{"id":2400,"date":"2020-09-08T04:00:27","date_gmt":"2020-09-08T04:00:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.jesusprieto.es\/?p=2400"},"modified":"2026-07-27T09:50:48","modified_gmt":"2026-07-27T09:50:48","slug":"8-1-el-camino-a-lausanne-juan-de-borbon-conde-de-barcelona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/2020\/09\/08\/8-1-el-camino-a-lausanne-juan-de-borbon-conde-de-barcelona\/","title":{"rendered":"8.1. El camino a Lausanne. Juan de Borb\u00f3n, Conde de Barcelona."},"content":{"rendered":"<h2>POL\u00cdTICA E IDEOLOG\u00cdA EN LA FAMILIA REAL ESPA\u00d1OLA<br \/>\n(1931-1945)<\/h2>\n<h2>8.1. El camino a Lausanne. Juan de Borb\u00f3n, Conde de Barcelona.<\/h2>\n<p>El primer acto de Juan de Borb\u00f3n tras la abdicaci\u00f3n fue una carta de aceptaci\u00f3n<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> a su padre. All\u00ed no encontraremos m\u00e1s que alabanzas a su labor como rey, cr\u00edticas al antiguo r\u00e9gimen liberal, y exaltaci\u00f3n del nuevo r\u00e9gimen espa\u00f1ol, \u201cgran Cruzada Nacional\u201d. Refiri\u00e9ndose a su progenitor: \u201cNo obstante haber luchado con la infecundidad de formas estatales impuestas por el tiempo, pero desviadas de nuestra mejor tradici\u00f3n, aparecer\u00e1 ese periodo como uno de los m\u00e1s pr\u00f3speros de nuestra Historia\u201d. Respecto a sus aspiraciones futuras: \u201ccuando sus designios [de Dios] me lleven a ce\u00f1ir la Corona de Espa\u00f1a, lo har\u00e9 con el prop\u00f3sito irrevocable de restaurar el sentido pol\u00edtico y social de nuestra monarqu\u00eda tradicional [\u2026] que sobre nuestra fe cat\u00f3lica y sobre la conciencia de nuestra unidad de destino, cimenta la unidad pol\u00edtica y la grandeza de Espa\u00f1a [\u2026] cuando llegue la hora de cumplir mi deber y mi deseo de servir a nuestra patria, me esforzar\u00e9 en asegurar su unidad moral y continuidad hist\u00f3rica\u201d. Toda la carta est\u00e1 en consonancia con sus posicionamientos anteriores y con el propio documento de abdicaci\u00f3n real, con una sutil diferencia respecto a \u00e9ste. Si el monarca pon\u00eda como sujeto de su justificaci\u00f3n Espa\u00f1a y la Patria, Juan de Borb\u00f3n comenz\u00f3 a poner a Dios. Esta referencia al derecho divino como fuente de legitimidad no fue utilizada por Alfonso XIII durante aquellos a\u00f1os, pero s\u00ed lo ser\u00e1 por su hijo en sus primeras manifestaciones como jefe de la casa real.<\/p>\n<p>La abdicaci\u00f3n y sus documentos tardaron casi un mes en hacerse p\u00fablicos, coincidiendo con el agravamiento de la salud del exrey<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. En Espa\u00f1a no se public\u00f3, siendo \u00e9sta la primera muestra evidente del f\u00e9rreo control que el franquismo ejerc\u00eda sobre el discurso p\u00fablico y las acciones de los mon\u00e1rquicos y la familia real.<\/p>\n<p>Tras el fallecimiento del exrey, comprobaremos como la relaci\u00f3n, la argumentaci\u00f3n, el tono y los posicionamientos de pretendiente y el Jefe del Estado cambiaron radicalmente. Si hasta entonces Franco se hab\u00eda dirigido hacia Alfonso XIII con deferencia y cuidando mucho de no soliviantar la figura real, con su hijo adopt\u00f3 una posici\u00f3n paternalista, admonitoria, doctrinal e incluso agresiva en ocasiones. Estableci\u00f3 una comunicaci\u00f3n epistolar escasa pero regular, intercambiando largas cartas que fueron deteriorando su relaci\u00f3n personal seg\u00fan evolucionaban las posiciones del pretendiente. Estas misivas son la principal fuente a la hora de desgranar la evoluci\u00f3n de Juan de Borb\u00f3n desde febrero de 1941, cuando asum\u00eda totalmente la concepci\u00f3n de una <em>Monarqu\u00eda tradicionalista<\/em>, hasta la emisi\u00f3n del radicalmente opuesto Manifiesto de Lausanne.<\/p>\n<p>El 6 de marzo de 1941 Franco envi\u00f3 su p\u00e9same<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>, pero el n\u00facleo de la carta consist\u00eda en advertirle respecto a sus consejeros, \u201cun reducido grupo que solamente busca su personal provecho a\u00fan a costa del bien patrio\u201d. Avisaba que se hab\u00eda visto obligado a \u201ccerrarles resueltamente el paso por el grave da\u00f1o que a Espa\u00f1a causan, al que infringen a la Monarqu\u00eda y a Vuestra Alteza\u201d, y le advert\u00eda: no vaya \u201ca torcerse un porvenir espl\u00e9ndido por habilidades o imprudencias de nuestros comunes enemigos\u201d. Las referencias al <em>entorno <\/em>del pretendiente fueron una constante en su correspondencia. Durante toda su vida, Franco se manifest\u00f3 como mon\u00e1rquico y siempre considerar\u00e1 que alg\u00fan d\u00eda tendr\u00e1 que ser un rey quien le suceda al frente de la jefatura del Estado. Pero del mismo modo, nunca acept\u00f3 amenaza alguna a su posici\u00f3n. Los mon\u00e1rquicos marcaron para el r\u00e9gimen la l\u00ednea de oposici\u00f3n posible, y el franquismo castig\u00f3 en ocasiones a alguna de sus figuras cuando se transgred\u00edan ciertos l\u00edmites, pero con una consideraci\u00f3n que en modo alguno ten\u00eda con cualquier otro opositor. Los mon\u00e1rquicos estaban perfectamente integrados dentro del nuevo r\u00e9gimen, exceptuando algunas figuras que con el tiempo se hab\u00edan ido alejando de \u00e9l y que fueron precisamente las que terminaron configurando el c\u00edrculo del pretendiente. Del mismo modo, Franco siempre mantuvo cierta consideraci\u00f3n hacia la figura de Juan de Borb\u00f3n, reparando la relaci\u00f3n cuando fuera necesario. Hecho inconcebible ya no solo con la oposici\u00f3n exiliada, sino con cualquier otra figura del r\u00e9gimen del que en un momento dado se hubiera distanciado, como fue el caso de su propio cu\u00f1ado. En el fondo, Franco consideraba que Juan de Borb\u00f3n era el depositario de la l\u00ednea din\u00e1stica leg\u00edtima, y por tanto no pod\u00eda permitirse el lujo de enemistarse completamente.<\/p>\n<p>Juan de Borb\u00f3n respondi\u00f3 inmediatamente a la carta de p\u00e9same<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>. Neg\u00f3 estar detr\u00e1s de cualquier operaci\u00f3n o intoxicaci\u00f3n, \u201chasta hoy no he tenido relaci\u00f3n alguna con la marcha de la pol\u00edtica, administraci\u00f3n y gobierno del Estado espa\u00f1ol\u201d. Reconoc\u00eda a Franco como la m\u00e1xima autoridad sin aludir en ning\u00fan momento a una posible restauraci\u00f3n, \u201csu inmensa responsabilidad, y no hace falta que le exprese cu\u00e1n vivos deseos tengo de que acierte\u201d, pero sobre todo utilizaba esta carta para presentarse como \u201crepresentante del Poder Real, [que] me hace comprender que he de cumplir mi deber con respecto a Espa\u00f1a [\u2026] Este deber lo tengo ante Dios y en conciencia no puedo rechazarlo\u201d.<\/p>\n<p>En este momento inicial, el pretendiente fue sincero respecto a su entorno, todav\u00eda no se hab\u00eda formado a su alrededor el c\u00edrculo de consejeros que encontraremos posteriormente. \u00c9l mismo lo evocar\u00e1 en el libro de Sainz Rodr\u00edguez<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>: entre 1941 y 1943 solo exist\u00eda un peque\u00f1o <em>consejillo <\/em>protagonizado por Sotomayor, Areilza y Garc\u00eda Valdecasas, tres figuras en perfecta comuni\u00f3n con el r\u00e9gimen. A partir de 1943 nombr\u00f3 una representaci\u00f3n oficial en Madrid, presidida primero por Juan Vig\u00f3n, luego por Kindel\u00e1n y posteriormente por Alfonso de Orleans. Solo en junio de 1942 salieron de Espa\u00f1a, ya enfrentados al r\u00e9gimen, Sainz Rodr\u00edguez y Vegas Latapi\u00e9. Vegas recal\u00f3 en Lausanne, y fue, junto al diplom\u00e1tico L\u00f3pez Olivar, las principales figuras en torno al pretendiente desde aquel momento. Son ellos dos quienes pusieron en marcha en 1946 el Consejo Privado que se mantendr\u00e1 hasta 1969. Sainz Rodr\u00edguez se instal\u00f3 en Estoril, junto a un tambi\u00e9n exiliado Gil Robles. Desde la distancia, ambos tambi\u00e9n tuvieron una gran influencia sobre Juan de Borb\u00f3n durante aquellos a\u00f1os. Anson cree que el principal consejero desde el principio habr\u00eda sido Sainz Rodr\u00edguez, De la Cierva por el contrario, asegura que fue Gil Robles. Pero ambos autores reconocen que la correspondencia y los manifiestos de aquellos a\u00f1os fueron redactados principalmente por Vegas Latapi\u00e9 y L\u00f3pez Olivar. Franco por su parte habr\u00eda llevado esta relaci\u00f3n con el pretendiente de forma muy personal, admitiendo \u00fanicamente la colaboraci\u00f3n de Carrero Blanco, subsecretario de la presidencia en aquel momento.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> DE LA CIERVA (1997) pp.152-153<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Ibidem p.154. Cita las memorias de Gil Robles, que comenta que \u201cse levant\u00f3 una oleada de bulos en toda Europa\u201d<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Ibidem p.157<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Ibidem p. 165-166<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> SAINZ RODR\u00cdGUEZ (1981) pp.259-260<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>POL\u00cdTICA E IDEOLOG\u00cdA EN LA FAMILIA REAL ESPA\u00d1OLA (1931-1945) 8.1. El camino a Lausanne. 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