2.3. Estado de la Cuestión. Los análisis políticos.
POLÍTICA E IDEOLOGÍA EN LA FAMILIA REAL ESPAÑOLA (1931-1945)
2.3. Estado de la Cuestión. Los análisis políticos.
Javier Tusell publicó su estudio de la primera oposición al franquismo (1939-1962) en 1977. Muchas de estas figuras opositoras se habrían iniciado políticamente en la extrema derecha republicana para girar hacia las filas democráticas, y en el caso de los monárquicos si “evolucionaron en este sentido fue precisamente por fidelidad”[1] a la persona de Juan de Borbón, quien habría sido la alternativa democrática más viable al franquismo en el periodo posterior a la postguerra mundial. Los monárquicos habían quedado muy descontentos por la concentración de poder en manos de Franco tras finalizar la Guerra Civil, y a partir de 1942 ya existió un comité conspirador monárquico encabezado por Areilza, Sainz Rodríguez y Vegas Latapié. Esto provocó la reacción de Franco que visualizó el peligro de una opción conservadora a su totalitarismo. 1942 también coincidiría con los primeros pasos políticos del pretendiente en la dirección de no presentar la monarquía como una vuelta al pasado o un instrumento de la aristocracia, si bien aún no se decidió a bendecir las conspiraciones en marcha. A finales del siguiente año se delimitó “una clara separación de los monárquicos en dos campos: el de los que querían el acceso del Conde de Barcelona al trono por el procedimiento de un pacto con Franco y los que querían una neta distinción con respecto al régimen franquista”[2]. Fue entonces cuando comenzó de verdad una labor opositora de los monárquicos, una primera ruptura con el franquismo y el nacimiento de las esperanzas a una restauración externa al régimen y condicionada por el contexto internacional, formulándose “unas bases doctrinales y políticas en las que ya existía una perceptible identificación con el constitucionalismo democrático […evitando] la ‘desorientación ideológica’ existente en las filas monárquicas”[3]. El Manifiesto de 1945 fue su primer ejemplo.
El otro gran estudio de la primera oposición al franquismo fue publicado en 1983 por Hartmut Heine, desarrollando su tesis doctoral dirigida por Preston. Nos aporta una perspectiva muy matizada de la oposición monárquica y de la figura del pretendiente. La considera minoritaria dentro del universo opositor e irrelevante en sus resultados. Heine clasifica tres grupos de monárquicos durante los primeros años del franquismo: una pequeña élite combativa ante la perpetuación de Franco en el poder, un grupo de jóvenes exaltados por la preponderancia de Falange y una inmensa mayoría de monárquicos “que ocupaban las posiciones clave en el campo político y económico”[4], partidarios de mantener el status quo existente y no correr riesgos personales. La conducta de Juan de Borbón fue sumamente discreta los primeros años, caracterizada por su “tono acrítico”[5] y su enorme pasividad inicial. Fueron las diferentes personalidades monárquicas las que protagonizaron alguna confrontación, sin dirección o planificación. Solo existieron ciertos roces epistolares con Franco y algunas declaraciones combinadas con largos periodos de inactividad. Tras uno de estos periodos de ausencia emitió el Manifiesto de Lausanne, “que dada su reputación de incondicional del pretendiente, causó cierto asombro, [si bien] observado el fracaso de su ataque frontal, se refugió otra vez en una postura discreta, esperando a que los acontecimientos nacionales e internacionales provocasen el cambio que él deseaba” [6].
Para finalizar, respecto a la configuración política de las derechas alfonsinas, Julio Gil Pecharroman elaboró el mejor estudio sobre las mismas en sus Conservadores subversivos. Preston también dedicó un pequeño estudio al alfonsismo durante la República. Manuel Álvarez Tardío nos aporta otro magnífico análisis al conjunto de enemigos de la República, ayudándonos también a desenmarañar el proceso de formación y confrontación entre los grupos de la derecha de la época. Eduardo González Calleja estudia las subculturas violentas de las mismas, con especial atención a su carácter contrarrevolucionario. Por último debemos tener en cuenta las monografías de Raúl Morodo y José Alsina Calvés respecto a la formación y desarrollo de Acción Española, aglutinadora de quienes fueron alguno de los principales protagonistas de esta historia.
[1] TUSELL (1977) p. 30
[2] Ibidem p. 62
[3] Ibidem p.82
[4] HEINE (1983) p.252
[5] Ibidem p. 263
[6] Ibidem p. 295
