{"id":2195,"date":"2019-09-07T10:59:17","date_gmt":"2019-09-07T10:59:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.jesusprieto.es\/?p=2195"},"modified":"2021-03-23T20:12:45","modified_gmt":"2021-03-23T20:12:45","slug":"el-estado-la-maquina-mas-perfecta-de-conseguir-obediencia-por-que-obedecemos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/2019\/09\/07\/el-estado-la-maquina-mas-perfecta-de-conseguir-obediencia-por-que-obedecemos\/","title":{"rendered":"EL ESTADO, LA MAQUINA M\u00c1S PERFECTA DE  CONSEGUIR OBEDIENCIA: \u00bfPOR QU\u00c9 OBEDECEMOS?"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"2195\" class=\"elementor elementor-2195\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-f4bfd46 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"f4bfd46\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-752b732\" data-id=\"752b732\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-91fd6a2 elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"91fd6a2\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">EL ESTADO, LA MAQUINA M\u00c1S PERFECTA DE  CONSEGUIR OBEDIENCIA: \u00bfPOR QU\u00c9 OBEDECEMOS?<\/h2>\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-c01f424 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"c01f424\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-748d664\" data-id=\"748d664\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e54188a elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e54188a\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<p>Obediencia al Estado, \u00bfpor qu\u00e9 obedecemos? Podr\u00ediamos establecer cuatro elementos mediante los cuales el Estado obtiene obediencia: la coacci\u00f3n, la legitimidad, las normas de inclusi\u00f3n y la rutina. A grandes rasgos, la coacci\u00f3n aparece como el gran aglutinador de la obediencia no voluntaria, mientras que los otros tres elementos justificar\u00edan mejor la obediencia voluntaria. Si ante la obediencia no voluntaria pensamos m\u00e1s en el castigo que podr\u00eda acarrear su incumpliendo, en aquellos casos de obediencia voluntaria pesan m\u00e1s los beneficios que podemos obtener si seguimos las pautas impuestas. Aun as\u00ed, en ambos casos siempre opera un miedo a las consecuencias de desobedecer.<\/p><p>En este trabajo vamos a intentar confrontar la visi\u00f3n que hemos visto del Estado en el seminario con uno de los desaf\u00edos que \u00e9ste puede contemplar dentro del eje de la obediencia: la vigencia actual (o la falta de vigencia) de la desobediencia civil como herramienta emancipadora. \u00bfTiene sentido la desobediencia civil en el entorno de un Estado emancipador? \u00bfC\u00f3mo debe reaccionar el n\u00facleo del Estado ante ella? \u00bfEs la desobediencia emancipadora en s\u00ed misma?<\/p><p>Aclaremos antes de nada que entenderemos la desobediencia civil como aquella que tiene fines pol\u00edticos y motivaciones morales, que busca intereses colectivos y no particulares, que es p\u00fablica y abierta, pac\u00edfica y no violenta, y siempre aquella que se da en un contexto democr\u00e1tico, de libertades civiles, excluimos aquellos sistemas autoritarios donde toda protesta se convierte autom\u00e1ticamente en desobediencia. La desobediencia civil, a su vez, ser\u00eda aquella que supera el miedo a las consecuencias de desobedecer en busca de la consecuci\u00f3n de unos beneficios futuros para el propio participante y la colectividad que permiten mitigar o minimizar las consecuencias inmediatas que suponen su realizaci\u00f3n.<\/p><p>Primero intentar\u00e9 resumir el debate de las \u00faltimas d\u00e9cadas sobre obediencia y desobediencia civil, destacando las principales l\u00edneas de discusi\u00f3n. A continuaci\u00f3n, repasar\u00e9 brevemente algunos ejemplos de desobediencia en la historia reciente de Espa\u00f1a para terminar intentando amoldar estas l\u00edneas de discusi\u00f3n y estos ejemplos al esquema de Jessop.<\/p><p>\u00a0<\/p><p><span style=\"color: #000080;\"><strong>EL DEBATE SOBRE LA OBEDIENCIA DURANTE LAS \u00daLTIMAS D\u00c9CADAS<\/strong><\/span><\/p><p>En 1960 Adolf\u00a0 Eichmann,\u00a0 uno de los principales responsables de la Sho\u00e1, fue secuestrado en Argentina y posteriormente juzgado en Israel. Durante su juicio se autojustific\u00f3 constantemente como un simple ejecutor de las \u00f3rdenes recibidas. La trascendencia y publicidad del proceso reabrieron p\u00fablicamente el debate de por qu\u00e9 obedecemos y cuando debemos obedecer, dando lugar a dos de los estudios cl\u00e1sicos sobre el tema.<\/p><p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2198 size-full\" src=\"http:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/31-c.jpg\" alt=\"\" width=\"187\" height=\"269\" \/><\/p><p>El primero es el experimento Milgram, Universidad de Yale desde 1961, donde un experimentador conminaba a los participantes a torturar incrementalmente a un tercero mediante descargas el\u00e9ctricas hasta que supuestamente aprendiera correctamente unos textos que nunca consegu\u00eda aprender. Frente a la hip\u00f3tesis inicial que establec\u00eda que en alg\u00fan momento los participantes se negar\u00edan a llegar hasta el final del experimento, la mayor\u00eda de ellos llegaron hasta aplicar la mayor descarga posible, sin cuestionar la autoridad del experimentador y sin tener en cuenta todo tipo de quejas y gritos de los supuestos torturados. Los resultados solo variaron cuando se introdujo el factor de \u201cproximidad\u201d (los torturados pasaron de estar aislados en una habitaci\u00f3n diferente a\u00a0 sentarse junto con el participante). Solo entonces aumentaron los casos de desobediencia y de freno al experimento. Por otra parte, cuando se preguntaba a los participantes donde resid\u00eda la responsabilidad del sufrimiento aplicado al torturado, la mitad de los mismos se la achararon a ellos mismos y solo un 40% al experimentador que daba las instrucciones.<\/p><p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2197 size-full\" src=\"http:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/31-b.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"168\" \/><\/p><p>El segundo gran estudio sobre la obediencia es la obra que Hannah Arendt publicar\u00e1 en 1962: <em>Eichmann en Jerusal\u00e9n: informe sobre la banalidad del mal<\/em>. Si Eichmann se justificaba a s\u00ed mismo aludiendo a un supuesto imperativo categ\u00f3rico kantiano residente en la obediencia a sus superiores, Arendt desenmascara esta escusa devolviendo precisamente el imperativo categ\u00f3rico a la moral aut\u00f3noma, no al legislador, y dejando claro que siempre existe la posibilidad de una elecci\u00f3n moral libre teniendo esta elecci\u00f3n consecuencias pol\u00edticas. No solo ser\u00eda el caso de Eichmann, sino la misma participaci\u00f3n en la Sho\u00e1 de algunos l\u00edderes de los consejos jud\u00edos, los infaustos Judenrat que aparentemente gobernaban algunos guetos, y quienes no dudaron en obedecer y colaborar decisivamente en la organizaci\u00f3n del propio exterminio.<\/p><p>La posibilidad de tomar siempre una elecci\u00f3n moral libre que expresa Arendt enlaza perfectamente con la tradici\u00f3n de desobediencia civil de Thoreau, qui\u00e9n tambi\u00e9n formula un desacuerdo tanto pol\u00edtico como moral. Y a su vez, los terribles resultados del experimento Milgram empujan en la misma direcci\u00f3n: el ser humano, individualmente, tiene a la vez la responsabilidad y la posibilidad de establecer su propio marco normativo, basado en su convicci\u00f3n moral, que rompa la rueda de la violencia y la injusticia.<\/p><p>Es m\u00e1s, si antes de los a\u00f1os 40 del siglo XX la desobediencia civil a\u00fan era vista con reticencia por la mayor\u00eda de las democracias liberales occidentales, ser\u00e1 precisamente la reflexi\u00f3n sobre la barbarie de la Segunda Guerra Mundial la que permita su redefinici\u00f3n como una estrategia \u00fatil, correcta, justa e incluso necesaria en ocasiones. La Independencia de la India mostrar\u00e1 su eficacia. Los juicios de Nuremberg cuestionar\u00e1n en su ra\u00edz la excusa de la obediencia debida, hasta entonces un elemento indiscutible en todos los c\u00f3digos legislativos y militares. Los \u00e9xitos conseguidos por los movimientos de derechos civiles de EEUU en los 50 y 60 y basados en la desobediencia civil, reforzar\u00e1n su vigencia. Hoy d\u00eda, ning\u00fan movimiento progresista o emancipador podr\u00eda definir la desobediencia civil como una herramienta de reacci\u00f3n, sino m\u00e1s bien de emancipaci\u00f3n. No dejar\u00eda de ser la sociedad que se revela ante la injusticia y mediante el sacrificio pretende obtener un mayor marco de justicia y libertad.<\/p><p><span style=\"color: #000080;\"><strong>TRES VISIONES CONTEMPORANEAS SOBRE LA DESOBEDIENCIA CIVIL<\/strong><\/span><\/p><p>Junto a la visi\u00f3n que anunci\u00e1bamos de Hannah Arendt, Habermas y Rawls son los principales pensadores que han reflexionado sobre la justificaci\u00f3n y la relaci\u00f3n entre el Estado y la desobediencia civil en las \u00faltimas d\u00e9cadas.<\/p><p>Ve\u00edamos que Arendt part\u00eda de una base donde el individuo, aut\u00f3nomo, libre e independiente debe ser el responsable activo de su actuaci\u00f3n, motivado moralmente y consciente de sus consecuencias pol\u00edticas. La desobediencia civil para ella no es m\u00e1s que una expresi\u00f3n de esa individualidad, responsable y consciente, pues la democracia es un proyecto inacabado que debe ser lo suficientemente flexible para incluir nuevos imaginarios y colectivos en lo p\u00fablico. La desobediencia es as\u00ed leg\u00edtima resistencia, siempre y cuando excluya de ra\u00edz la violencia, que no deja de ser ausencia de pensamiento. El individuo es responsable de construcci\u00f3n del orden socio-pol\u00edtico, la desobediencia, incluso m\u00e1s all\u00e1 de configurarse como herramienta, es un imperativo categ\u00f3rico en pos de la consecuci\u00f3n de los intereses colectivos.<\/p><p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2199 size-full\" src=\"http:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/31-d.jpg\" alt=\"\" width=\"287\" height=\"176\" srcset=\"https:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/31-d.jpg 287w, https:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/31-d-285x176.jpg 285w\" sizes=\"auto, (max-width: 287px) 100vw, 287px\" \/><\/p><p>En la misma l\u00ednea, Habermas establece cuatro condiciones para hablar de desobediencia civil: motivaci\u00f3n moral, premeditaci\u00f3n, admisi\u00f3n de sus consecuencias y sobre todo, no poner en cuesti\u00f3n el ordenamiento en su conjunto, sino parte de \u00e9l.\u00a0 La desobediencia es \u201cun acto simb\u00f3lico\u201d, una forma de expresi\u00f3n de la sociedad m\u00e1s que un fin en s\u00ed mismo. As\u00ed la desobediencia civil se convierte en herramienta en la construcci\u00f3n democr\u00e1tica del estado, una forma de protesta y manifestaci\u00f3n de intereses sin recurrir a la violencia o al crimen. Tambi\u00e9n es un elemento esencial a la hora de construir imaginarios y valores, de sensibilizar y transformar lo colectivo, de profundizar en la justicia de lo com\u00fan. Es claramente partidario de la misma, y muestra gran preocupaci\u00f3n por la creciente criminalizaci\u00f3n de la protesta pac\u00edfica que detecta en los diferentes c\u00f3digos penales, un intento conservador por mantener el statu quo dentro de las sociedades. Vemos que tanto Arendt como Habermas tienen una concepci\u00f3n de la desobediencia civil que parte de cierta falta de legitimidad moral del estado capitalista tard\u00edo y donde esta se convierte en una herramienta esencial para \u201cmejorar\u201d precisamente dicha moralidad.<\/p><p>Rawls por otra parte, tiene una visi\u00f3n m\u00e1s conservadora, m\u00e1s restrictiva de la desobediencia civil. Partiendo de su contractualismo social, su idea principal es la de justicia, y esta debe ser imparcial, igual en su posici\u00f3n original donde se definen los t\u00e9rminos fundamentales de ese contrato. De esta forma, la obediencia es fundamental en su concepci\u00f3n si queremos que el contrato funcione. As\u00ed la desobediencia no est\u00e1 prevista frente a la injusticia, pues si la sociedad es razonablemente justa debemos cumplir incluso las normas abiertamente injustas. La desobediencia puede ser comprensible, pero es un exceso. Todo sistema tendr\u00eda imperfecciones, la desobediencia solo puede darse en un r\u00e9gimen democr\u00e1tico y no puede invocarse constantemente, antes de recurrir a ella el individuo debe haber agotado todas las posibilidades legales, apelaciones, acciones. En \u00faltimo caso, puede ser un \u201crecurso estabilizador del sistema legal\u201d, pero con el gran riesgo de incitar al desorden que en todo caso hay que evitar. Ser\u00eda una especie de herramienta para \u201celiminar focos de tensi\u00f3n dentro de un sistema que funciona b\u00e1sicamente bien\u201d (Exteberria, 2001)<\/p><p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2200 size-full\" src=\"http:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/31-e.jpg\" alt=\"\" width=\"315\" height=\"160\" srcset=\"https:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/31-e.jpg 315w, https:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/31-e-300x152.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 315px) 100vw, 315px\" \/><\/p><p><span style=\"color: #000080;\"><strong>LA RECIENTE HISTORIA DE LA DESOBEDIENCIA CIVIL. EL EJEMPLO DE ESPA\u00d1A<\/strong><\/span><\/p><p>Si repasamos ejemplos concretos en la reciente historia de Espa\u00f1a veremos que es la concepci\u00f3n de Arendt y Habermas la que ha primado dentro de los movimientos sociales a la hora de articular el uso de la desobediencia civil. Y esta siempre ha sido combatida desde sus opuestos mediante los argumentos de Rawls: tras 1978 asistimos la instauraci\u00f3n de una democracia liberal, que al menos en sus aspectos formales podr\u00edamos considerar en la l\u00ednea de las m\u00e1s avanzadas del contexto occidental, de forma que toda protesta que exceda los l\u00edmites \u201cpermitidos\u201d se convierte en una refutaci\u00f3n total del sistema, en una medida \u201cantisistema\u201d destinada a destruir la propia democracia.<\/p><p>Bajando a los hechos, los primeros a\u00f1os de la Transici\u00f3n llevan consigo numerosos intentos de articular diferentes movimientos de desobediencia civil, entendidos estos como una forma de articular la protesta de forma m\u00e1s efectiva y radical. Un ejemplo claro ser\u00edan las autoinculpaciones del delito de Aborto por parte del movimiento feminista que se producen a partir de 1979, como consecuencia de un macro juicio en Bilbao por la realizaci\u00f3n de abortos clandestinos.\u00a0 En este caso ayudaron a modificar la relaci\u00f3n de fuerzas en una sociedad conservadora, a articular y dar visibilidad a un hasta entonces invisible movimiento feminista y llevaron a la despenalizaci\u00f3n del aborto en los primeros a\u00f1os 80.<\/p><p>Probablemente el caso m\u00e1s exitoso en Espa\u00f1a durante estos a\u00f1os haya sido el del movimiento de insumisi\u00f3n al servicio militar obligatorio y la prestaci\u00f3n social sustitutoria. Desde finales de los a\u00f1os 80 y toda la d\u00e9cada de los 90, cerca de 1.700 insumisos entraron en prisi\u00f3n. En 2001 se consigui\u00f3 terminar con 200 a\u00f1os de reclutas obligatorios. Si bien estamos ante un claro ejemplo de desobediencia civil que incluso consigui\u00f3 sus objetivos b\u00e1sicos, tambi\u00e9n debemos indicar que no dej\u00f3 de ser un movimiento minoritario, visto por la gran mayor\u00eda de la sociedad como radical, que quiz\u00e1 tan solo ayud\u00f3 a adelantar el fin de una instituci\u00f3n que ni era rentable ni ten\u00eda sentido en aquel momento, verdaderas razones que estuvieron detr\u00e1s de su desaparici\u00f3n. Es m\u00e1s, fue el mism\u00edsimo Jos\u00e9 Mar\u00eda Aznar quien desmantelo el mismo, y en sus motivaciones poco tuvieron que ver las luchas insumisas. Pero claramente, el movimiento insumiso s\u00ed habr\u00eda conseguido permear en amplias capas de la juventud espa\u00f1ola y decantar la balanza hacia la desaparici\u00f3n del servicio militar o civil obligatorio.<\/p><p>Junto a la insumisi\u00f3n han existido multitud de intentos desde los m\u00e1s diversos sectores para crear otros movimientos de desobediencia civil con escaso \u00e9xito. Uno de los pocos ejemplos potentes en su extensi\u00f3n, si bien fracasado, se produjo en Catalu\u00f1a en 2012, donde bajo el lema \u201cNo vull pagar\u201d miles de conductores se negaban a pagar el peaje en las autopistas al considerar que el mismo era discriminatorio respecto a la gratuidad de la gran parte de las autopistas espa\u00f1olas (no se asusten, el gobierno de Espa\u00f1a no obliga a los pobres catalanes a pagar lo que en otros sitios regala, fueron los gobiernos catalanes los que decidieron financiar sus autopistas de esta forma).<\/p><p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2201 size-full\" src=\"http:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/31-f.jpg\" alt=\"\" width=\"299\" height=\"169\" \/><\/p><p>Junto a estos, encontramos multitud de ejemplos sin mucho \u00e9xito o trascendencia, desde intentos de no pagar los impuestos si estos no se destinaban a una finalidad determinada (desde posiciones de derecha o izquierda), la desobediencia de confesiones religiosas como los Testigos de Jehova a ciertas pr\u00e1cticas m\u00e9dicas, al uso habitual de la huelga de hambre como herramienta de presi\u00f3n por todo tipo de colectivos o incluso las habituales acampadas urbanas reivindicativas no permitidas por las autoridades (multitud de ejemplos de todo tipo, el mismo 15M no dej\u00f3 de ser uno m\u00e1s). La crisis posterior a 2008 vio un aumento incremental de diferentes acciones de desobediencia civil, como las ocupaciones de entidades bancarias por parte de diversas asociaciones de afectados por las hipotecas o la negativa de numerosos m\u00e9dicos a denegar la atenci\u00f3n m\u00e9dica a colectivos excluidos de dicha atenci\u00f3n por ley.<\/p><p>Para terminar, los \u00faltimos a\u00f1os del conflicto catal\u00e1n han visto multitud de llamamientos a diferentes acciones de desobediencia civil, todos ellas sin conseguir el efecto deseado por sus impulsores. La \u00faltima amenaza se ha producido esta misma semana, con el President de la Generalitat llamando a la desobediencia civil general en caso de que la sentencia del Proces a publicarse en las pr\u00f3ximas semanas no sea absolutoria<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Tambi\u00e9n durante los a\u00f1os del terrorismo vasco, la izquierda abertzale articul\u00f3 todo un conjunto de llamamientos y acciones de desobediencia civil que no podemos incluir en esta categor\u00eda por la utilizaci\u00f3n que realizaron de la violencia, ya sea en forma de atentados o lucha callejera.<\/p><p>En resumen podr\u00edamos concluir que la desobediencia civil en los \u00faltimos a\u00f1os en Espa\u00f1a ha sido escasa, totalmente integrada en la definici\u00f3n que hacen Habermas y Arendt, como una herramienta de perfeccionamiento del sistema, de mejora y transformaci\u00f3n de lo com\u00fan, y en la mayor\u00eda de los casos ha fracasado en sus intentos de modificar el statu quo vigente. Como mucho habr\u00eda ayudado a modificar la opini\u00f3n p\u00fablica o a colocar en la agenda debates inexistentes en la misma.<\/p><p>\u00a0<\/p><p><span style=\"color: #000080;\"><strong>LA DESOBEDIENCIA CIVIL EN EL ESQUEMA DE JESSOP<\/strong><\/span><\/p><p>Jessop solo menciona en su manual la desobediencia civil en relaci\u00f3n a como se engloba como una de las amenazas al Estado, que seguir\u00eda operando seg\u00fan el principio de la raison d\u2019etat. Aun as\u00ed, de su texto podr\u00edamos deducir que la incorpora dentro de su concepto de Idea de Estado, como parte de la construcci\u00f3n de la hegemon\u00eda vinculada a la construcci\u00f3n ideol\u00f3gica, dentro de la coordinaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda hacia unas metas colectivas compartidas. Si el Estado se configura como una relaci\u00f3n social, la desobediencia civil aparece como una de las principales intimidaciones a las dos facetas de autoridad que se le reconocen al propio estado, la Potestas, pero sobre todo la Autoritas. Ser\u00eda sobre todo una carga de profundidad contra la selectividad estrat\u00e9gica de dicho Estado, al poner el foco sobre las contradicciones existentes en un sistema que se considera as\u00ed mismo como justo y democr\u00e1tico.<\/p><p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2202 size-full\" src=\"http:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/31-g.jpg\" alt=\"\" width=\"203\" height=\"248\" \/><\/p><p>Dentro del Estado como relaci\u00f3n social claramente descompensada, la desobediencia civil aparece como un intento de modificar sustancialmente la correlaci\u00f3n de fuerzas. Dentro de sus seis dimensiones, la desobediencia aparecer\u00eda enmarcada dentro de los Modos de Representaci\u00f3n, como una ruptura de su necesidad consensual. La desobediencia civil ser\u00eda la forma en que algunos grupos sociales intentan representar en dicho Estado sus intereses materiales e ideol\u00f3gicos, pero rompiendo los canales articulados habitualmente para ejercer dicha articulaci\u00f3n. Frente a dicho intento, la coerci\u00f3n aparece como principal herramienta estatal. De ah\u00ed su constataci\u00f3n de la existencia de una raison d\u2019etat que desde su l\u00f3gica propia buscar\u00e1 aplicar sus propios intereses frente a la confrontaci\u00f3n que la desobediencia civil representa.<\/p><p>Por otro lado la desobediencia civil tambi\u00e9n supondr\u00eda una refutaci\u00f3n radical del mismo proyecto de Estado, una evidencia de la crisis de legitimidad que define Habermas. El \u00e9xito de dicha desobediencia desgajar\u00eda la coherencia del marco que intenta otorgar unidad al propio sistema estatal.<\/p><p>La desobediencia civil se enfrenta directamente a dos de los elementos que Jessop destaca a la hora de analizar el funcionamiento del Estado, su selectividad estrat\u00e9gica y las dificultades que un proyecto emancipador puede encontrar para transformar el mismo: la coerci\u00f3n y el marco legal\/normativo. Aparece como la personificaci\u00f3n de las tensiones constantes que se producen en las sociedades, como puro conflicto pol\u00edtico que a la vez puede llevarnos a la emancipaci\u00f3n o directamente la violencia.<\/p><p>Adem\u00e1s. la desobediencia civil en una democracia liberal rompe la dominaci\u00f3n ideol\u00f3gica, yendo en la mayor\u00eda de los casos m\u00e1s all\u00e1 de la simple discusi\u00f3n sobre la gobernanza, pues incide directamente sobre los cuatro elementos que Monedero inclu\u00eda en su seminario a la hora de explicar por qu\u00e9 obedecemos: la coacci\u00f3n, la legitimidad, las normas de inclusi\u00f3n y la rutina. La desobediencia civil parte directamente de la percepci\u00f3n de una quiebra de la legitimidad y de los marcos de inclusi\u00f3n.<\/p><p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2203 size-full\" src=\"http:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/31-h.jpg\" alt=\"\" width=\"308\" height=\"164\" srcset=\"https:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/31-h.jpg 308w, https:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/31-h-300x160.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 308px) 100vw, 308px\" \/><\/p><p>As\u00ed que si intentamos responder a las tres preguntas que nos hac\u00edamos al principio, comenzaremos por constatar que dentro de la visi\u00f3n de Jessop la desobediencia civil es claramente una herramienta \u00fatil a la hora de buscar la emancipaci\u00f3n. Podr\u00eda ser un modo de intervenci\u00f3n radical por parte de la sociedad en b\u00fasqueda de nuevos intereses colectivos. Y al ser el Estado una relaci\u00f3n social, esta herramienta deber\u00eda ser en todo momento considerada, pues no contempla un Estado cerrado y definitivo, sino en constante lucha por su proyecto y la hegemon\u00eda. Respecto a como debe responder el Estado, dentro de su visi\u00f3n de un Estado emancipador, en constante discusi\u00f3n, basado en la metagobernanza, la desobediencia civil no ser\u00eda tanto una confrontaci\u00f3n sino una oportunidad de ampliar el mismo, de buscar elementos de compromiso y deliberaci\u00f3n. Por el contrario, un Estado diferente se enfrentar\u00e1 a dicha desobediencia mediante la coacci\u00f3n y el marco normativo, manteniendo el pulso hasta que la correlaci\u00f3n de fuerzas se decante.<\/p><p>Por \u00faltimo, respecto a la pregunta de si es la desobediencia emancipadora en si misma, creemos (y probablemente Jessop tambi\u00e9n) que no es as\u00ed. Pues al igual que encontramos ejemplos de desobediencia civil con objetivos colectivos, que podr\u00edamos considerar justos o adecuados, nos podemos encontrar con ejemplos exactamente contrarios. Si consideramos al Estado como una relaci\u00f3n social, es posible que fuerzas que no podr\u00edamos integrar dentro del \u00e1mbito de la emancipaci\u00f3n puedan usar la desobediencia (y la usen constantemente) para imponer sus intereses particulares, en su propia convicci\u00f3n moral de que estos son colectivos. El Estado en la concepci\u00f3n de Jessop es policontextual, diferentes fuerzas pol\u00edticas act\u00faan en su seno en circunstancias concretas. De este modo incluso la misma desobediencia civil puede ser emancipadora en un Estado determinado e incluso regresiva en otro, seg\u00fan la capacidad que este tenga de operar o no.<\/p><p>\u00a0<\/p><h6><span style=\"color: #000080;\">Bibliograf\u00eda<\/span><\/h6><p>Arendt, H. (2006). <em>Eichmann en Jerusal\u00e9n.<\/em> DEBOLSILLO.<\/p><p>Ballesteros Peluffo, G. (2014). <em>Desobediencia civil: un an\u00e1lisis pol\u00edtico.<\/em> Universidad de Granada.<\/p><p>Biondo, F. (2015). <em>Desobediencia Civil y participaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/em> DOXA- Cuadernos de Filosof\u00eda del Derecho 38.<\/p><p>Carabante Muntada, J. M. (2005). <em>Una revisi\u00f3n cr\u00edtica de la desobediencia civil en la Obra de J. Habermas.<\/em> UCM.<\/p><p>Etxeberria, X. (. (2001). <em>Enfoques de la Desobediencia civil.<\/em> Universidad de Deusto.<\/p><p>Jessop, B. (2016). <em>El Estado, pasado, presente, futuro.<\/em> Catarata.<\/p><p>Milgram, S. (2016). <em>Obediencia a la autoridad. El experimento Milgram.<\/em> Capit\u00e1n Swing.<\/p><p>\u00a0<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> EFE, \u201cTorra llama a la \u00abdesobediencia civil\u00bb si la sentencia del \u00abproc\u00e9s\u00bb no es absolutoria\u201d. El Diario. 2019. <a href=\"https:\/\/www.eldiario.es\/politica\/Torra-desobediencia-sentencia-proces-absolutoria_0_938956322.html\">https:\/\/www.eldiario.es\/politica\/Torra-desobediencia-sentencia-proces-absolutoria_0_938956322.html<\/a><\/p>\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL ESTADO, LA MAQUINA M\u00c1S PERFECTA DE CONSEGUIR OBEDIENCIA: \u00bfPOR QU\u00c9 OBEDECEMOS? Obediencia al Estado, \u00bfpor qu\u00e9 obedecemos? 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