{"id":2021,"date":"2018-11-20T18:15:43","date_gmt":"2018-11-20T18:15:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.jesusprieto.es\/?p=2021"},"modified":"2021-03-23T20:14:54","modified_gmt":"2021-03-23T20:14:54","slug":"sobre-la-violencia-hannah-arendt","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/2018\/11\/20\/sobre-la-violencia-hannah-arendt\/","title":{"rendered":"Sobre la Violencia- Hannah Arendt"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"2021\" class=\"elementor elementor-2021\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-589e4d1 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"589e4d1\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-a72d9f7\" data-id=\"a72d9f7\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-46bfa97 elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"46bfa97\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">Sobre la Violencia- Hannah Arendt<\/h2>\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-2f36e19 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"2f36e19\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-b4278bb\" data-id=\"b4278bb\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-f90e66c elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"f90e66c\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<p>Gran Hotel Abismo<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>, biograf\u00eda coral de la Escuela de Frankfurt, ha sido uno de los \u00e9xitos editoriales de este mismo a\u00f1o. En \u00e9l se cuenta la desaz\u00f3n de Theodor Adorno al convertirse en una de las dianas de la contestaci\u00f3n estudiantil alemana en 1968. Tras ser objeto de varias protestas, llegando incluso en compa\u00f1\u00eda de Habermas a llamar a la polic\u00eda para desalojar un aula (lo que supuso un incremento aun mayor de sabotajes a sus clases), acab\u00f3 a principios de 1969 por suspender un ciclo de conferencias al sufrir un \u201cescrache\u201d durante el inicio de la primera. Los estudiantes le encomiaron a realizar una \u201cautocr\u00edtica\u201d por su actuaci\u00f3n, uno subi\u00f3 a la pizarra y escribi\u00f3 \u201c<em>si se deja en paz a Adorno, siempre habr\u00e1 capitalismo.\u00a0 \u00a1Abajo el informante!\u201d<\/em> y tres activistas \u201cpre Fremen\u201d subieron al estrado y mostraron sus pechos mientras le rociaban de petalos de rosas y tulipanes. Adorno abandon\u00f3 el aula y se sumi\u00f3 en una profunda depresi\u00f3n de la que no se recuperar\u00eda, muriendo solo unos meses despu\u00e9s. No entend\u00eda como se hab\u00eda convertido en blanco de la violencia alguien como \u00e9l mismo, que no solo hab\u00eda dedicado su carrera a establecer las bases de aquel mismo movimiento cr\u00edtico, sino que incluso hasta simpatizaba con \u00e9l. Es este el momento en que Habermas descalifica a parte del movimiento estudiantil creando su famoso concepto de \u201cfascistas de izquierda\u201d.<\/p><p>Posiblemente la propia Hannah Arendt ten\u00eda muy en cuenta este ejemplo a la hora de elaborar <em>Sobre la Violencia, <\/em>llegando incluso a mencionar un acontecimiento similar en una universidad alemana (pg. 57), pero sin se\u00f1alar a los implicados. Este peque\u00f1o ensayo de Arendt es la compilaci\u00f3n de una serie de art\u00edculos que public\u00f3 en The New York Review of Books<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> en febrero de 1969, y que desarrollaban a su vez una conferencia pronunciada en diciembre de 1968 en el Bard College de Nueva York<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. La tesis principal que Arendt nos expone es muy sencilla: hasta este momento no hemos entendido que es la violencia pol\u00edtica, sobre todo nos equivocamos al conferirla el sentido de poder del hombre sobre el hombre o definirla como una expresi\u00f3n extrema de poder. Pero poder y violencia no solo no son la misma cosa, sino que son opuestos, donde uno de ellos se da absolutamente, el otro desaparece. El poder es resultado del consenso y cuando este se rompe, el resultado probable ser\u00e1 la violencia. Esa violencia siempre podr\u00e1 destruir el poder, pero de ella nunca podr\u00e1 crecer el propio poder. A lo largo de todo el ensayo, son las protestas de ese movimiento estudiantil como nuevo agente revolucionario o reformista, las que articulan sus reflexiones. En el fondo se pregunta continuamente qu\u00e9 sentido tienen sus acciones y cu\u00e1les pueden ser sus causas y consecuencias. Cu\u00e1l es el objetivo de esa violencia y que posici\u00f3n debemos tomar ante ella.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Arendt estructura su texto en tres partes. En la primera de ellas describe mediante ejemplos de actualidad, el momento actual del poder y su relaci\u00f3n con la violencia. Primero establece el car\u00e1cter instrumental de la violencia frente al poder, en ella los medios tienen una relevancia mucho mayor que los propios objetivos que persigue. La violencia es arbitraria y no pude contenerse mediante simulaciones o teor\u00edas, pocas cosas m\u00e1s temibles habr\u00eda hoy en d\u00eda que el creciente prestigio de los asesores cient\u00edficos y sus construcciones hipot\u00e9ticas imposibles de constatar. Hist\u00f3ricamente violencia y su arbitrariedad se han dado por supuestas, sin analizar ni cuestionarse su fundamento. Ser\u00eda el caso tanto de Clausewitz como de Marx y Engels. Pero hoy ya no nos servir\u00edan las viejas m\u00e1ximas: los sistemas econ\u00f3micos, pol\u00edticos, filos\u00f3ficos sirven y desarrollan el mismo sistema b\u00e9lico, convertido en la fuerza estructural m\u00e1s importante en la sociedad. Adem\u00e1s, la tecnolog\u00eda lleva a la posibilidad de que peque\u00f1os grupos puedan alterar el equilibrio estrat\u00e9gico, d\u00e1ndose la paradoja de poder convertir la superioridad t\u00e9cnica en una desventaja. Pero todo esto ha llevado a una paradoja a\u00fan mayor: cuanto m\u00e1s dudoso e incierto ha llegado a ser el papel de la violencia como instrumento de las Relaciones Internacionales, mayor es la reputaci\u00f3n y el atractivo que ha ganado dentro de los asuntos internos de cada pa\u00eds.<\/p><p>En este punto indaga sobre la ret\u00f3rica marxista de los movimientos de la Nueva Izquierda. Pese a que el propio Marx y el humanismo de izquierda descartaba la utilizaci\u00f3n de m\u00e9todos violentos, hay un nuevo giro a favor de la violencia en el pensamiento revolucionario. Sartre en su pr\u00f3logo a <em>Los Condenados de la Tierra<\/em> de Fanon ejemplifica el cambio, glorificando la violencia. Arendt busca una explicaci\u00f3n a este cambio, sobre todo en contraste con la primera generaci\u00f3n tras la 2\u00ba Guerra Mundial que consigui\u00f3 grandes \u00e9xitos mediante el movimiento de derechos civiles y rechazando cualquier forma de violencia. Asegura que hoy los partidarios de la no violencia estar\u00edan a la defensiva, no solo los \u201cextremistas\u201d habr\u00edan \u201cdescubierto\u201d que la violencia da resultado. Pero se siente incapaz de encontrar un denominador com\u00fan a la rebeli\u00f3n estudiantil que personifica este cambio. Se trata de un fen\u00f3meno global y es contradictorio respecto a las condiciones subyacentes en cada pa\u00eds. Solo puede asegurar que all\u00ed donde no ha existido enfrentamiento de generaciones coincidiendo con el enfrentamiento de intereses tangibles de grupo la violencia se habr\u00eda limitado a ser te\u00f3rica y ret\u00f3rica, ser\u00eda el caso alem\u00e1n.<\/p><p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2024 size-full\" src=\"http:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/26-c.jpg\" alt=\"\" width=\"299\" height=\"168\" \/><\/p><p>Pero en los EEUU el movimiento estudiantil se habr\u00eda radicalizado, sobre todo all\u00ed donde las fuerzas del orden hab\u00edan intervenido violentamente frente a manifestaciones no violentas. Si bien, la verdadera violencia solo habr\u00eda entrado en sus universidades mediante el movimiento Black Power, capaz de organizarse como grupo de inter\u00e9s, como representantes de la comunidad negra e imponerse gracias al \u201c<em>sentimiento de culpa<\/em>\u201d de la comunidad blanca. Las autoridades universitarias habr\u00edan cedido m\u00e1s f\u00e1cilmente a las exigencias de los negros que a otras m\u00e1s \u201c<em>desinteresadas y morales<\/em>\u201d de los estudiantes blancos pues \u201c<em>fuerza y violencia pueden ser t\u00e9cnicas efectivas de control y persuasi\u00f3n social cuando cuentan con un amplio apoyo popular<\/em>\u201d.<\/p><p>El texto vuelve a cuestionarse sobre la nueva glorificaci\u00f3n de la violencia por el movimiento estudiantil. Y Arendt encuentra una peculiaridad: su ret\u00f3rica se inspira en Fanon, pero mezcla residuos del marxismo. Frente a la violencia sanadora que invoca Sartre, la autora ve estas afirmaciones como irresponsables y falsas. Nos introduce aqu\u00ed sus ideas respecto a la revoluci\u00f3n, pocos casos hist\u00f3ricos encontraremos de rebeliones de esclavos o de oprimidos, y en esos pocos casos la furia enloquecida habr\u00eda convertido los sue\u00f1os en pesadillas. Identificar a los movimientos de liberaci\u00f3n nacional con este tipo de estallidos equivaldr\u00eda a profetizar su fracaso, y adem\u00e1s su improbable triunfo no servir\u00eda para cambiar el sistema sino su funcionariado. Por otro lado, reitera el radical desacuerdo entre los defensores de la violencia y las ense\u00f1anzas de Marx. Se estar\u00edan aferrando a doctrinas y conceptos que han sido continuamente refutadas por los hechos y que contradicen sus propias pol\u00edticas. Solo el concepto de democracia participativa, el sistema de consejos que siempre habr\u00eda terminado desterrado en toda revoluci\u00f3n desde la francesa, y que el movimiento estudiantil habr\u00eda recuperado, estar\u00eda en la l\u00ednea con la tradici\u00f3n marxista.<\/p><p>Lo que m\u00e1s sorprende a Arendt de la nueva izquierda es el car\u00e1cter moral de su rebeli\u00f3n, su car\u00e1cter desinteresado, que chocar\u00eda frontalmente con la ret\u00f3rica marxista. Marx estigmatiz\u00f3 emociones como la compasi\u00f3n o la pasi\u00f3n por la justicia: la vanguardia deb\u00eda defender intereses pr\u00e1cticos de la clase obrera e identificarse con ella, algo que falta claramente en los rebeldes modernos, incapaces de encontrar aliados fuera de las universidades. As\u00ed constata la hostilidad de los trabajadores de EEUU al movimiento estudiantil o su fracaso a la hora de toda colaboraci\u00f3n con el Black Power, cuyos miembros estar\u00edan en mejor posici\u00f3n negociadora debido a estar firmemente enraizados en su comunidad.<\/p><p>Busca la explicaci\u00f3n a este fen\u00f3meno en la crisis de la propia noci\u00f3n de progreso. Si hasta ese momento la idea de progreso hab\u00eda conseguido enlazar tanto al liberalismo como al socialismo o al comunismo, la experiencia del sg. XX configura una flagrante contradicci\u00f3n con \u00e9l. Arendt encuentra en la idea de progreso un concepto m\u00e1s serio y complejo de lo que habitualmente entender\u00edamos. Pero no niega que podamos haber llegado a un punto de inflexi\u00f3n, a partir del cual sus resultados ser\u00edan destructivos. \u201c<em>El progreso ya no puede servir como referencia para medir los procesos de cambio, desastrosamente r\u00e1pidos, que hemos puesto en marcha\u201d<\/em>. Es m\u00e1s, si consideramos la historia \u00fanicamente en t\u00e9rminos de continuidad cronol\u00f3gica, cuyo progreso es inevitable, la violencia podr\u00eda ser la \u00fanica forma de interrumpirla, lo que ser\u00eda una justificaci\u00f3n de la misma, algo que nunca nadie hab\u00eda mantenido a nivel te\u00f3rico pero que claramente subyace en las convicciones estudiantiles.<\/p><p>En la segunda parte de su ensayo, Hannah Arendt busca las ra\u00edces hist\u00f3ricas de conceptos como poder, violencia o autoridad para enfrentarlos a su fundamentaci\u00f3n filos\u00f3fica. Parte de la evidencia de una reticencia hist\u00f3rica y generalizada a tratar la violencia como un fen\u00f3meno espec\u00edfico, m\u00e1s bien existir\u00eda un consenso en considerarla como \u201c<em>la manifestaci\u00f3n m\u00e1s flagrante del poder\u201d. <\/em><\/p><p>Encuentra tres tradiciones distintas a la hora de conceptualizar esta relaci\u00f3n. Bertrand de Jouvenel ser\u00eda el te\u00f3rico m\u00e1s inteligente de la primera: la guerra se representa como una actividad esencial del estado. Poder es un instrumento de dominio que debe su existencia al instinto de dominaci\u00f3n. La condici\u00f3n esencial del poder es el mandato, de lo que se deriva que no existir\u00eda poder mayor que el de un fusil. Por el contrario, Passerin d\u2019Entreves ser\u00eda el \u00fanico consciente de la importancia de distinguir entre violencia y poder, entre violencia y fuerza, de cara a averiguar de qu\u00e9 forma usar la fuerza de acuerdo con la ley cambia su naturaleza. Poder es la fuerza limitada o institucionalizada. Pero para Arendt tampoco llega a la ra\u00edz del problema. Esta concepci\u00f3n incluso se refleja hoy d\u00eda con la idea del dominio de la burocracia actual como \u201c<em>la m\u00e1s reciente y formidable forma de dominaci\u00f3n\u201d. <\/em>Es el \u201c<em>dominio por parte de nadie\u201d<\/em>, ya que no hay una sola persona a la que podamos pedir responsabilidades, tampoco permite identificar al enemigo.<\/p><p>A continuaci\u00f3n, introduce la importancia de la segunda tradici\u00f3n: la \u201c<em>concepci\u00f3n imperativa de la ley\u201d<\/em>, de tradici\u00f3n hebreo-cristiana, donde la mera relaci\u00f3n de mandato y obediencia bastar\u00eda para identificar la esencia de la ley. Esta tradici\u00f3n se reafirmar\u00eda con convicciones m\u00e1s modernas respecto a la naturaleza humana, con descubrimientos sobre la agresividad y un instinto natural de dominaci\u00f3n en el hombre.<\/p><p>La \u00faltima tradici\u00f3n entroncar\u00eda con la isonomia ateniense, una concepci\u00f3n del poder y de la ley que no se basa en la relaci\u00f3n mandato-obediencia, ni identifica poder con dominio o ley con mandato. Aqu\u00ed la obediencia nunca es incondicional, ser\u00eda obediencia a las leyes a los que los ciudadanos hubieran dado su consentimiento. Es el apoyo del pueblo el que da poder a las instituciones de un pa\u00eds, poder que no es sino la continuaci\u00f3n del consenso que se dio al inicio de las leyes. Todas las instituciones pol\u00edticas ser\u00edan manifestaciones y materializaciones de ese poder. Pero fuerza del poder del gobierno depende del n\u00famero. Y \u201c<em>una de las diferencias m\u00e1s evidentes<\/em> <em>entre poder y violencia es que el primero necesita siempre del n\u00famero, mientras la violencia \u2026 puede pasarse sin ellos, porque se apoya en instrumentos\u201d<\/em>. El car\u00e1cter instrumental de la violencia es fundamental para Arendt: \u201c<em>La manifestaci\u00f3n extrema del poder es Todos contra Uno, mientras que la manifestaci\u00f3n extrema de la violencia es Uno contra Todos. Y esto es imposible sin instrumentos\u201d. <\/em><\/p><p>Una vez ha descrito las distintas tradiciones, establece la necesidad de distinguir claramente entre conceptos clave del problema. Estos ser\u00edan poder, fuerza, potencia, autoridad y violencia, que har\u00edan referencia a fen\u00f3menos claramente diferentes, si bien hay cierta confusi\u00f3n en el uso que hacemos de los mismos. As\u00ed Poder se configura como la capacidad humana no solo de actuar, sino de hacerlo en concierto; la Potencia ser\u00eda la propiedad inherente a un objeto o persona, perteneciendo a su naturaleza que a la vez puede manifestarse en relaci\u00f3n a otras cosas o personas, pero siendo esencialmente independiente de ellas.\u00a0 La fuerza ser\u00eda la energ\u00eda liberada por movimientos sociales o f\u00edsicos; la Autoridad ser\u00eda el concepto que m\u00e1s equivocadamente se ha utilizado, en realidad su caracter\u00edstica principal es el reconocimiento incondicional por parte de aquellos a los que se exige obedecer, y por tanto exige respeto hacia la persona o la instituci\u00f3n. Por \u00faltimo, la Violencia, que se distingue de la potencia por su car\u00e1cter instrumental, utiliza sus instrumentos para multiplicar la potencia natural hasta incluso llegar a sustituirla.<\/p><p>Estas distinciones no son compartimentos estancos, muchas veces el poder se manifiesta en forma de autoridad, pero en todo caso no podemos deducir que autoridad, poder y violencia sean lo mismo. Para Arendt el fen\u00f3meno de la revoluci\u00f3n ilustra mejor estas diferencias. Hist\u00f3ricamente los instrumentos de violencia que posee un estado frente a los que el pueblo puede reunir por sus propias manos han estado completamente descompensados. Pero esta superioridad en el enfrentamiento violento solo se ha mantenido mientras la estructura de poder del gobierno se ha mantenido intacta. Una vez que esta estructura se desintegra, las revoluciones son posibles, aunque no necesarias. A menudo se requiere un grupo preparado para asumir la responsabilidad que supone el poder. Pero Hannah Arendt afirma que nunca ha existido un gobierno basado exclusivamente en la violencia, ni siquiera los sistemas totalitarios. As\u00ed llega a la conclusi\u00f3n de que el poder es esencial en todo gobierno, pero la violencia no. La violencia es totalmente instrumental, necesita \u201c<em>guia y justificaci\u00f3n para alcanzar el objetivo que persigue\u201d. <\/em>Por el contrario, el poder es un fin en s\u00ed mismo, \u201c<em>lejos de ser el medio para conseguir un fin, es la condici\u00f3n que permite a un grupo pensar y actuar en t\u00e9rminos de medios y de fines\u201d<\/em>. Poder no necesita justificaci\u00f3n, es inherente a la existencia misma de la comunidad pol\u00edtica, lo que s\u00ed necesita es legitimaci\u00f3n. La violencia s\u00ed que puede ser justificable, pero nunca ser\u00e1 legitima.<\/p><p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2023 size-full\" src=\"http:\/\/www.jesusprieto.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/26-b.jpg\" alt=\"\" width=\"182\" height=\"277\" \/><\/p><p>Poder y violencia, aun siendo fen\u00f3menos distintos, generalmente aparecer\u00edan juntos, siendo siempre el poder el factor predominante. Aquellos que se enfrentan a la violencia solo con el poder descubrir\u00e1n pronto que se enfrentan a instrumentos, la violencia siempre puede destruir el poder, pero lo que no puede surgir de esa misma violencia es el propio poder. Usa el ejemplo de la India para demostrar su hip\u00f3tesis. Si su estrategia victoriosa basada en la no violencia se hubiera enfrentado a la Rusia de Stalin en lugar de a Inglaterra, el resultado no habr\u00eda sido la descolonizaci\u00f3n, sino la matanza y la sumisi\u00f3n. Pero gobernar por medio de la violencia solo ocurrir\u00eda cuando se est\u00e1 perdiendo ese mismo poder, sustituir poder por violencia puede llevar a la victoria, pero a costa de un precio muy elevado tanto para el vencido como para el vencedor. \u201c<em>Cuando la violencia no est\u00e1 respaldada ni es refrenada por el poder, tiene lugar la inmersi\u00f3n en la relaci\u00f3n medios-fines\u2026 con la consecuencia de que el fin ser\u00e1 la destrucci\u00f3n de todo poder\u201d.<\/em> En ning\u00fan caso ser\u00eda m\u00e1s evidente el elemento autodestructivo de la victoria de la violencia sobre el poder que en la utilizaci\u00f3n del terror para mantener la dominaci\u00f3n.<\/p><p>Para resumir, Arendt establece que en t\u00e9rminos pol\u00edticos no es suficiente decir que poder y violencia no son lo mismo. Debemos establecer que se oponen el uno a la otra. All\u00ed donde uno domina, la otra desaparece. La fe de Hegel y Marx en el poder dialectico de la negaci\u00f3n es peligroso, pueden crear una esperanza enga\u00f1osa utilizada para disipar un temor leg\u00edtimo. La autora no pretende equiparar la violencia con el mal, solo subrayar que no puede derivarse de su contrario que es el poder.<\/p><p>La tercera parte de su ensayo est\u00e1 destinada a analizar las ra\u00edces y la naturaleza de la propia violencia. Primero procede a refutar las investigaciones de zo\u00f3logos que intentan superponer los descubrimientos en el campo animal al comportamiento humano: antropomorfismo y teriomorfismo son dos caras del mismo error. Tampoco le convencen los resultados de numerosos investigadores de las ciencias sociales y naturales que presentan la conducta violenta como una reacci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s natural de lo que estamos dispuestos a reconocer. Considera enga\u00f1oso trasponer t\u00e9rminos de la f\u00edsica como energ\u00eda o fuerza al terreno de la biolog\u00eda o la zoolog\u00eda, donde no pueden medirse. Adem\u00e1s, cree que la diferencia espec\u00edfica entre hombre y bestia ya no ser\u00eda la raz\u00f3n, sino la ciencia, el conocimiento de sus normas y las t\u00e9cnicas necesarias para aplicarlas.<\/p><p>Afirmar que la violencia surge del instinto o de la rabia es un lugar com\u00fan. Los campos de concentraci\u00f3n nazis nos han ense\u00f1ado que es posible crear condiciones en las cuales se deshumanice al hombre, pero esto no significa que este se convierta en algo semejante a un animal. Es m\u00e1s, en estas condiciones la se\u00f1al m\u00e1s clara de deshumanizaci\u00f3n es la desaparici\u00f3n tanto de la rabia como de la violencia. La rabia solo se activa cuando se ofende a nuestro sentido de la justicia, lo que tampoco refleja una situaci\u00f3n de desventaja. As\u00ed la historia de las revoluciones demuestra que suelen ser los miembros de las clases superiores los que provocan y lideran las rebeliones de los oprimidos y los miserables. Lo importante no es tanto que es lo que nos permite desahogarnos, sino que en determinadas circunstancias la violencia es la \u00fanica manera de volver a equilibrar la balanza de la justicia.\u00a0 La ausencia de emociones ni causa ni promueve la racionalidad. Para Arendt el pist\u00f3n que incendia la transformaci\u00f3n en los comportamientos no es tanto la injusticia como la hipocres\u00eda. \u201c<em>Arrancar la m\u00e1scara de la hipocres\u00eda del rostro del enemigo, desenmascar\u00e1ndole a \u00e9l y a las tortuosas maquinaciones y manipulaciones que le permiten dominar sin utilizar m\u00e9todos violentos- provocar una acci\u00f3n aun a riesgo de ser aniquilado, con tal de que la verdad salga a la luz, son los motivos m\u00e1s poderosos que causan la violencia presente hoy en la universidad y en las calles\u201d.<\/em><\/p><p>En otro orden de cosas, la eficacia de la violencia no depende del n\u00famero, pero se convierte en m\u00e1s peligrosa y atractiva en el caso de la violencia colectiva. La raz\u00f3n no es que la cantidad proporcione seguridad, sino que en la acci\u00f3n militar y revolucionaria el individualismo es lo primero que desaparece. Da paso a una cohesi\u00f3n de grupo, vinculo muy fuerte, el propio Fanon establece que el individuo es v\u00edctima del hechizo de la pol\u00edtica que une a los hombres como en un todo. Es el fen\u00f3meno del sentimiento de fraternidad del campo de batalla. La muerte, la conciencia de la mortalidad se convierte en el elemento m\u00e1s poderoso que da lugar a esta igualdad. Arendt asegura que la muerte como elemento igualitario no desempe\u00f1a un papel en la filosof\u00eda pol\u00edtica, no hay organizaci\u00f3n pol\u00edtica que se haya basado en ella, si bien si ha servido a sustentar ideas sobre nuevas comunidades o el \u201chombre nuevo\u201d que no dejan de ser ilusiones. Tambi\u00e9n refuta la tesis de Fanon quien ve la vida como un combate interminable y la violencia como parte de esa propia vida. Esta idea estar\u00eda en correlaci\u00f3n con la decadencia de occidente predicha por Sorel, quien vio a la violencia como \u00fanico medio a usar por el proletariado para reafirmar las diferencias de clase y despertar el esp\u00edritu combativo de la burgues\u00eda. En estos casos la violencia es elogiada como manifestaci\u00f3n de la fuerza vital y de su creatividad, relacionada con valores como el sentido del honor, el deseo de fama o la indiferencia frente a los bienes materiales. Seg\u00fan Arendt fue la actitud de los defensores de Dreyfus la que llevo a Sorel y Pareto a elogiar la acci\u00f3n violenta, tras descubrir lo que hoy llamamos \u201cestablishment\u201d y perder la fe en la clase obrera como elemento de liberaci\u00f3n. Pero el desarrollo de la productividad, debido al desarrollo de la tecnolog\u00eda, no a un aumento de productividad de los trabajadores, demostrar\u00eda que son los intelectuales los que emergen como una nueva elite, pero aun no elite de poder, pues sus miembros est\u00e1n dispersos y menos unidos por intereses que los grupos del viejo sistema de clases. Para Arendt la clase social realmente nueva y potencialmente revolucionaria ser\u00e1n estos intelectuales, sin tener muy claro si esto es para bien o para mal.<\/p><p>Se pregunta a continuaci\u00f3n por las razones que permiten la renovaci\u00f3n actual de estas concepciones vitalistas que combinan violencia, vida y creatividad. Quiz\u00e1 se deba a una respuesta a la posibilidad real de la destrucci\u00f3n de la vida en nuestro planeta. Tambi\u00e9n cuestiona las justificaciones biol\u00f3gicas de la violencia, unidas a una concepci\u00f3n org\u00e1nica de la vida, donde todo debe expandirse y lo que no lo hace desaparece. Para Arendt las met\u00e1foras org\u00e1nicas pueden llegar a favorecer la violencia colectiva, que puede presentarse como necesaria para la vida de la humanidad, tan natural como la lucha por la supervivencia en el mundo animal. El peligro de la met\u00e1fora org\u00e1nica se multiplica all\u00ed donde aparece la cuesti\u00f3n racial. El racismo es una ideolog\u00eda basada en teor\u00edas seudocient\u00edficas, y lleva en s\u00ed la violencia por definici\u00f3n. Pero sometido a la presi\u00f3n del poder los prejuicios pueden ceder, como ocurri\u00f3 con el movimiento de derechos civiles.<\/p><p>Aun as\u00ed, no considera la violencia de hoy como manifestaci\u00f3n de ideolog\u00edas racistas. Los disturbios ser\u00edan protestas articuladas que responden a agravios leg\u00edtimos, y siguen manteniendo cierta moderaci\u00f3n y racionalidad. La reacci\u00f3n policial, brutal y muy visible est\u00e1 muy lejos del terror invisible que supone un estado policial a cambio de disfrutar de ley y orden en las calles. Los actuales conflictos de intereses se caracterizan por su racionalidad, si bien esta se enfrenta a la realidad, \u201c<em>ser juicioso va en contra de la naturaleza del propio inter\u00e9s\u201d<\/em>. La propia violencia es racional en la medida en que resulta efectiva respecto a la consecuci\u00f3n del fin que debe justificarla, y solo en el caso de perseguir fines a corto plazo. Puede servir para poner de manifiesto agravios y atraer sobre ellos la atenci\u00f3n p\u00fablica. \u201c<em>A veces la violencia es el \u00fanico medio de conseguir que se escuche la voz de la moderaci\u00f3n\u201d. <\/em>Pero no deja de ser m\u00e1s un arma de la reforma que de la revoluci\u00f3n, como demuestra el cambio del anticuado sistema acad\u00e9mico franc\u00e9s con la ley m\u00e1s radical desde Napole\u00f3n, impensable sin las revueltas de mayo.\u00a0 Tambi\u00e9n ser\u00eda el caso alem\u00e1n, donde las minor\u00edas pasar\u00edan desapercibidas si no recurrieran a la provocaci\u00f3n. <em>\u201cViolencia da resultados, pero lo hace de forma indiscriminada\u201d<\/em>.\u00a0 Al perseguir fines a corto plazo es m\u00e1s probable que ocurra como en EEUU donde el poder establecido cede ante exigencias absurdas y perjudiciales, como ser\u00edan muchas reivindicaciones del Black Power en las universidades. Estas reformas pueden llevarse a cabo con relativa facilidad, al contrario que las reformas estructurales que promueve la violencia a largo plazo, que adem\u00e1s se enfrenta al peligro de que los medios superen al fin o a introducir la pr\u00e1ctica de la violencia en la totalidad del cuerpo pol\u00edtico. \u201c<em>Pr\u00e1ctica de la violencia \u2026 cambia el mundo, pero lo m\u00e1s probable es que ese cambio de lugar a un mundo m\u00e1s violento\u201d.<\/em><\/p><p>Arendt considera tambi\u00e9n que cuanto mayor sea la burocratizaci\u00f3n de la vida p\u00fablica, mayor ser\u00e1 la atracci\u00f3n que ejerza la violencia. No hay quien tome responsabilidad ni sobre el que se pueda ejercer presi\u00f3n. Caracter\u00edstica de todas las protestas estudiantiles es que en todas partes se dirigen contra la burocracia imperante. En occidente la maquinaria de los partidos invalida la voz de los ciudadanos, y en el Este exigen libertad de expresi\u00f3n y pensamiento como condici\u00f3n previa a la acci\u00f3n pol\u00edtica. Trae a colaci\u00f3n el pensamiento de un ide\u00f3logo de la revoluci\u00f3n checoslovaca, Kohout, quien define al ciudadano libre como ciudadano co-gobernante. Es la democracia participativa, que anteriormente Arendt ya reivindicaba. En ella dif\u00edcilmente se dar\u00eda la violencia, pero reconoce que este tipo de consenso solo podr\u00eda darse o bien en un pa\u00eds peque\u00f1o o en sectores reducidos. Su necesidad se deriva de los procesos de desintegraci\u00f3n evidentes de los \u00faltimos a\u00f1os, como deterioro de los servicios p\u00fablicos o la contaminaci\u00f3n, y otros procesos como la decadencia de los sistemas de partidos. El tama\u00f1o genera vulnerabilidad, en casi todos los pa\u00edses aparecen grietas en la estructura de poder que se ensanchan y agrandan. Incluso ha reaparecido una curiosa forma de nacionalismo que apunta a un resentimiento creciente frente al tama\u00f1o como tal, es el nacionalismo \u00e9tnico que amenaza con disolver a los estados m\u00e1s viejos y consolidados. La centralizaci\u00f3n dentro de los pa\u00edses resulta ser contraproducente, a diferencia de lo que est\u00e1 ocurriendo en EEUU donde la administraci\u00f3n centralizada es un experimento aplaudido por los progresistas. Pero <em>\u201csean cuales sean las ventajas y desventajas de la centralizaci\u00f3n, su resultado siempre es el mismo, el monopolio del poder produce la desecaci\u00f3n de todas las fuentes de poder de una naci\u00f3n\u201d. <\/em>Arendt termina el ensayo meditando respecto a esta impotencia del poder, que estar\u00eda perdiendo fuerza y se mostrar\u00eda cada vez m\u00e1s ineficaz. Se centra en EEUU para ilustrar sus \u00faltimos ejemplos: el poder popular que supuso la candidatura de McCarthy en 1968 finalmente aplastado por el aparato del Partido Dem\u00f3crata, o la paradoja de que el pa\u00eds que acaba de aterrizar en la luna sea incapaz de finalizar la guerra de Vietnam, uno de los pa\u00edses m\u00e1s peque\u00f1os.\u00a0 Su conclusi\u00f3n es clara,<em> \u201ctoda disminuci\u00f3n de poder supone una invitaci\u00f3n a la violencia, aunque solo sea porque a los que lo detentan\u2026. Siempre les ha resultado dif\u00edcil resistirse a la tentaci\u00f3n de sustituirlo por la violencia\u201d. <\/em><\/p><p>Pese a la brevedad de este ensayo, en \u00e9l encontramos muchas de las caracter\u00edsticas que definen la obra de Hanna Arendt. Vemos a una pensadora fuerte e independiente, en cierto modo inclasificable y con merecida fama de outsider dentro de las corrientes de la filosof\u00eda. Por momentos sus reflexiones son las de una persona dura, seca y fr\u00eda (llegar\u00eda a declarar que no le importaba como su trabajo afectaba a la gente)<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a> , e incluso roza lo que hoy denominar\u00edamos como pol\u00edticamente incorrecto sin preocuparse siquiera en orillarlo, as\u00ed sus referencias al racismo negro o las reivindicaciones del Black Power. Su estilo es por ratos farragoso y diletante, para Arendt la escritura es precisamente parte del proceso de conocimiento, busca entender, y con ello somos part\u00edcipes paso a paso de la elaboraci\u00f3n de sus ideas. A lo largo de todo este texto encontraremos continuas referencias a la mayor\u00eda de los temas recurrentes del resto de su pensamiento, como la exclusi\u00f3n de sectores sociales y la discriminaci\u00f3n, la evoluci\u00f3n del marxismo, el concepto del mal como falta de juicio y la banalizaci\u00f3n del propio mal y la violencia, la reforma y la revoluci\u00f3n, las constituciones y el estado de derecho, la burocratizaci\u00f3n y la decadencia del sistema de estados europeo, la transformaci\u00f3n de los partidos y sus t\u00e9cnicas de propaganda, los totalitarismos y el dominio total, el terror como forma de estado, el extremismo, la responsabilidad personal frente a la responsabilidad colectiva, o la forma en que la condici\u00f3n humana opera en la esfera pol\u00edtica. EEUU y Alemania, con continuas referencias a Francia, vuelven a ser el centro de su meditaci\u00f3n, los tres pa\u00edses que marcaron su vida y su obra. Pero si hay algo que verdaderamente caracteriza la obra de Hannah Arendt es su capacidad para construir ideas apegadas a la situaci\u00f3n y la realidad de su momento y la pasmosa vigencia que aun hoy podemos encontrar en algunas de sus reflexiones.<\/p><p>Personalmente encuentro a lo largo de todo el ensayo una refutaci\u00f3n de Arendt al propio Adorno y a todos los que se encontraban en aquel momento una contradicci\u00f3n entre su postura y haberse convertido a la vez en parte del establishment frente al que se protestaba. Claramente Hannah Arendt simpatiza con el movimiento estudiantil, incluso admira su \u201cmoralidad\u201d y falta de inter\u00e9s, pero a la vez su texto es una especie de gu\u00eda que indica al movimiento que pueden conseguir de verdad o donde encaminarse. Como no excederse, racionalizando los resultados que pueden obtenerse o el papel que la violencia puede y debe desempe\u00f1ar.\u00a0 A la vez interpela al propio Adorno, o a s\u00ed misma, relativizando y contemporizando con la situaci\u00f3n actual.<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Jeffries, Stuart- \u201cGran Hotel Abismo\u201d \u2013 TURNER NOEMA -2018<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Arendt, Hannah \u2013 \u201cA Special Supplement: Reflections on Violence\u201d \u2013 THE NEW YORK REVIEW OF BOOKS- 1969 &#8211; <a href=\"https:\/\/www.nybooks.com\/articles\/1969\/02\/27\/a-special-supplement-reflections-on-violence\/\">https:\/\/www.nybooks.com\/articles\/1969\/02\/27\/a-special-supplement-reflections-on-violence\/<\/a><\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Arendt, Hannah \u2013 \u201cPower and Violence (1968 Lecture) \u2013 YOU TUBE &#8211; <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=EMUae5HXgOQ\">https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=EMUae5HXgOQ<\/a><\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Arendt, Hannah \u2013 Entrevista G\u00fcnter Gauss \u2013 ZUR PERSON- 1968- <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=WDovm3A1wI4\">https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=WDovm3A1wI4<\/a><\/p>\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobre la Violencia- Hannah Arendt Gran Hotel Abismo[1], biograf\u00eda coral de la Escuela de Frankfurt, ha sido uno de los<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2022,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"colormag_page_layout":"no_sidebar_full_width","footnotes":""},"categories":[47],"tags":[53,52],"class_list":["post-2021","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-politica","tag-analisis-textos","tag-recension"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2021","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2021"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2021\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2029,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2021\/revisions\/2029"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2022"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2021"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2021"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jesusprieto.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2021"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}