{"id":2499,"date":"2020-05-23T17:39:07","date_gmt":"2020-05-23T17:39:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.jesusprieto.es\/?p=2499"},"modified":"2021-03-23T20:12:26","modified_gmt":"2021-03-23T20:12:26","slug":"castelar-en-la-restauracion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/2020\/05\/23\/castelar-en-la-restauracion\/","title":{"rendered":"Castelar en la Restauraci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"2499\" class=\"elementor elementor-2499\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-c812e46 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"c812e46\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-fc647e5\" data-id=\"fc647e5\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-fec7b59 elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"fec7b59\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">Castelar en la Restauraci\u00f3n<\/h2>\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-2498104 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"2498104\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-f8989a4\" data-id=\"f8989a4\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-bbd032c elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"bbd032c\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<p>Es evidente que Emilio Castelar fue uno de los personajes m\u00e1s populares y celebrados de la segunda mitad del siglo XIX. En Julio de 1908, el entonces Presidente del Consejo de Ministros, Antonio Maura, inaugur\u00f3 el monumento que a\u00fan podemos ver en mitad del Paseo de la Castellana madrile\u00f1o. En \u00e9l, Benlliure plasm\u00f3 muchas de las caracter\u00edsticas que para sus coet\u00e1neos represent\u00f3 la figura de Castelar. El gran orador congelado en un momento de exaltaci\u00f3n discursiva entre dos bancos del Congreso, la Elocuencia (o la Verdad o la Inspiraci\u00f3n seg\u00fan las fuentes) rendida a los pies del orador. Cicer\u00f3n y Dem\u00f3stenes deslumbrados ante la grandeza del patricio. Un obrero, un soldado y un estudiante (el trabajo, la fuerza y el estudio) ascendiendo por su ret\u00f3rica y acci\u00f3n. Los artilleros agradecidos, los esclavos liberados gracias a la Patria, y las Tres Gracias, diosas de la creatividad (y representantes de las tres virtudes mas\u00f3nicas: la belleza, la sabidur\u00eda y la fuerza), coronando el conjunto. Eso s\u00ed, m\u00e1s all\u00e1 de la triada revolucionaria, <em>Libertad, Igualdad, Fraternidad,<\/em> sobre la que se encaraman las gracias, echamos en falta cualquier referencia al principal adjetivo que caracteriz\u00f3 la carrera castelarina: republicano. Tampoco encontramos referencia religiosa alguna en el mismo. Quiz\u00e1 resultara pol\u00e9mica en un homenaje a quien durante d\u00e9cadas fue el palad\u00edn de la separaci\u00f3n Iglesia\/Estado, pese al considerarse a si mismo el propio Castelar como profundamente cat\u00f3lico y religioso.<\/p><p>Este monumento simboliza como pocos la integraci\u00f3n en el r\u00e9gimen de la Restauraci\u00f3n de uno de sus principales opositores. Nos dice Tusell: \u201cel que en la capital se elevara un monumento a un personaje que hab\u00eda sido de la oposici\u00f3n contraria al r\u00e9gimen significa que aquel r\u00e9gimen pretendi\u00f3 atraer a los que estaban en sus m\u00e1rgenes, aunque fuera en la letra, en papel escrito, y no en el fondo, porque Espa\u00f1a no estaba preparada entonces para un sistema verdaderamente democr\u00e1tico, estable con capacidad de funcionar\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Y ese es el prop\u00f3sito de este Estado de la Cuesti\u00f3n, reflexionar respecto a la evoluci\u00f3n de Castelar durante la Restauraci\u00f3n, desde aquel 3 de enero de 1874 en que pierde la Presidencia del Poder Ejecutivo, y la misma Rep\u00fablica, hasta el momento en que fallece en 1899, convertido en Padre de la Patria.\u00a0 Veinticinco a\u00f1os de presencia constante en la primera l\u00ednea de la vida p\u00fablica, con enorme protagonismo pese a estar alejado del poder, pero con cierta influencia respecto a la evoluci\u00f3n del propio r\u00e9gimen mon\u00e1rquico, sin dejar de ser nunca un personaje pol\u00e9mico, admirado y denostado al mismo tiempo. Detallar\u00e9 en este estado de la cuesti\u00f3n la principal bibliograf\u00eda existente sobre su figura y las diferentes visiones que nos aportan del personaje. Me centrar\u00e9 en su justificaci\u00f3n ideol\u00f3gica y pol\u00edtica durante el periodo, en el corpus argumental que le llev\u00f3 a \u201caceptar\u201d la instituci\u00f3n mon\u00e1rquica, y de paso intentar esclarecer si la evoluci\u00f3n fue mayor en el r\u00e9gimen y en la propia instituci\u00f3n o en el entramado ret\u00f3rico del mismo Castelar.\u00a0 Por necesidades de espacio, pr\u00e1cticamente no entraremos en detalle en m\u00faltiples facetas del personaje, como su relaci\u00f3n con el resto del republicanismo, su concepci\u00f3n de la pol\u00edtica exterior o el colonialismo, sus relaciones con el ej\u00e9rcito, o su proyecci\u00f3n internacional.<\/p><p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2501 size-full\" src=\"http:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/39-b.jpg\" alt=\"\" width=\"282\" height=\"441\" srcset=\"https:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/39-b.jpg 282w, https:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/39-b-192x300.jpg 192w\" sizes=\"auto, (max-width: 282px) 100vw, 282px\" \/><\/p><table width=\"100%\"><tbody><tr><td><p>. Fotograf\u00eda de MU\u00d1OZ DE BAENA. <em>El presidente del Consejo, D. Antonio Maura, en el momento de descubrir el monumento a Castelar. <\/em>Madrid. HOJAS REVISTA MADRID. 8 de Julio de 1908<\/p><\/td><\/tr><\/tbody><\/table><p>Nos avisa Tusell tambi\u00e9n que \u201csi vemos a Emilio Castelar en claroscuro es porque todav\u00eda no ha tenido un gran bi\u00f3grafo\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. \u00a0Quiz\u00e1 esta falta resida en la ingente producci\u00f3n del personaje y la dificultad que puede provocar sumergirse en tal cantidad de libros publicados, art\u00edculos, discursos y epistolarios. Pero tiene raz\u00f3n Tusell, la bibliograf\u00eda centrada en Castelar es escasa y repetitiva. Si bien en la bibliograf\u00eda del sexenio aparece con un papel principal, en las obras generales sobre la Restauraci\u00f3n solo se muestra como un personaje secundario, citado constantemente, pero al que se dedica poca atenci\u00f3n en si mismo. Apenas podemos encontrar dos biograf\u00edas editadas, y alg\u00fan peque\u00f1o ensayo introductorio, frente a cientos de art\u00edculos de fondo glosando el personaje, pero que pr\u00e1cticamente no aportan novedades.<\/p><p>Aunque exist\u00edan algunas biograf\u00edas coet\u00e1neas, como dos de su secretario Gines Alebr\u00f3la, la de Manuel Gonz\u00e1lez Araco en el mismo 1900, o la de Luis Guarner en 1930, la biograf\u00eda can\u00f3nica de Castelar fue publicada en 1966 por Carmen Llorca. Se trata de una hagiograf\u00eda minuciosa, amplia y bien documentada, pero muy ideologizada y repleta de sentencias y afirmaciones extempor\u00e1neas, m\u00e1s propias del entorno y el contexto en el que fue redactada. El tono es ampuloso, parece querer imitar la prosa del propio biografiado. En todo momento justifica y defiende su actuaci\u00f3n sin ning\u00fan tipo de reserva, Castelar es para Llorca \u201cla combinaci\u00f3n de un gran historiador que ve el futuro y de un hombre de gobierno que no puede convencer a su \u00e9poca [\u2026] ahora se tiene la impresi\u00f3n de que fue un profeta\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. Pol\u00edticamente, tras el golpe de enero de 1874, cree que a Castelar le falta audacia, pues era ampliamente ensalzado tanto por los golpistas como por la opini\u00f3n publica. Muy por el contrario, \u00e9l ya estar\u00eda pensando en otras generaciones, no tiene prisa, se mantiene expectante a los acontecimientos y habr\u00eda optado por formar su propio partido ante la experiencia del anterior partido republicano, donde sus principales componentes hab\u00edan estado ligados por las ideas, pero eran incompatibles en su proceder. Castelar adopta en entonces la divisa \u201c<em>Nada por el poder, todo por la naci\u00f3n\u201d. <\/em>Estar\u00eda convencido en regresar al poder por aclamaci\u00f3n popular, pero las maniobras (principalmente) de Sagasta y la indecisi\u00f3n de Serrano lo imposibilitan. Tras Sagunto, guardar\u00eda un airoso silencio tras comprobar su soledad, en un momento en que no puede contar con ninguno de sus amigos republicanos. Al desterrar C\u00e1novas a Ruiz Zorrilla, se ausenta de Espa\u00f1a como protesta y en solidaridad republicana (la Restauraci\u00f3n es una \u201c<em>reacci\u00f3n desenfrenada),<\/em> pero dejando siempre las puertas abiertas. En ese momento, no tendr\u00eda m\u00e1s aspiraci\u00f3n que formar parte de la oposici\u00f3n en la nueva asamblea a convocarse, Cortes que m\u00e1s que por el terror, se caracterizar\u00edan por el temor de los presentes al pasado, a tener que dar explicaciones sobre sus comportamientos anteriores. Una vez en ellas, Castelar busca abrir una grieta en aquella uniformidad de criterios, defenderse de las acusaciones y proclamar su fe republicana. Es la voz de la oposici\u00f3n, de la cr\u00edtica, con numerosas intervenciones escandalosas, pero en el fondo la presencia de Castelar ser\u00e1 un \u00e9xito para C\u00e1novas, quien a su vez le protege, pues se convierte en un lujo imprescindible, una necesidad ret\u00f3rica, el elemento que hace parecer aquellas Cortes liberales. Su posibilismo es un partido de rom\u00e1nticos, con posibilidades m\u00ednimas de alcanzar el poder, pese a las numerosas ocasiones en que lo habr\u00eda acariciado y los constantes vaivenes y alianzas. Su programa es de estricta legalidad, el lenguaje revolucionario debe sustituirse por una actitud diplom\u00e1tica. En el fondo, buscar\u00eda modificar el pensamiento espa\u00f1ol, hacer vibrar la sensibilidad de las masas. Para Llorca todos los que antes de 1868 se denominaban dem\u00f3cratas ahora se llamar\u00e1n republicanos. \u201cLa Rep\u00fablica de Castelar se diferenciaba de una monarqu\u00eda constitucional en principios te\u00f3ricos que representaban la modernidad hist\u00f3rica de la democracia y la vejez, dig\u00e1moslo as\u00ed, de la monarqu\u00eda como r\u00e9gimen\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>. Sus grandes batallas desde ese momento ser\u00e1n el sufragio universal, la libertad de asociaci\u00f3n y el Jurado, su programa se basa en restablecer la Revoluci\u00f3n de Septiembre. La cr\u00edtica a la instituci\u00f3n y la dinast\u00eda ser\u00e1 constante, pero Castelar es un perfecto caballero, y as\u00ed se comportar\u00e1 especialmente durante la Regencia. Al final, la autora nos dice que Sagasta buscaba un credo pol\u00edtico y se apropi\u00f3 del de Castelar. Su retiro en 1888 estar\u00eda m\u00e1s provocado por el cansancio que por una claudicaci\u00f3n, \u201cdebido a la paz en su vida pol\u00edtica y el declive en su vida biol\u00f3gica. Se da cuenta, y tiene raz\u00f3n, que las libertades que el Gobierno Sagasta se ve obligado a conceder son el producto [de su] esfuerzo revolucionario\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. Frente a las cr\u00edticas, \u201cse contradec\u00eda m\u00e1s en la apariencia que en el fondo\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>, su discurso es de conciliaci\u00f3n y satisfacci\u00f3n, cree en el triunfo de su idea evolucionista. Su etapa final ser\u00e1 la de un patriota, convertido en un recuerdo del pasado, en un h\u00e9roe del porvenir.<\/p><p>La segunda biograf\u00eda fue elaborada por Jorge Vilches en 2001. Bien escrita, mucho menos ideologizada, nos presenta un personaje bien definido en su contexto, sin eludir ninguna de sus aristas y buscando cierta imparcialidad en su juicio pese a la defensa general que realiza de su actuaci\u00f3n. Es una biograf\u00eda narrativa, limpia y suficiente, pero en ocasiones sospechosamente similar a la de Llorca. Eso s\u00ed, dedica un mayor esfuerzo a desarrollar el argumentario pol\u00edtico de Castelar. Su principal error fue estrat\u00e9gico. Para Castelar toda la Restauraci\u00f3n ser\u00eda un episodio m\u00e1s del sexenio, la opini\u00f3n p\u00fablica segu\u00eda anclada en el discurso revolucionario, y estaba convencido de que un m\u00e1s que probable triunfo de los constitucionales y los posibilistas llevar\u00edan como en 1973 a unas cortes radicales que acabar\u00edan imponi\u00e9ndose al Rey. Alfonso XII fracasar\u00eda y la monarqu\u00eda caer\u00eda por \u201cdescomposici\u00f3n interior\u201d, al igual que ocurri\u00f3 con la Rep\u00fablica, la instituci\u00f3n mon\u00e1rquica era incompatible con la democracia y la libertad. Simplemente ten\u00eda que presentar a la Rep\u00fablica como el r\u00e9gimen de paz, orden y libertad. Defendi\u00f3 un republicanismo de orden, conservador, separado de todas las \u201csectas\u201d federales o socialistas, con la Constituci\u00f3n de 1869 como faro, la necesidad de una presidencia fuerte y larga (7 a\u00f1os) y ayudada por un bicameralismo libremente elegido. Confiaba absolutamente en la eficacia del sufragio universal, pues ser\u00eda la herramienta que autom\u00e1ticamente convertir\u00eda el r\u00e9gimen en representativo, alcanzando el principio de soberan\u00eda nacional. Mientras tanto, hab\u00eda que introducir los principios democr\u00e1ticos en el r\u00e9gimen mon\u00e1rquico, mediante procedimientos electorales y pac\u00edficos, con una estrategia legalista, con el parlamento y la prensa como \u00fanicos focos de atenci\u00f3n, abandonando todo tipo de insurgencia que ahuyentara las clases medias y conservadoras. La democracia no deb\u00eda ser el producto de una imposici\u00f3n, sino de la asunci\u00f3n de una conciencia y de un comportamiento por parte de la sociedad. El gran objetivo final era centrarse en resolver los problemas de la hacienda, la administraci\u00f3n, las colonias y la ense\u00f1anza. Durante los primeros a\u00f1os de la Restauraci\u00f3n habr\u00eda visto todo tipo de signos, como las diferencias entre los ministeriales, la oposici\u00f3n de los moderados, las fricciones de C\u00e1novas con el Rey, o incluso la actitud de Isabel II, que le convenc\u00edan de la provisionalidad de la situaci\u00f3n y la posibilidad inmediata de heredar el poder. Pero la supuesta interinidad ira consolid\u00e1ndose y Castelar modificando sus posiciones, pues defend\u00eda, tal y como escribi\u00f3 en El Globo, \u201cla necesidad de la pol\u00edtica positiva y pr\u00e1ctica, fundada, no en las supersticiones e intereses de la escuela y secta, [sino] en la observaci\u00f3n diaria de esta sociedad\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a> As\u00ed el giro hacia un gobierno liberal le confortar\u00e1, cree ratificada su estrategia al llamar un borb\u00f3n al poder a un partido que sosten\u00eda el principio de soberan\u00eda nacional. \u201cSi el advenimiento de Sagasta hace que la Rep\u00fablica venga m\u00e1s tarde, tambi\u00e9n hace que la Rep\u00fablica venga mucho mejor\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. Refuerza el car\u00e1cter gubernamental y ministerial de su movimiento y ve como positivo el paso de Martos y la Izquierda Din\u00e1stica a la monarqu\u00eda. Para Castelar ser\u00e1 fundamental su estrategia ben\u00e9vola, la vuelta a la situaci\u00f3n del sexenio, a un Rey condicionado por una votaci\u00f3n parlamentaria. Convencido realizar\u00e1 constantemente una cerrada defensa de la actuaci\u00f3n de los primeros gobiernos sagatistas, pese a seguir contraponiendo el principio de legitimidad mon\u00e1rquico al principio de soberan\u00eda nacional. Castelar sigue insistiendo en que la Naci\u00f3n hab\u00eda sido usurpada por las ilegalidades de los conservadores, llegando a declarar que \u201cAlfonso XII no se hab\u00eda comportado como un \u2018rey moderno\u2019, pues sostuvo sus \u2018privilegios personales\u2019 y una \u2018autoridad\u2019 como \u2018cualquiera de nuestros reyes absolutos\u2019\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>, pero aplaudiendo a la vez la decisi\u00f3n de la Regente de dar el gobierno a Sagasta. La Regencia era \u201cuna disminuci\u00f3n de la monarqu\u00eda y un aumento de la democracia\u201d. La actividad legislativa del gobierno largo provocar\u00e1 el entusiasmo de Castelar que ve cumplido su programa m\u00e1ximo, derechos individuales, de asociaci\u00f3n, imprenta, jurado, reformas del ej\u00e9rcito, los empleados p\u00fablicos, las leyes provinciales y municipales. El anuncio de aprobaci\u00f3n del sufragio universal ve colmadas sus esperanzas y conduce a un l\u00f3gico desenlace. Es el momento en que proclama que \u201cantes que republicano soy espa\u00f1ol\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>. Castelar se retir\u00f3 en el momento \u00e1lgido de la puesta en marcha del programa democr\u00e1tico, convencido de estar viviendo en \u201cplena democracia. Y un porvenir de progreso lento, pero seguro y ordenado, nos sonr\u00ede como a ning\u00fan otro pueblo del Continente\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>. La monarqu\u00eda constitucional era igual que una rep\u00fablica muy conservadora. En medio de su retiro, durante el Desastre, hubo un momento en que Castelar fantaseo con regresar convertido en el Thiers espa\u00f1ol, en medio de la aclamaci\u00f3n popular y gracias a la buena imagen que tendr\u00eda su nuevo republicanismo, pero ni su salud ni la realidad lo permitieron.<\/p><p>Probablemente el an\u00e1lisis m\u00e1s denso e interesante respecto a Castelar lo encontramos en la Introducci\u00f3n que D\u00e1maso de Lario realiza en su edici\u00f3n de la <em>Cr\u00f3nica Internacional<\/em>. Adem\u00e1s de seleccionar y editar los textos que Castelar public\u00f3 en los \u00faltimos diez a\u00f1os de su vida, nos ofrece un amplio estudio del personaje, centr\u00e1ndose en sus presupuestos ideol\u00f3gicos. Su juicio es m\u00e1s negativo que los anteriores: \u201cno supo resignarse a desempe\u00f1ar el papel de perdedor y de forastero al sistema emergente, y busco la justificaci\u00f3n que le permitiera estar en el sistema, sin pertenecer a \u00e9l, centrando su lucha en lograr introducir \u2018cu\u00f1as democr\u00e1ticas\u2019, que hicieran menor ese mal mayor que representaba la Restauraci\u00f3n. [\u2026] Si la teor\u00eda pol\u00edtica castelariana era buena, su praxis no lo fue y con ello el desprestigio de su autor fue in crescendo. Se equivoc\u00f3 [\u2026] al colaborar con un r\u00e9gimen que chocaba con su ideario y conduc\u00eda irremisiblemente al pa\u00eds a la situaci\u00f3n anterior al sexenio revolucionario\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>. Para De Lario el dram\u00e1tico hundimiento de la Rep\u00fablica le llev\u00f3 a justificar la pol\u00edtica de la Restauraci\u00f3n hasta extremos insospechados. Castelar habr\u00eda aceptado el papel de padre de la patria, siendo a veces contradictorio y poco coherente. En l\u00edneas generales, estaba enormemente preocupado por la mejora y el progreso de la sociedad espa\u00f1ola y su credo part\u00eda de los procesos revolucionarios franceses, siendo un fiel heredero de 1848: respeto al individuo, sufragio universal, libertad de imprenta, inviolabilidad del domicilio, asociaci\u00f3n pacifica, libertad de cr\u00e9dito y de comercio, libertad religiosa. Tres habr\u00edan sido sus principios capitales, la libertad (obsesi\u00f3n presente en toda su producci\u00f3n y desarrollada en libertad de pensamiento e imprenta, religiosa y de asociaci\u00f3n, siendo la abolici\u00f3n de la esclavitud una de sus principales batallas ), la democracia (con un sentido id\u00edlico, de base cristiana, conservadora, gubernamental, tan alejada de la monarqu\u00eda como del socialismo) y la Republica (que entiende como la forma suprema de libertad y derecho, que supone la consecuci\u00f3n de la justicia social). Para Castelar el origen de la rep\u00fablica tiene naturaleza cat\u00f3lica, es la monarqu\u00eda quien tiene or\u00edgenes paganos. La conjunci\u00f3n democracia con libertad solo puede resolverse en el seno de una Rep\u00fablica, pero esta ni puede ser radical \u2013 pues se convertir\u00eda en una dictadura cesarista-, ni anticat\u00f3lica \u2013 pues llevar\u00eda a la reacci\u00f3n mon\u00e1rquica. Su rep\u00fablica debe ser conservadora, la \u00fanica soluci\u00f3n de la dicotom\u00eda tradici\u00f3n y derecho es la pr\u00e1ctica de la soberan\u00eda por sus pueblos. De Lario tambi\u00e9n destaca el enorme componente religioso de su pensamiento. Su catolicismo estar\u00eda en la base de esa triada libertad, democracia, rep\u00fablica. Eso s\u00ed, rechaza el integrismo y la intolerancia, su Dios es el Dios del amor, el de la fraternidad de las naciones. Es necesario compaginar catolicismo y libertad, de ah\u00ed su antijesuitismo y el apoyo que presta a las nuevas doctrinas de Le\u00f3n XIII. Como sus demonios personales se configurar\u00e1n el socialismo (destructor de la libertad) y el federalismo (retroceso respecto a la idea de nacionalidad- caben las federaciones entre nacionalidades formadas, no al rev\u00e9s). Por otro lado, Castelar habr\u00eda tenido siempre muy presente el ejemplo franc\u00e9s, equiparando lo sucedido en la II Rep\u00fablica con el final de la suya propia y buscando soluciones a la situaci\u00f3n actual en la evoluci\u00f3n de la III Rep\u00fablica. Al final, se retira de la vida pol\u00edtica al coincidir el gobierno liberal con su pensamiento. El mismo Castelar considera que tra\u00eddo el esp\u00edritu conservador a la democracia espa\u00f1ola, aunando el liberalismo radical y el republicanismo: \u201che podido democratizar [la monarqu\u00eda] desde el Parlamento y no puedo servirla desde el Gobierno\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>. Es el momento en que declara que la monarqu\u00eda democr\u00e1tica es la f\u00f3rmula de nuestra generaci\u00f3n: \u201cpues en el republicanismo espa\u00f1ol no hay m\u00e1s que sextas y sectarios\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>, del mismo modo que la experiencia democr\u00e1tica de C\u00e1novas ha sido generadora de \u201cuna paz profunda y de una libertad sin l\u00edmites\u201d<sup>13<\/sup>. Pero hasta el final de sus d\u00edas, seguir\u00e1 considerando que la rep\u00fablica es la f\u00f3rmula ideal para el gobierno de los pueblos. Eso s\u00ed, pese a atacar monarcas y mon\u00e1rquicos, Castelar se cuidar\u00e1 mucho en sus \u00faltimos a\u00f1os de atacar la propia monarqu\u00eda espa\u00f1ola. Pensamiento versus praxis.<\/p><p>De los estudios generales del periodo, destacamos la obra de Suarez Cortina dedicada al conjunto de los republicanos entre 1874 y 1930, que nos permite hacernos una idea de Castelar en relaci\u00f3n con su entorno ideol\u00f3gico. Para el autor, el republicanismo tuvo que integrarse en una situaci\u00f3n internacional compleja por el cambio pol\u00edtico que supusieron los a\u00f1os 70, caracterizados por el miedo a la revoluci\u00f3n social tras la Comuna y la capacidad de reacci\u00f3n de los sectores conservadores. Castelar, como muchos otros republicanos, bebe de un historicismo apoyado en el idealismo alem\u00e1n. En numerosas ocasiones lo califica de democratacristiano. \u201cEl posibilismo naci\u00f3 como un partido que intentaba compatibilizar la democracia pol\u00edtica con el conservadurismo social; de ah\u00ed sus postulados establecidos sobre la Constituci\u00f3n de 1869; [\u2026] y, sobre todo, alejamiento de cuantas medidas acercasen su experiencia pol\u00edtica a la radicalizaci\u00f3n ya territorial, [\u2026] ya social\u201d<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>. Castelar ser\u00eda un personaje secundario de la cosmolog\u00eda republicana para Suarez, siendo el krausismo, tan denostado por \u00e9l, la verdadera base del posterior republicanismo espa\u00f1ol. El republicanismo restauracionista, fuera del poder, habr\u00eda dise\u00f1ado f\u00f3rmulas alternativas de reforma pol\u00edtica, donde Castelar habr\u00eda influido a la hora de establecer algunos logros liberales y democr\u00e1ticos. En juicio de Suarez, la monarqu\u00eda mantuvo en su base el sistema doctrinario, en contraposici\u00f3n la Rep\u00fablica se consolid\u00f3 como un ideal ut\u00f3pico para las masas y un amplio sector de la burgues\u00eda. La gran caracter\u00edstica com\u00fan al total de los republicanos ser\u00eda la insistencia en buscar un sistema verdaderamente representativo.<\/p><p>La \u00faltima de las fuentes que analizar\u00e9 ser\u00e1n las ponencias de un congreso en torno a la figura de Castelar llevado a cabo en Petrer en 2001, donde varios especialistas presentaron diversos estudios en torno a su figura. Javier Tusell dio la conferencia inaugural. Para \u00e9l, Castelar ser\u00eda el modelo de orador barroco, y un protagonista de la pol\u00edtica parlamentaria durante la Restauraci\u00f3n. Equipara su idea de Rep\u00fablica a la civilizaci\u00f3n, con \u00e9nfasis en la libertad, el sufragio universal y los derechos individuales inalienables, pero totalmente enfrentada a los excesos de una demagogia roja que ser\u00edan los federales y otra demagogia blanca, que ser\u00edan los carlistas. Quiso nutrir a la monarqu\u00eda de un contenido compuesto por sus ideas b\u00e1sicas, pero present\u00e1ndolas de un modo flexible: \u201cmi conversi\u00f3n fue para asegurar el triunfo de la democracia, de su contenido program\u00e1tico, no de la cuesti\u00f3n del r\u00e9gimen propiamente dicho\u201d<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>. Su partido y su acci\u00f3n no se definir\u00edan tanto por los contenidos sino por su procedimiento, el posibilista, lo que en cierto modo lo emparentar\u00eda con el posterior reformismo de Melquiades \u00c1lvarez. Si la Rep\u00fablica debi\u00f3 ser de orden, ahora la monarqu\u00eda podr\u00eda perdurar si se convierte en dem\u00f3crata, y en buena medida esto ser\u00eda producto de la evoluci\u00f3n de la sociedad espa\u00f1ola. La Restauraci\u00f3n se fue transformando y aplicando en el fondo el proyecto del mismo Castelar. Es un heredero de la revoluci\u00f3n de 1848, un hijo de la de 1854 y el padre de la Gloriosa de 1868. Castelar en su muerte se convierte en vestigio universal, \u201cpor encima de su \u00e9poca [\u2026] una especie de h\u00e9roe colectivo\u201d<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>.<\/p><p>Glicerio S\u00e1nchez Recio vincula la labor de Castelar a la aplicaci\u00f3n en plena Restauraci\u00f3n del programa m\u00e1ximo del Partido Dem\u00f3crata isabelino. El partido fusionista, y despu\u00e9s el liberal habr\u00edan sido el cauce seguido por los antiguos dem\u00f3cratas para integrarse en el r\u00e9gimen de la Restauraci\u00f3n y desde dentro impulsar su liberalizaci\u00f3n. Castelar, tras perder el poder, habr\u00eda entrado en una etapa en la que consigui\u00f3 una plena autonom\u00eda pol\u00edtica, amplia consideraci\u00f3n social y el respeto de los dirigentes din\u00e1sticos, si bien todo esto condujo a acervadas cr\u00edticas por parte del resto de republicanos. No habr\u00eda abjurado de sus ideas y militancia republicana, sino que acept\u00f3 el r\u00e9gimen establecido, persiguiendo como primer objetivo pol\u00edtico su democratizaci\u00f3n y aspirando a una futura Rep\u00fablica como r\u00e9gimen m\u00e1s id\u00f3neo para la consolidaci\u00f3n de la democracia. Entre 1880 y 1891, momento evolutivo m\u00e1s importante del r\u00e9gimen, habr\u00eda tenido una notable influencia.<\/p><p>Jorge Vilches tambi\u00e9n particip\u00f3 en este congreso con una ponencia donde situaba a Castelar dentro de la tradici\u00f3n revolucionaria republicana. Nos presenta su idea de Partido Dem\u00f3crata Hist\u00f3rico castelarino como ejemplo del ideal conciliador, del orden con progreso que buscaba seducir a la izquierda liberal espa\u00f1ola. Castelar busc\u00f3 acercar la idea republicana de orden a la opini\u00f3n p\u00fablica, introduciendo los derechos individuales y representativos mediante victorias electorales o parlamentarias, renegando en todo caso de cualquier tipo de insurrecci\u00f3n. En todo caso, tambi\u00e9n constata una importante influencia de Castelar en la democratizaci\u00f3n del r\u00e9gimen.<\/p><p>Enrique Mart\u00ednez Ruiz insiste en la vocaci\u00f3n europe\u00edsta de Castelar, en cierto modo contradictorio, siempre tensionado entre un patriotismo exacerbado y un nacionalismo europe\u00edsta de corte mazziniano. En 1869 ya habr\u00eda declarado que solo por la Republica puede Espa\u00f1a cumplir sus destinos en Europa. En el fondo, su idea europea concuerda con el marco de las revoluciones burguesas: superar el viejo orden mon\u00e1rquico, canalizando su impulso a la constituci\u00f3n de nuevas rep\u00fablicas asentadas en el concepto de estado-naci\u00f3n.<\/p><p>Por \u00faltimo, Juan Ram\u00f3n Valero Escandell indaga en el nacionalismo castelarino. Nos dice que Castelar vari\u00f3 notablemente su esquema de valores a lo largo de su carrera pol\u00edtica, llegando a ser incoherente y contradictorio, pero siempre mantuvo la veneraci\u00f3n por la naci\u00f3n espa\u00f1ola, anteponiendo el nacionalismo a cualquier otro concepto. Este nacionalismo ser\u00eda exacerbado, de un patriotismo irrenunciable. En \u00e9l la naci\u00f3n ser\u00eda un ente superestructural, superior al propio pueblo que la integra: \u201cuna naci\u00f3n es cierta comunidad de intereses y de ideas, en la cual se unen los hombres aproximados por el espacio para realizar el ideal humano y presentarse como una sola personalidad ante la historia\u201d<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>. As\u00ed la columna vertebral de su actuaci\u00f3n pol\u00edtica habr\u00eda sido la indisoluble unidad de la patria. En sus escritos asimila y confunde conceptos como pueblo, naci\u00f3n, democracia y Rep\u00fablica. La monarqu\u00eda no es solo una forma inadecuada de gobierno, sino que atenta contra la esencia misma de la naci\u00f3n. El principio de soberan\u00eda nacional es un principio levantado frente a frente de la antigua monarqu\u00eda, el sufragio universal es la expresi\u00f3n pura de la voluntad nacional, y como tal precede a la propia idea republicana. Castelar es defensor de la idea de la raza, de las afinidades de sangre, incluso el autor nos dice que al final de su vida se dejar\u00e1 llevar por teor\u00edas etnoc\u00e9ntricas que predican el darwinismo social: \u201clos pueblos mayores dominan a los pueblos inferiores intelectual, pol\u00edtica, materialmente, por una ley providencial ineludible\u201d<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>. Pero en definitiva no dej\u00f3 de ser un burgu\u00e9s liberal que siempre fluctu\u00f3 entre ideas conservadoras y progresistas, propias de la Europa que le toc\u00f3 vivir.<\/p><h6><span style=\"color: #000080;\"><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/strong><\/span><\/h6><p>CASTELAR, E. <em>Cr\u00f3nica Internacional. <\/em>Edici\u00f3n de Damaso Lario. Madrid. Editora Nacional. 1982<\/p><p>CASTELAR, E. <em>Sobre las causas de la quiebra de la Rep\u00fablica y otros discursos. <\/em>Madrid. Centro Editor PDA. 2008<\/p><p>HERN\u00c1NDEZ GUERRERO, J.A. (ed.) <em>Emilio Castelar y su \u00e9poca. Actas del I seminario Emilio Castelar y su \u00e9poca. Ideolog\u00eda, ret\u00f3rica y po\u00e9tica. C\u00e1diz, Diciembre 2000. <\/em>C\u00e1diz. Servicio de Publicaciones de la Universidad de C\u00e1diz. Fundaci\u00f3n Municipal de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de C\u00e1diz. 2001<\/p><p>LARIO, A. <em>El Rey, piloto sin br\u00fajula. La Corona y el sistema pol\u00edtico de la Restauraci\u00f3n (1875-1902). <\/em>Madrid. Editorial Biblioteca Nueva. 1999<\/p><p>LLORCA, C. <em>Emilio Castelar. Precursor de la Democracia Cristiana. <\/em>Madrid. Biblioteca Nueva. 1966<\/p><p>MARTORELL, M; JULIA, S. <em>Manual de historia pol\u00edtica y social de Espa\u00f1a (1808-2011). <\/em>Barcelona. RBA Libros. UNED Editorial. 2012<\/p><p>SANCHEZ RECIO (Coord.) <em>A\u00f1o Castelar. Actas Congreso Castelar y su Tiempo. <\/em>Petrer. Ayuntamiento de Petrer. Universidad de Alicante. 2001<\/p><ul><li>CARANDELL, L. <em>Castelar: el gran orador del siglo XIX (Conferencia de Clausura)<\/em><\/li><li>GUTIERREZ LLORET, R.A. <em>Republicanismo y posibilismo en la Restauraci\u00f3n. El Partido Posibilista en Alicante. <\/em><\/li><li>MARTINEZ RUIZ, E. <em>Castelar y la idea de Europa en el siglo XIX<\/em><\/li><li>SANCHEZ RECIO, G. <em>Dem\u00f3cratas y federales en la segunda mitad del siglo XIX<\/em><\/li><li>TUSELL, J. <em>Emilio Castelar y la pol\u00edtica de su tiempo (Conferencia Inaugural)<\/em><\/li><li>VALERO ESCANDELL, J.R. <em>Emilio Castelar, nacionalista espa\u00f1ol<\/em><\/li><li>VILCHES GARC\u00cdA, J. <em>Castelar y la tradici\u00f3n revolucionaria republicana<\/em><\/li><li>ZURITA ALDEGUER, R.<em> Los partidos din\u00e1sticos: entre la vieja y la nueva pol\u00edtica. <\/em><\/li><\/ul><p>SUAREZ CORTINA, M. <em>El gorro frigio. Liberalismo, Democracia y Republicanismo en la Restauraci\u00f3n. <\/em>Madrid. Biblioteca Nueva. 2000<\/p><p>TUSELL, J. <em>Historia de Espa\u00f1a. La edad contempor\u00e1nea. Vol II. <\/em>Madrid. Editorial Taurus. 2001<\/p><p>VILCHES GARC\u00cdA, J. <em>Emilio Castelar, la Patria y la Rep\u00fablica. <\/em>Madrid. Biblioteca Nueva. Edici\u00f3n Kindle. 2001.<\/p><p>\u00a0<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> SANCHEZ RECIO (2001) P. 25<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> SANCHEZ RECIO (2001). P. 15<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> LLORCA (1966) p. 343<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> LLORCA (1966) P. 270<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> LLORCA (1966) p. 303<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> LLORCA (1966). P.305<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> VILCHES GARC\u00cdA (2001) Posici\u00f3n 3819<\/p><p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> VILCHES GARCIA (2001) Posici\u00f3n 3832<\/p><p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> VILCHES GARCIA (2001) Posici\u00f3n 4315<\/p><p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> VILCHES GARCIA (2001) Posici\u00f3n 4437<\/p><p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> CASTELAR, E. El Globo. 29 octubre 1888<\/p><p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> CASTELAR (1982) p. 87<\/p><p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> CASTELAR (1982) p. 34<\/p><p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> CASTELAR (1982) p. 44<\/p><p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> SUAREZ CORTINA (2000) P. 74<\/p><p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> SANCHEZ RECIO (2001) P. 22<\/p><p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> SANCHEZ RECIO (2001) P. 25<\/p><p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> SANCHEZ RECIO (2001) P. 105<\/p><p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> SANCHEZ RECIO (2001) P. 112<\/p>\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Castelar en la Restauraci\u00f3n Es evidente que Emilio Castelar fue uno de los personajes m\u00e1s populares y celebrados de la<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2500,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"colormag_page_layout":"no_sidebar_full_width","footnotes":""},"categories":[59],"tags":[64,55],"class_list":["post-2499","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia","tag-historia","tag-personajes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2499","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2499"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2499\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2505,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2499\/revisions\/2505"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2500"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2499"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2499"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2499"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}