00ednicas provocaciones de los separatistas\u201d<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\">[42]<\/a>, no solo vistas durante el homenaje a Casanova durante la Diada del d\u00eda anterior, sino tambi\u00e9n en Vitoria, y prof\u00e9ticamente se\u00f1alaba: \u201ctodo eso sigue y seguir\u00e1, sin que nadie se preocupe seriamente de corregirlo y es natural que de su fruto\u201d<sup>40<\/sup>. Desde un par de a\u00f1os antes, esta cabecera apostaba claramente por una soluci\u00f3n autoritaria, de forma que no nos sorprender\u00e1 que sea de las que mejor acojan el golpe. As\u00ed nos presentar\u00e1 el d\u00eda 13 <em>un grave movimiento militar<\/em>, si bien tiene mucho cuidado en tomar cualquier tipo de partido. Tangencialmente, nos informa que el gobierno ha decidido destituir a Primo, que Aizpuru le requiri\u00f3 a deponer su actitud y que \u201cseguramente, el marqu\u00e9s de Estella decidi\u00f3 en el acto adelantar los acontecimientos preparados\u201d<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\">[43]<\/a>. No hay referencia alguna al papel del monarca, m\u00e1s all\u00e1 de relatar su agenda. El d\u00eda 14 nos presenta en portada las fotos de los <em>jefes del movimiento militar:<\/em> Primo, Cavalcanti, Saro y Berenguer, as\u00ed como titula <em>La protesta militar contra el gobierno y los pol\u00edticos. <\/em>Por ahora, el pa\u00eds habr\u00eda recibido los acontecimientos con <em>tranquila expectaci\u00f3n, <\/em>ni le contrar\u00edan ni le entusiasman. Pero todos sus textos son claramente favorables al pronunciamiento, dando el golpe por exitoso e incluso con art\u00edculos laudatorios, pero aun an\u00f3nimos de alg\u00fan general, la adhesi\u00f3n de la Confederaci\u00f3n Patronal Espa\u00f1ola y las primeras declaraciones del Dictador y su exitoso ba\u00f1o de masas durante la inauguraci\u00f3n de la Exposici\u00f3n del Mueble. Publican tambi\u00e9n el manifiesto de Primo, y el Capit\u00e1n General de Madrid, Mu\u00f1oz Cobo asegura que solo esperan la resoluci\u00f3n del Rey, del que anuncian su llegada a la capital pero sin posicionarlo (en el and\u00e9n de partida \u201cel Monarca se detuvo a conversar brevemente con un grupo que formaban los exministros se\u00f1ores Gasset, Matos y Rivas. No se hizo alusi\u00f3n al asunto del d\u00eda, habl\u00e1ndose solo de los incidentes promovidos por los separatistas en Barcelona\u201d<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\">[44]<\/a>). Tambi\u00e9n se alude a que el Gobierno \u201ctiene el prop\u00f3sito decidido de no presentar la dimisi\u00f3n al Monarca\u201d<a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\">[45]<\/a>. En el ejemplar de este d\u00eda 14 encontramos numerosos pasajes cortados por la censura, pero se trata de la censura gubernamental que busca limar el apoyo al golpe. A partir del d\u00eda siguiente, se instaurar\u00e1 una censura militar de signo contrario, pero de la que no encontraremos muestras en <em>ABC<\/em>. El d\u00eda 15 nos informan de la dimisi\u00f3n del Gobierno aceptada por el Rey, la llamada a Primo de Rivera a formar <em>Ministerio<\/em> y la constituci\u00f3n del Directorio <em>de generales. <\/em>En ning\u00fan momento se manifiestan las intenciones del monarca, presentado siempre como una figura neutral y pasiva a los acontecimientos. Solo hay una peque\u00f1a nota que nos informa que Alfonso XIII y Primo han conversado telef\u00f3nicamente. A partir del d\u00eda 16 el peri\u00f3dico perder\u00e1 el tono de neutralidad benevolente para convertirse en todo un ejemplo de hagiograf\u00eda hacia el nuevo r\u00e9gimen y el Dictador. Durante los siguientes d\u00edas todo ser\u00e1n alabanzas, adhesiones, felicitaciones y constataci\u00f3n de la ingente actividad desarrollada por el nuevo gobierno. Tambi\u00e9n se referir\u00e1n los diferentes posicionamientos de los pol\u00edticos din\u00e1sticos o incluso de los socialistas, presentados siempre en t\u00e9rminos de abandono o expectaci\u00f3n. Tendremos que esperar al d\u00eda 20 para ver en portada la primera foto del Rey con el Directorio, pero en ning\u00fan momento durante aquellos d\u00edas se reflejar\u00e1 la m\u00e1s m\u00ednima insinuaci\u00f3n respecto al posicionamiento del monarca. Se limita a su funci\u00f3n constitucional, firmando todo lo que se le presenta y cuid\u00e1ndose mucho de involucrarlo en un sentido u otro. Con variaciones, este ser\u00e1 el tono utilizado respecto al monarca en los tres peri\u00f3dicos que analizamos, su figura es tratada como un actor pasivo a los acontecimientos, una magistratura superior, que pese a ser decisiva, est\u00e1 por encima de los vaivenes pol\u00edticos.<\/p><p><em>El Sol<\/em> nos anuncia el d\u00eda 12 que posiblemente el Gobierno nombrar\u00eda ese mismo d\u00eda un nuevo Gobernador Civil para Barcelona, \u201ccargo que desde hace a\u00f1os presenta siempre bastantes dificultades\u201d<a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\">[46]<\/a>. El golpe es recibido como <em>rebeli\u00f3n militar, <\/em>el gobierno se esforzar\u00eda por aparentar tranquilidad frente a un Primo sublevado que pedir\u00eda \u201cal Rey que aparte a los pol\u00edticos de la gobernaci\u00f3n del Estado\u201d<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\">[47]<\/a>. Si <em>ABC<\/em> nos daba el d\u00eda 14 una visi\u00f3n donde todo ya estaba decidido y solucionado, <em>El Sol <\/em>por el contrario presenta una situaci\u00f3n de claro impasse pol\u00edtico, donde <em>Primo y Sanjurjo <\/em>est\u00e1n dispuestos a sostener su actitud pase lo que pase, incluso en un posible uso de la fuerza, y todos esperan \u201cla llegada del Monarca, a qui\u00e9n se le ha reservado con toda galanter\u00eda la ardua misi\u00f3n y la seria responsabilidad de decidir\u201d<a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\">[48]<\/a>. Se presentan las reacciones de todo el espectro pol\u00edtico, desde los comunistas a los conservadores din\u00e1sticos, e incluso se refleja el malestar del Gobierno ante el retraso en la llegada del Rey, pero ese mismo d\u00eda en portada ya encontramos un editorial que alaba sutilmente los hechos, relacion\u00e1ndolos con la aparici\u00f3n de las Juntas en 1917: \u201c\u00a1L\u00e1stima que se haya puesto un trecho de seis a\u00f1os entre el prop\u00f3sito y la realizaci\u00f3n!\u201d<sup>48<\/sup>. El d\u00eda 16 anuncia la resoluci\u00f3n del golpe, con la llegada del Rey a Madrid, la toma del poder por el Directorio y el Estado de Guerra decretado, pasando el d\u00eda siguiente a remarcar el cambio pol\u00edtico que el nuevo r\u00e9gimen supone bajo el gran titular de \u201cSe han suprimido los cargos de presidente del Consejo, ministro y subsecretario\u201d<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\">[49]<\/a>. Tambi\u00e9n a partir de este d\u00eda avisar\u00e1 a sus lectores que la publicaci\u00f3n ha sido revisada por la censura militar. Durante todo este tiempo presentar\u00e1n los hechos de forma imparcial, recogiendo todo tipo de impresiones y reacciones, pero sin marcar claramente la l\u00ednea editorial del diario. Solo el d\u00eda 20 encontraremos otro suelto donde se reconoce el \u00e9xito del movimiento pero se le critica levemente por su populismo antipol\u00edtico. Tendremos que esperar al d\u00eda 27, cuando en un editorial en su portada, sin firmar, marque claramente el apoyo al golpe: \u201cCuando ya la situaci\u00f3n de Espa\u00f1a parec\u00eda insostenible, cuando los males que nosotros nacimos para combatir hab\u00edan llegado al punto de arrojar al pa\u00eds en la disoluci\u00f3n, un alzamiento militar ha venido a barrerlos. Apoyamos leal y resueltamente esta situaci\u00f3n: primero, porque era la \u00fanica posible, y segundo, porque empieza a cumplir nuestro programa, y seguimos creyendo, como el primer d\u00eda, que en nuestro programa est\u00e1 la salvaci\u00f3n de la Patria\u201d<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\">[50]<\/a>. El mismo Ortega y Gasset ratificar\u00e1 la adhesi\u00f3n con un articulo en portada semanas despu\u00e9s: \u201csi el movimiento militar ha querido identificarse con la opini\u00f3n p\u00fablica y ser plenamente popular, justo es decir que lo ha conseguido por entero\u201d<a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\">[51]<\/a>.<\/p><p>En <em>El liberal<\/em> s\u00ed que encontraremos una visi\u00f3n m\u00e1s cr\u00edtica respecto a los hechos, pero r\u00e1pidamente ser\u00e1 intervenido por la censura. Ya el d\u00eda 12 abr\u00edan en portada con un art\u00edculo de Unamuno donde solicita a Alba, como Ministro de Estado, que \u201crepublicanice\u201d la corona. El golpe se presenta el d\u00eda 13 como dificultades del Gobierno, titulando \u201clos partidarios de la guerra en Marruecos y los responsables del Desastre, apremian con serias conminaciones\u201d<a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\">[52]<\/a>. El 14 ante la confirmaci\u00f3n del golpe titula en primera p\u00e1gina \u201c\u00bfQu\u00e9 hace el Rey? \u00bfQu\u00e9 hace el parlamento?, El Pueblo, como las guarniciones, en actitud expectante\u201d<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\">[53]<\/a>, los golpistas son <em>el gran somaten<\/em>, la cabeza del <em>partido de la guerra.<\/em> Avisan de la dificultad de concretar los acontecimientos debido a la censura y reflejan ampliamente los diferentes informes contradictorios respecto a la situaci\u00f3n y llegada del Rey. Desde el d\u00eda 15 ya avisan que est\u00e1n bajo los efectos de la censura militar, pero aun as\u00ed titulan que el Rey lleg\u00f3, \u201c<em>por fin\u201d, <\/em>y el tono general de todos sus art\u00edculos denota la responsabilidad y el juego del monarca, as\u00ed como de la alegr\u00eda de los sectores m\u00e1s reaccionarios. Como ejemplo, al anunciar la despedida triunfal de Primo de Barcelona subtitulan: \u201cSe da un \u00a1Viva el Mussolini espa\u00f1ol! y el obispo le bendice\u201d<a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\">[54]<\/a>. Este ser\u00e1 el acento utilizado durante los siguientes d\u00edas, remarcando el entusiasmo militar, cargando las tintas sobre otras dictaduras en las noticias internacionales y llegando a publicar alg\u00fan art\u00edculo de opini\u00f3n con cr\u00edticas moderadas como el de Angel Ossorio el d\u00eda 18, o el de Juan Guixe el d\u00eda 20. <em>El liberal <\/em>imprimir\u00e1 todos sus textos tirando siempre de iron\u00eda y doble sentido: \u201cLa \u2018Gaceta\u2019 sale cada d\u00eda mejor. Las disposiciones de ayer\u201d<a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\">[55]<\/a>, en un lenguaje ambivalente y al l\u00edmite del desbordamiento, muy f\u00e1cil de descifrar probablemente para sus lectores.<\/p><h6><span style=\"color: #000080;\"><a style=\"color: #000080;\" name=\"_Toc44149143\"><\/a><strong>5.\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><strong>Conclusiones<\/strong><\/span><\/h6><p>Respecto a la posici\u00f3n de Alfonso XIII en relaci\u00f3n con el golpe, la primera conclusi\u00f3n que podr\u00edamos extraer tras analizar esta bibliograf\u00eda es la disonancia que encontramos entre cierta unanimidad de los diferentes investigadores a la hora de establecer los hechos y las fuentes utilizadas y por otro lado, la disparidad de conclusiones que se realizan de las mismas. Estamos ante un suceso donde el posicionamiento y los sesgos de cada autor definen enormemente la exegesis de un acontecimiento que se muestra sumamente maleable. Tusell es completamente honesto en la utilizaci\u00f3n de fuentes de su <em>Radiograf\u00eda, <\/em>pone a nuestra disposici\u00f3n la totalidad de las existentes, incluso las m\u00e1s divergentes para sus tesis, hasta el punto de que ser\u00e1n pr\u00e1cticamente las mismas posteriormente utilizadas por el resto de historiadores. Pero entre su interpretaci\u00f3n y la de Gonz\u00e1lez Calbet, G\u00f3mez Navarro, Cabrera, Boyd, Gonz\u00e1lez Calleja o Cardona media un abismo. De aqu\u00ed mismo deriva la segunda conclusi\u00f3n, en realidad no estamos ante una verdadera disputa historiogr\u00e1fica. Encontramos cierta coincidencia entre todos estos \u00faltimos investigadores a la hora de evaluar la actuaci\u00f3n del monarca. Es m\u00e1s que probable que conociera con anterioridad los preparativos o al menos la intenci\u00f3n de sublevarse de los golpistas, el movimiento coincidi\u00f3 totalmente con los deseos y la interpretaci\u00f3n que el propio Rey hac\u00eda del proceso pol\u00edtico seg\u00fan todas las fuentes, su comportamiento durante la ejecuci\u00f3n del golpe ayudo sin lugar a dudas a que este triunfara, en ning\u00fan momento tomo decisi\u00f3n alguna contraria al mismo o mostr\u00f3 cualquier atisbo de oposici\u00f3n, pudo sentirse en alg\u00fan momento presionado por las circunstancias pero manteniendo siempre las mejores relaciones con los golpistas, y sobre todo, pese al intento de revestir sus decisiones con una p\u00e1tina constitucional, refrend\u00f3 de buena gana todas las disposiciones surgidas del Directorio que en cuesti\u00f3n de d\u00edas anularon el r\u00e9gimen constitucional existente. En definitiva, podr\u00eda tener raz\u00f3n Malaparte cuando indicaba la figura del Rey como indispensable para el \u00e9xito del golpe. Incidiendo m\u00e1s o menos en unos episodios o en otros, cargando m\u00e1s o menos las tintas en su actuaci\u00f3n y personalidad, pero la gran mayor\u00eda de los investigadores estar\u00edan de acuerdo con este esquema general. Todos, menos la l\u00ednea que representan Seco Serrano y Tusell, que entronca directamente con toda la historiograf\u00eda benevolente y disculpatoria con la figura de Alfonso XIII que encontramos desde el mismo momento del golpe. Es la relevancia de ambos historiadores, la especificidad de la <em>Radiograf\u00eda <\/em>como \u00fanica monograf\u00eda al respecto, y el indudable apoyo que sus tesis encuentran en buena parte de la sociedad y los medios espa\u00f1oles, lo que convierte este asunto en un debate acalorado que en realidad no deber\u00eda llegar a ser<a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\">[56]<\/a>.<\/p><p>Referente a la caracterizaci\u00f3n del golpe podemos concluir que este tuvo un car\u00e1cter estrictamente militar y en su preparaci\u00f3n encontramos solo un reducido grupo de conspiradores. Estos hicieron una correcta lectura de la correlaci\u00f3n de fuerzas existente y por ello el golpe (m\u00e1s bien un pronunciamiento similar a ejemplos decimon\u00f3nicos) triunf\u00f3. Pero tambi\u00e9n echamos de menos mayor profundidad en el estudio que hasta ahora se ha realizado de la conspiraci\u00f3n. Los puntos de vista que se ofrecen son todos unidireccionales y sus fuentes proceden en su gran mayor\u00eda de los propios conspiradores. Creemos que hay campo para una mayor investigaci\u00f3n, de la misma forma que con los a\u00f1os comprobamos que las diferentes monograf\u00edas han ido ensanchando y aumentando los protagonistas y las tramas. Falta mayor profundidad en las reacciones y relaciones con el resto del Ej\u00e9rcito o con las fuerzas pol\u00edticas. El an\u00e1lisis que hemos hecho de la prensa de la \u00e9poca tambi\u00e9n concuerda con esta visi\u00f3n militarista del golpe, as\u00ed como de la amplia aceptaci\u00f3n por buena parte del establishment existente. Ambas caracter\u00edsticas son aceptadas por la pr\u00e1ctica totalidad de los autores. El golpe fue bien recibido y tuvo la adhesi\u00f3n posterior de las principales \u201cfuerzas del orden\u201d de la \u00e9poca y la benevolencia de la buena parte de la sociedad espa\u00f1ola. Pero esta adhesi\u00f3n fue a posteriori, ning\u00fan sector social habr\u00eda tenido protagonismo durante la preparaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de algunos militares.<\/p><p>Por \u00faltimo constatamos la desaparici\u00f3n de una l\u00ednea de investigaci\u00f3n muy seguida por la historiograf\u00eda marxista de d\u00e9cadas anteriores, un ejemplo podr\u00eda ser Tu\u00f1on de Lara, y que manten\u00eda la tesis de que el golpe abort\u00f3 un posible desarrollo democr\u00e1tico del sistema que en aquellos momentos protagonizar\u00eda el gobierno de Concentraci\u00f3n Liberal. La practica totalidad de los autores estiman que el sistema restauracionista se encontraba en una profunda crisis, con un Gobierno desnortado e incapaz de hacer frente siquiera a un pronunciamiento como este. No habr\u00eda existido posibilidad de un desarrollo democr\u00e1tico viable en aquel momento, ni en la intenci\u00f3n, ni en la capacidad del ministerio de Garc\u00eda Prieto. S\u00f3lo ser\u00eda precisamente la experiencia y el fracaso de la Dictadura, la que permitir\u00eda un desarrollo democr\u00e1tico tras su desaparici\u00f3n.<\/p><p>\u00a0<\/p><h6><span style=\"color: #000080;\"><strong>6.\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/span><\/h6><p>ALVAREZ REY, L. <em>Bajo el fuero militar. La Dictadura de Primo de Rivera en sus documentos (1923-1930). <\/em>Universidad de Sevilla. Sevilla. 2006.<\/p><p>BEN-AMI, S. <em>El cirujano de hierro. La dictadura de Primo de Rivera (1923-1930). <\/em>RBA. Barcelona. 2012<\/p><p>CARDONA, G. <em>Alfonso XIII, el rey de espadas. <\/em>Editorial Planeta. Barcelona. 2010 (La edici\u00f3n a la que hemos podido acceder es un archivo pdf sin numeraci\u00f3n en sus p\u00e1ginas, las referencias son a la p\u00e1gina concreta del pdf)<\/p><p>G\u00d3MEZ NAVARRO, J.L. <em>El r\u00e9gimen de Primo de Rivera: reyes, dictaduras y dictadores.<\/em> Catedra. Madrid. 1991<\/p><p>GONZ\u00c1LEZ CALBET, M.T. <em>La dictadura de primo de Rivera. El Directorio Militar. <\/em>Ediciones El Arquero. Madrid. 1987.<\/p><p>GONZ\u00c1LEZ CALLEJA, E. <em>La Espa\u00f1a de Primo de Rivera. La modernizaci\u00f3n autoritaria 1923-1930. <\/em>Alianza Editorial. Madrid. 2005.<\/p><p>MARTORELL, M, \/ JULI\u00c1, S. <em>Manual de historia pol\u00edtica y social de Espa\u00f1a. <\/em>RBA Historia. Barcelona. 2012.<\/p><p>MORENO LUZ\u00d3N, J (ed.)- Alfonso XIII. Un pol\u00edtico en el trono. Marcial Pons, Ediciones de Historia. Madrid. 2003.<\/p><p>MU\u00d1OZ, G.M., <em>Viaje historiogr\u00e1fico por la figura pol\u00edtica del rey Alfonso XIII. <\/em>Logro\u00f1o. Historiograf\u00edas, revista de historia y teor\u00eda. N.\u00ba 12. 2016<\/p><p>SECO SERRANO, C (Coord.) <em>Alfonso XIII en el centenario de su reinado. <\/em>Real Academia de la Historia. Madrid. 2002.<\/p><p>TAMAMES, R. <em>Ni Mussolini ni Franco: la dictadura de Primo de Rivera y su tiempo. <\/em>Planeta. Barcelona. 2008.<\/p><p>TUSELL, J. <em>Radiograf\u00eda de un golpe de Estado. El ascenso al poder del General Primo de Rivera. <\/em>Alianza Editorial. Madrid. 1987.<\/p><p>TUSELL, J. y QUEIPO DE LLANO, G.-<em> Alfonso XIII. El rey pol\u00e9mico. <\/em>Taurus. Madrid. 2011. Edici\u00f3n Kindle.<\/p><p>\u00a0<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> MALAPARTE, C <em>La t\u00e9cnica del Golpe de Estado. <\/em>\u00a0Editora Zig-Zag. Santiago de Chile. 1934. P.107<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Ibidem P.\u00a0 110<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> ASTORGA, A. <em>Seco Serrano asegura que Alfonso XIII jam\u00e1s estuvo detr\u00e1s del golpe de Primo. ABC. Madrid. 23 mayo 2002<\/em><\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> TUSELL (1987) P. 13<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Ibidem. P. 14<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Ibidem P. 258<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Ibidem. P. 128<\/p><p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Ibidem P. 133<\/p><p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> BEN-AMI (2012) P. 67<\/p><p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Ibidem \u00a0P. 63<\/p><p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Ibidem P. 69<\/p><p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Ibidem P. 79<\/p><p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Ibidem P. 86<\/p><p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> GONZALEZ CALBET (1991) P.20<\/p><p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Ibidem P. 60<\/p><p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Ibidem P. 62<\/p><p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Ibidem P. 71<\/p><p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Ibidem P. 81<\/p><p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> G\u00d3MEZ NAVARRO (1991) P. 129<\/p><p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> GONZ\u00c1LEZ CALLEJA (2005) P. 27<\/p><p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Ibidem P. 28<\/p><p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> Ibidem P. 48<\/p><p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> TAMAMES (2008) P. 49. Tamames se equivoca aqu\u00ed al atribuir a Primo los primeros pliegos elaborados por los conspiradores, que en realidad son obra de Cavalcanti.<\/p><p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> Ibidem P. 59<\/p><p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Ibidem P. 238<\/p><p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> Ibidem P. 247<\/p><p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> Ibidem P.241<\/p><p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> SECO SERRANO (2002) P. 23<\/p><p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> Ibidem P. 25<\/p><p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> TUSELL \/ QUEIPO DE LLANO (2011) Posici\u00f3n 7108<\/p><p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> Ibidem Posici\u00f3n 7298<\/p><p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> Ibidem Posici\u00f3n 7171. Respecto al archivo del Dictador, entregado a Tusell por su nieto Miguel Primo de Rivera y Urquijo, deber\u00edamos destacar la afiliaci\u00f3n mon\u00e1rquica desde finales del franquismo de la familia Primo de Rivera. Creemos que dif\u00edcilmente hubieran puesto en circulaci\u00f3n ninguna fuente que pudiera <em>enturbiar <\/em>su compromiso mon\u00e1rquico.<\/p><p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> Ibidem Posici\u00f3n 7298<\/p><p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> Ibidem Posici\u00f3n 7319<\/p><p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> MORENO LUZ\u00d3N (2003) P. 109<\/p><p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> Ibidem P. 110<\/p><p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> Ibidem P. 215<\/p><p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> Ibidem P. 235<\/p><p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> Ibidem P. 341<\/p><p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> CARDONA (2010) P. 184<\/p><p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> Ibidem P. 187<\/p><p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> ABC. Madrid. 12 septiembre 1923. P. 9<\/p><p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> ABC. Madrid. 13 de septiembre 1923. P.13<\/p><p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> ABC. Madrid. 14 de septiembre 1923. P.8<\/p><p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> ABC. Madrid. 14 de septiembre 1923. P.9<\/p><p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> El Sol. Madrid. 12 de septiembre 1923. P. 2<\/p><p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> El Sol. Madrid. 13 de septiembre 1923. P. 1<\/p><p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> El Sol. Madrid. 14 de septiembre 1923. P. 1<\/p><p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> El Sol. Madrid. 16 de septiembre 1923. P. 1<\/p><p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> El Sol. Madrid. 27 de septiembre 1923. P. 1<\/p><p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> El Sol. Madrid. 27 de noviembre 1923. P. 1<\/p><p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> El Liberal. Madrid. 13 de septiembre 1923 P. 1<\/p><p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> El Liberal. Madrid. 14 de septiembre 1923 P. 1<\/p><p><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> El Liberal. Madrid. 15 de septiembre 1923 P. 3<\/p><p><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> El Liberal. Madrid. 20 de septiembre 1923 P. 2<\/p><p><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> Es significativo un art\u00edculo donde el propio Tusell alude a esta controversia: \u201clos historiadores han acercado mucho sus posturas acerca de un pasado tan controvertido como el espa\u00f1ol, pero la sublevaci\u00f3n que en la madrugada del 13 de septiembre de 1923 llev\u00f3 al poder al general Primo de Rivera sigue teniendo aspectos muy controvertidos referidos a aspectos b\u00e1sicos de la interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica\u201d. Tusell, J. <em>Un golpe que cambi\u00f3 la historia. <\/em>EL PA\u00cdS. Madrid. 14 septiembre 1923. En <a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2003\/09\/14\/domingo\/1063511559_850215.html\">https:\/\/elpais.com\/diario\/2003\/09\/14\/domingo\/1063511559_850215.html<\/a><\/p>\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estado de la Cuesti\u00f3n: El Golpe de Primo de Rivera 1.\u00a0\u00a0\u00a0 Introducci\u00f3n \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En 1931, Curzio Malaparte public\u00f3 un cl\u00e1sico<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2513,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"colormag_page_layout":"no_sidebar_full_width","footnotes":""},"categories":[59],"tags":[64,58],"class_list":["post-2512","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia","tag-historia","tag-monarquia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2512","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2512"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2512\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2517,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2512\/revisions\/2517"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2513"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2512"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2512"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2512"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}