{"id":2273,"date":"2020-09-08T13:30:20","date_gmt":"2020-09-08T13:30:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.jesusprieto.es\/?p=2273"},"modified":"2021-03-23T20:07:52","modified_gmt":"2021-03-23T20:07:52","slug":"3-1-el-inicio-del-exilio-el-manifiesto-al-pais","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/2020\/09\/08\/3-1-el-inicio-del-exilio-el-manifiesto-al-pais\/","title":{"rendered":"3.1. El inicio del exilio. El Manifiesto al Pa\u00eds."},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"2273\" class=\"elementor elementor-2273\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-59f9dc0 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"59f9dc0\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-8b5f342\" data-id=\"8b5f342\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-5c11f11 elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"5c11f11\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">POL\u00cdTICA E IDEOLOG\u00cdA EN LA FAMILIA REAL ESPA\u00d1OLA \n(1931-1945)<\/h2>\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-b3324ec elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"b3324ec\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-21000b9\" data-id=\"21000b9\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-6b4afff elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"6b4afff\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">3.1. El inicio del exilio. El Manifiesto al Pa\u00eds.<\/h2>\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-1d95eaa elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"1d95eaa\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-5599d64\" data-id=\"5599d64\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-dcb8df2 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"dcb8df2\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<p>El 17 de abril de 1931, <em>ABC<\/em> public\u00f3 en su portada el <em>Manifiesto al Pa\u00eds<\/em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> de Alfonso XIII. Estamos ante un texto fundacional para el porvenir de la casa real espa\u00f1ola. Su acierto permitir\u00e1 mantener una l\u00ednea argumentativa que entroncar\u00e1 directamente la monarqu\u00eda de la restauraci\u00f3n con la actualmente vigente<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. Nos presenta una idea de la monarqu\u00eda espa\u00f1ola que se convertir\u00e1 en can\u00f3nica, siendo la fuente donde acaben bebiendo buena parte de los posicionamientos futuros, pese a los vaivenes de las siguientes d\u00e9cadas.<\/p><p>Es un texto muy breve que contiene cuatro grandes ideas fuerza. La primera fue el reconocimiento sin aditivos de la voluntad popular, Espa\u00f1a (la <em>naci\u00f3n, <\/em>la <em>conciencia colectiva<\/em>) es la <em>\u00fanica se\u00f1ora de sus destinos<\/em>, considera que ha perdido su <em>amor, <\/em>por tanto se apartaba de ella. La segunda es la presentaci\u00f3n de la monarqu\u00eda en t\u00e9rminos de imparcialidad pol\u00edtica, servicio p\u00fablico y abnegaci\u00f3n desinteresada. Su actuaci\u00f3n solo se guio por patriotismo y sentido del deber, el inter\u00e9s general fue su <em>\u00fanico af\u00e1n<\/em>, siendo este sacrificio personal que nos ofrece su \u00faltimo acto de servicio. Cabr\u00eda la posibilidad de que su figura pueda utilizarse como herramienta de confrontaci\u00f3n, pero \u00e9l era <em>el Rey de todos los espa\u00f1oles, <\/em>podr\u00eda resistir, pero magn\u00e1nimamente decide no convertirse en motivo de <em>guerra civil<\/em> entre <em>compatriotas, <\/em>\u00e9l no est\u00e1 en la lucha partidaria. La <em>Patria<\/em> sabr\u00e1 reconocer esta inmolaci\u00f3n y perdonar si en alg\u00fan momento se ha equivocado debido al exceso de celo. La tercera idea que nos presenta es la din\u00e1stica: era y seguir\u00e1 siendo el depositario de unos <em>derechos <\/em>hist\u00f3ricos, unas <em>regias prerrogativas, <\/em>un <em>Poder Real,<\/em> que <em>suspende <\/em>pero a los que no pensaba renunciar, pues al fin y al cabo la situaci\u00f3n actual no ser\u00eda <em>definitiva. <\/em>La cuarta y \u00faltima es la colocaci\u00f3n de la carga de la culpa de esta nueva <em>cr\u00edtica coyuntura<\/em>. Al decirnos que <em>espero a conocer la aut\u00e9ntica y adecuada expresi\u00f3n de la conciencia colectiva, <\/em>sutilmente presentimos que responsabilizaba a la estructura olig\u00e1rquica y caciquil de su reinado, espec\u00edficamente a su clase pol\u00edtica y al r\u00e9gimen electoral. \u00c9l es <em>tambi\u00e9n un espa\u00f1ol<\/em>, y probablemente tambi\u00e9n hab\u00eda tenido problemas para identificar esa <em>conciencia colectiva.<\/em> S\u00ed hasta entonces su interpretaci\u00f3n del \u201cpa\u00eds real\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> (siempre con <em>el \u00fanico af\u00e1n en el inter\u00e9s p\u00fablico) <\/em>encamin\u00f3 sus decisiones, ahora su <em>conciencia <\/em>personal, su interpretaci\u00f3n de ese \u201cpa\u00eds real\u201d, le dice que debe <em>apartarse<\/em>.<\/p><p>El texto sigue la l\u00ednea habitual en la que Alfonso XIII se manifest\u00f3 durante gran parte de su reinado. M\u00e1s all\u00e1 de los discursos p\u00fablicos donde presentaba una imagen de la monarqu\u00eda y de su propio papel de forma m\u00e1s providencial o ret\u00f3rica<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>, la realidad es que el monarca se mostr\u00f3 continuamente en t\u00e9rminos muy parecidos al Manifiesto<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. Habitualmente se se\u00f1alaba como el m\u00e1ximo servidor de la patria, interprete y garante continuo de la voluntad popular<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a> frente a la incapacidad y el partidismo de la clase pol\u00edtica o el propio sistema constitucional<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>, incapaz de imponer su criterio regeneracionista siguiendo los deseos de lo que consideraba el inter\u00e9s y la opini\u00f3n p\u00fablica. Incluso durante su reinado se refieren numerosos episodios donde el monarca anunci\u00f3 o amenaz\u00f3 con su abdicaci\u00f3n, al interpretar que la correlaci\u00f3n de fuerzas no le era favorable. Su propia salida en 1931 ser\u00e1 la \u00faltima de estas ocasiones. As\u00ed que la \u00fanica diferencia que encontramos en el Manifiesto frente a su anterior modus operandi ser\u00eda la ausencia de otros artificios ret\u00f3ricos habituales en sus manifestaciones, relacionados con su papel y su idea de c\u00f3mo ser\u00eda la propia configuraci\u00f3n de Espa\u00f1a. Esta limpieza ser\u00e1 la que otorgue esa capacidad atemporal al texto, permitiendo su trascendencia. Durante su traves\u00eda a Marsella la madrugada del 15 de abril, redact\u00f3 otros dos manifiestos, al Ej\u00e9rcito y a la Marina. Pero estos se basaban en esta habitual ret\u00f3rica patri\u00f3tica, no teniendo trascendencia alguna<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>.<\/p><p>Ante la disyuntiva de si estamos frente a un ejemplo de calculada ret\u00f3rica o de genuina introspecci\u00f3n, debemos reconocer que en la propia voluntad real pudiera existir la convicci\u00f3n de la veracidad de sus t\u00e9rminos. Pero una cosa es tener una convicci\u00f3n y otra muy distinta como podamos juzgar estos hechos. Porque no parece veraz que las elecciones del d\u00eda 12 le <em>revelaran claramente <\/em>la situaci\u00f3n a la que se enfrentaba. En ese momento estaba enfrentado con la mayor\u00eda de la opini\u00f3n p\u00fablica, buena parte de las \u00e9lites e incluso con parte de la propia clase pol\u00edtica din\u00e1stica. Desde la ca\u00edda de la Dictadura, durante la que conscientemente ha actuado de forma antag\u00f3nica a los t\u00e9rminos de su Manifiesto (si bien en interpretaci\u00f3n de lo que considera el <em>pa\u00eds real<\/em>), maniobr\u00f3 incesantemente, de forma incoherente y sin ning\u00fan tipo de planificaci\u00f3n, para mantener el trono y reconducir la situaci\u00f3n hacia cualquier soluci\u00f3n posible, por contradictorias que estas fueran. Le lleg\u00f3 a ofrecer la Presidencia del Consejo a figuras como Camb\u00f3, Alba, S\u00e1nchez Guerra o al mism\u00edsimo Melquiades \u00c1lvarez, y en la mayor\u00eda de estas ocasiones los intentos se malograron por su intenci\u00f3n de seguir ejerciendo sus prerrogativas regias, sobre todo en los nombramientos que deber\u00edan ocupar ciertos ministerios, a lo que se negaron todos ellos<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>. La narraci\u00f3n que los testigos nos ofrecen de las \u00faltimas horas nos presenta a un personaje abandonado, al que se obliga a exiliarse de forma inmediata y sin remisi\u00f3n posible, no a un patriota sacrificado, generoso y altruista que a\u00f1os despu\u00e9s seguir\u00e1 declarando \u201ccre\u00ed entonces que yo era un estorbo para la paz de mi pueblo y a \u00e9l se lo sacrifiqu\u00e9 todo\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>. Incluso algunos autores, como Gonz\u00e1lez Calleja, nos se\u00f1alan que \u201cnunca descart\u00f3 la alternativa de la resistencia a ultranza, substanciada en la proclamaci\u00f3n del Estado de Guerra\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>. Pero el discurso oficial din\u00e1stico mantendr\u00e1 esta argumentaci\u00f3n basada en el sacrificio personal y la retirada voluntaria, pac\u00edfica y democr\u00e1tica, frente a una situaci\u00f3n concreta y de dudosa decantaci\u00f3n, buscando la estabilidad y la paz entre espa\u00f1oles. Quiz\u00e1 fuera m\u00e1s correcto argumentar que Alfonso XIII fue expulsado tras aglutinarse una coalici\u00f3n mayoritaria de la m\u00e1s diversa procedencia e intereses, que le culpabiliz\u00f3 personalmente de buena parte de los errores cometidos durante su reinado, y sobre todo consideraban a su persona y a la instituci\u00f3n que encarnaba como un elemento disruptivo, irreformable y hostil a cualquier soluci\u00f3n a los problemas pol\u00edticos y sociales del pa\u00eds. Todo ello tras perder unas elecciones convertidas en plebiscitarias, donde las candidaturas contrarias a la monarqu\u00eda ganaron ampliamente en todos aquellos distritos donde el voto pod\u00eda considerarse m\u00e1s libre, ajenos a la reconocida manipulaci\u00f3n del voto caciquil.<\/p><p>En todo caso, m\u00e1s all\u00e1 de algunas declaraciones p\u00fablicas con contenido pol\u00edtico, este Manifiesto fue su \u00fanica proclamaci\u00f3n p\u00fablica hasta 1941, momento de su abdicaci\u00f3n. Emiti\u00f3 numerosos telegramas o cartas de agradecimiento o reconocimiento, pero de car\u00e1cter privado (pese a ser publicados en ocasiones) y sin mayor trascendencia.<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> <em>Al Pa\u00eds. <\/em>ABC Madrid. 17 abril 1931. Portada.<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Ya lo intu\u00eda Luca de Tena en 1956 \u201cGracias a la abnegada actitud tomada el 14 de abril por el Rey de Espa\u00f1a, la Monarqu\u00eda secular seguir\u00eda siendo una soluci\u00f3n natural e hist\u00f3rica\u201d en CORT\u00c9S CAVANILLAS (1956) Pr\u00f3logo p.XIV<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Expresi\u00f3n que Seco Serrano nos dice utilizaba para referirse a la opini\u00f3n p\u00fablica y la sociedad espa\u00f1ola.<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Quiz\u00e1 el ejemplo m\u00e1s extremo ser\u00e1 su discurso ante Pio XI durante el viaje a Italia de 1923, que lleg\u00f3 a provocar alg\u00fan incidente diplom\u00e1tico con rep\u00fablicas latinoamericanas. La mejor compilaci\u00f3n de sus discursos la realiz\u00f3 Jos\u00e9 Guti\u00e9rrez Rav\u00e9 en <em>Habla el Rey. Discursos de Don Alfonso XIII. <\/em>Industrias Graficas S.L. Madrid. 1955<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Especialmente tras el fin de la IGM, cuando protagonizar\u00e1 varios discursos o declaraciones discordantes con la l\u00ednea oficial de sus propios gobiernos.<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Lario nos indica como en la concepci\u00f3n del poder moderador del Rey en el r\u00e9gimen restaurador, la posici\u00f3n constitucional de la Monarqu\u00eda, por encima de las luchas pol\u00edticas e inamovible podr\u00edan \u201creflejar mejor que nadie el inter\u00e9s general y con \u00e9l el verdadero sentido de la opini\u00f3n p\u00fablica, que no estaba correctamente representada en las Cortes\u201d LARIO (1999) p. 60<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> En 1934, en conversaci\u00f3n con Carretero Novillo declarar\u00e1 \u201ctuve que aceptar los hechos consumados, que tienen una fuerza enorme. Pero de esto a que se suponga que a m\u00ed me satisfac\u00edan el esp\u00edritu y la letra de la Constituci\u00f3n que me dieron hay un abismo\u201d CARRETERO NOVILLO (1934) pp. 62-63<\/p><p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> PLAT\u00d3N (1998) p. 250. El libro de Plat\u00f3n es, dentro de la \u00faltima bibliograf\u00eda, el m\u00e1s extenso a la hora de detallar los \u00faltimos a\u00f1os de Alfonso XIII. Es un libro period\u00edstico, conservador, cr\u00edtico con la Rep\u00fablica y m\u00e1s ben\u00e9volo con Alfonso XIII. Pero sin lugar a duda es el que mejor refleja las fuentes de cada una de sus afirmaciones, reproduciendo ampliamente tanto detalles de las mismas como la documentaci\u00f3n de la \u00e9poca. Por esta raz\u00f3n ser\u00e1 la guia que utilicemos profusamente mientras nos refiramos al periodo que llega hasta la muerte del Rey en 1941, sobre todo a la hora de reproducir los textos de cada fuente.<\/p><p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> MARTORELL LINARES en \u201cEl Rey en su desconcierto. Alfonso XIII, los viejos pol\u00edticos y el ocaso de la monarqu\u00eda\u201d en Moreno Luz\u00f3n (2003) p. 394-397. Nos cuenta como tras la ca\u00edda del gobierno Berenguer, le ofrecer\u00e1 la presidencia del consejo a estos cuatro pol\u00edticos, imponi\u00e9ndoles en todos los casos ministerios espec\u00edficos y vetos en otros. Por esta raz\u00f3n, todos ellos fueron desestimando la oferta: \u201cNo obstante [Alfonso XIII] ampli\u00f3 sus exigencias al extender su veto al general Goded, ministro de la Guerra <em>constitucionalista in pectore. <\/em>\u2018\u00a1Con este nombre es imposible hacer nada!\u2019, rezong\u00f3 Melquiades [\u00c1lvarez] al salir de palacio, ya rechazada la oferta\u201d<\/p><p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> CARRETERO NOVILLO (1934) pp. 87-91. Aun as\u00ed, en estas mismas p\u00e1ginas le matizar\u00e1 a Carretero Novillo su salida, reconociendo en cierto modo que le obligaron, que no pudo resistir. \u201cLa autoridad de un rey, para sostenerse, ha de contar con estas bases, o, por lo menos, con algunas de ellas: el pueblo, la fuerza armada o, en \u00faltimo recurso, con el apoyo de los partidos pol\u00edticos\u201d. El pueblo le habr\u00eda dado la espalda, deslumbrado por la novedad y con alegr\u00eda inconsciente, con un <em>instinto de rebeld\u00eda<\/em>. De los pol\u00edticos se hab\u00eda rendido hasta su Presidente del Consejo: \u201csin palabras me dec\u00edan que yo era el estorbo, el motivo \u00fanico de sus miedos\u201d, desertaba hasta la nobleza y buena parte de los militares. No le dieron ni \u201cunas horas m\u00e1s para el viaje\u201d. Se amenaz\u00f3 directamente la vida de su familia y \u201cdecid\u00ed salir de mi Patria por evitar que, a causa de mi persona y por defender mis intereses, se derramara sangre de mis hermanos\u201d.<\/p><p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> GONZ\u00c1LEZ CALLEJA en \u201cEl exrey\u201d pp.405-406. Lo primero que habr\u00eda hecho al llegar a Cartagena a las cuatro de la ma\u00f1ana es preguntar si se hab\u00eda proclamado el Estado de Guerra en Madrid.<\/p>\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>POL\u00cdTICA E IDEOLOG\u00cdA EN LA FAMILIA REAL ESPA\u00d1OLA (1931-1945) 3.1. El inicio del exilio. El Manifiesto al Pa\u00eds. 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